Como decía el maldito de mi barrio cuando alguna cosa le enfadaba, “ya me tienen hasta el gorro” y como digo yo cuando estoy igual “me tienen ya hasta el copete”, si amigos lectores ya estoy cansado de escuchar: Los ejecutaron “con cuerno de chivo”, “a estos los mataron con R-15”, “aquí usaron armas de alto poder” refiriéndose a las armas con las que se están cometiendo tanto crimen en Guadalajara, por eso, en esta colaboración, para descansar de tanta violencia me voy a referir solamente a pequeñas historias en la Nomás me lo lambió Estando de visita en la casa de un amigo el cual tuvo 12 hijos, uno de los más pequeños llega llorando y le dice: “papá, papá, el perro me lambió el pan” y mi amigo queriendo corregirlo en mi presencia le dice: no “mijo” se dice el perro me lamió el pan pero el niño le replica, no papá no me lo mió, nomás me lo lambió. ¡Ya pa´ que! En la cabaña de troncos que tengo en Tapalpa en medio del bosque, frecuentemente tenemos visitas con niños pequeños, por esa razón para entretenerlos, arriba de unos pinos grandes construimos una casita de madera con tablas, es el “el club” como ellos la llaman, se suben con sogas como Tarzan y Chita, arriba comen y quieren inclusive dormir. Un domingo llegó de visita un compadre y su familia, en ella nuestra ahijada la cual junto con los otros niños de inmediato se subieron al club; los grandes nos quedamos en el cenador saboreando unos ponches y la respectiva panela en ese ambiente de paz y tranquilidad. De pronto mi ahijada le grita desde arriba a mi compadre: papá, papá bájame porque “ya me anda” pero el compadre por estar en la guaguara no hace caso y la niña insiste: papá, ya me ando miando; el compadre se tarda un poco y luego va a bajar a la niña y al querer hacerlo esta le dice: "ya ni subas, ya pa´ qué”. Las credenciales Esta historia sucedió cuando fui director de la escuela primaria Federal José Clemente Orozco; en el recreo una niña y un niño de primer año están discutiendo y la niña le insiste a su compañero: Tú eres niña, el molesto le dice; te digo que soy niño, ejele; eres niña, el chiquillo ya no se aguanta y le dice: que soy niño y para que veas te voy a enseñar mis credenciales y hace el intento de bajarse el pantalón; la niña al ver eso corre asustada con la maestra y le dice: Maestra, maestra, Manuelito me quiere enseñar sus credenciales para que vea que es niño, y colorín colorado estas historias han acabado... de empezar pues en otra entrega continuaremos las narraciones.