Lunes, 27 de Octubre 2025
Ideas |

La cultura y la vida

Por: Alfredo Sánchez

Hoy me referiré a temas diversos que me compartieron esta semana algunos colaboradores de mi habitual programa de radio. Todos son temas relativos a la cultura entendida en sentido amplio —ese asunto visto frecuentemente con recelo y desinterés en un mundo dominado por el mercado y con el signo de pesos en la frente— y nos muestran que hay muchas cosas acerca de las que debemos estar atentos porque nos afectan en más de un sentido. Es decir, la cultura con sus conexiones evidentes con la vida del país y de la ciudad en lo social, lo económico, lo político.

El poeta Luis Vicente de Aguinaga, por ejemplo, me dijo cosas interesantes sobre Octavio Paz con motivo de su centenario, recomendó lecturas que pueden servir para introducirnos a la obra de Paz, pero además puso el dedo en la llaga de ese añejo mal llamado centralismo: las celebraciones “nacionales” se han llevado a cabo solamente en la ciudad de México, lo cual es a todas luces un agravio pues se hacen con presupuesto “federal”. Nada nuevo, pero es algo sobre lo que es justo insistir una y otra vez.

Juan Larrosa me habló, a manera de alerta, acerca de la reforma a las telecomunicaciones que se sigue cocinando en estos días; según él mismo y otros analistas, podría no ser tan benéfica en el momento en que se aprueben las leyes secundarias en la materia. El llamado es a estar atentos y seguir las consecuencias de esta reforma que seguramente nos afectará a todos en más de un aspecto.

Desde Jalapa, Celia del Palacio sugirió la lectura de una joven escritora veracruzana, Fernanda Melchor, quien con prosa contundente y maestría narrativa, denuncia la lamentable situación de violencia que se vive en su Estado. Su novela Falsa Liebre y su libro de crónicas Aquí no es Miami, son ejemplo de una literatura que observa el entorno y se compromete con él.

El implacable Avelino Sordo Vilchis mostró una vez más su indignación, en este caso con el tema de la renta de edificios patrimoniales para fiestas, específicamente el del Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, donde recientemente se celebró la fiesta de una boda. Ya el mismo Avelino se había referido al Cabañas y las frecuentes francachelas que se realizan ahí con el pretexto de “conseguir recursos” para la institución. ¿Será esa la mejor y más digna manera de obtener dinero?

Temas importantes todos, creo yo, y sobre los que vale la pena informarse y reflexionar.

 
 

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