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Hongos del suelo

De los enemigos económicos del agricultor y que poco se conocen y menos aún se atiende el problema que suscitan, son los organismos patógenos cuyo efecto destructivo pueden llegar a destruir grandes plantaciones de diversos cultivos; como ejemplo citamos la aparición de un organismo que, entre las varias especies vegetales que ataca es el banano o plátano, que en el presente tiene a los cultivadores de Filipinas de la isla Mindanao con “el Jesús en la boca”.

La sintomatología a simple vista es variada debido a lo específico de algunos hongos patógenos.

Hace relativamente pocos años, no más de 60, que ha sido reconocido el importante papel de los hongos en el suelo. No obstante, y tal vez a pesar, no está perfectamente comprendida su influencia, ya que juegan un importante papel en las transformaciones de los constituyentes del suelo. Alrededor de 200 especies, agrupadas en unos 42 géneros son las que han sido identificadas. Al igual que las bacterias y las familias de los actinomicetos, los hongos no contienen clorofila y dependen, para su energía y carbono, de la materia orgánica del suelo.

La característica superficial que distingue a los hongos es su naturaleza filamentosa y sus formas vegetativas. Sus hebras micelianas (los micelios pues) pueden ser sencillas y escasas o profundamente ramificadas y de tales dimensiones como para atraer la atención del técnico y más aún, si este curso estudios de fitopatología; además, la especial formación de esporas o cuerpos fructíferos alcanzan con frecuencia, en algunos grupos, tamaños macroscópicos. Los organismos fulgicos pueden varias así desde simples herraduras microscópicas hasta las setas y hongos tabicados de dimensiones extraordinarias.

Para conveniencia de su atención y estudio, los hongos han sido clasificados en tres grupos que mencionaremos: uno levaduras; dos mohos y tres setas. De estos, sólo los dos últimos se consideran importantes en los suelos, pues las levaduras ocupan una extensión muy limitada de tales lugares; a pesar de todo, daremos un repaso de ellas posteriormente.

Iniciamos pues con los mohos.- los distintos hongos filamentosos, microscópicos o semi microscópicos se consideran como mohos. En los suelos juegan un papel infinitamente más importante que las propias setas, aproximándose y a veces superando la influencia de las bacterias. Responden especialmente a la aireación del suelo, disminuyendo su número y actividades al retardar el movimiento del aire.

Los mohos se desarrollan vigorosamente en suelos ácidos, neutros o alcalinos, siendo algunos favorecidos mas bien por un p H bajo. Por consiguiente, son pues muy abundantes en suelos ácidos, cuando las bacterias y actilomicetos solo ofrecen una competencia moderada. Al contrario de las setas, efectúan una pequeña descomposición y digestión de los residuos orgánicos en suelos ácidos dejados por midipodos, colémbolos, trozadores y otros animales.

Los mohos se encuentran en todos los horizontes del perfil del suelo, encontrándose en mayor número, desde luego, en las zonas superficiales donde hay mucha materia orgánica y adecuada aireación.

Recomendamos a nuestros amigos agricultores que cuando hagan aspersiones terrestres direccionen las boquillas de sus equipos, también, al suelo circundante de su cultivo. Muchos géneros están representados, siendo los 4 más corrientes e identificables, Penicilium, Mucor, Trochederma y Aspergillus. No obstante, también son frecuentes otras especies pertenecientes a otros géneros. Todas las especies comunes viven en suelos húmedos, determinando condiciones que serán las dominantes. Su número fluctúa mucho, por lo general, según las condiciones del suelo, siendo aproximadamente de un millón de individuos par un gramo de suelo seco siendo este el promedio de su población. Haciendo cálculos rápidos esto significa una cifra de un mil ciento veinte a dos mil ciento cuarenta kilogramos de organismos vivos para una hectárea.

Quizá el factor más importante respecto a la actividad de los hongos sea la reserva de alimentos. La adición al suelo de casi cualquier clase de materia orgánica degradable, sobre todo estiércol, tiene un efecto sorprendente en el desarrollo miceliano, esto lo podemos ver cuando dejamos un estiércol en montón por largo tiempo y cuando lo removemos encontramos muchas manchas grisáceas. También los abonos comerciales aumentan el número de mohos presentes. Cuando las condiciones son desfavorables, los tejidos vegetativos disminuyen y las esporas se forman con grandes poderes de resistencia. Los mohos son una importante parte del grupo general, heterótrofo, o sea que se nutren de cualquier producto, o de los organismos del suelo que viven intensamente en el.

En esta relación es interesante observar que la población fulgica cambia constantemente, tanto en número como en especies dominantes. La complejidad de los compuestos orgánicos atacados parece determinar, al menos en parte, un moho en particular o mohos que predominan
Dejamos pendiente la continuación de un importante serial.

El autor es productor asesor-consultor.

Correo ing.sierra@yahoo.com.mx

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