En 1888 el famoso y poderoso editor musical Sonzogno, el principal rival de la editora Ricordi, convoca a un concurso para todos aquellos jóvenes compositores italianos que aún no habían logrado presentar sus óperas. Los participantes tenían que escribir una breve ópera en un acto: las tres mejores, elegidas por una severa comisión de críticos y compositores, serían presentadas en Roma. Pietro Mascagni, en aquel entonces un joven compositor y director de banda toscano de 25 años, decide participar. «Escribí ‘Cavalleria’ precisamente para ese concurso - contará él mismo años más tarde -, pero al último momento me obstiné en no mandarla. No quería que mis amigos se burlaran de mí y del fracaso que iba a ser aquella ópera. Fue mi esposa quien lo hizo. [...] El día en que iba a pasar el correo, mi esposa al final logró preparar de prisa un paquete con la partitura de ‘Cavalleria’ y lo mandó sin que yo me diera cuenta». ¡Y, qué bueno! ‘Cavalleria Rusticana’ ganó el concurso y fue presentada en Roma en 1890 en el Teatro Costanzi, regalando a Mascagni y al mundo de la ópera uno de los éxitos más desbordantes de la historia. En 1892 toda Europa conocía a Mascagni y su pequeña joya.‘Cavalleria Rusticana’ es una de las más emocionantes óperas del repertorio italiano. Los protagonistas son Turiddu, joven campesino siciliano, y su novia Santuzza. Antes de que suba el telón, Turiddu canta una hermosa canción en dialecto siciliano para celebrar su amor secreto por Lola, futura esposa de Alfio. La mañana de Pascua, después de una conmovedora oración a la Virgen, Santuzza, consciente de esta secreta relación entre Turiddu y la bella Lola, confiesa sus profundas inquietudes a su suegra ‘Mamma Lucia’. Cuando aparece Turiddu, Santuzza lo enfrenta en una violenta discusión acusándolo de traicionarla. Al final ella se despide con el terrible y emotivo grito “a te la malapasqua’ (”que tengas mala Pascua”, tremendo insulto en la Sicilia de finales del siglo XX). Al terminar la misa, después de un estupendo momento instrumental, aparece Alfio, futuro esposo de Lola, quien decide resolver la cuestión de amor con Turiddu en un duelo. Turiddu, después de haberse despedido trágicamente de su madre en caso de que Alfio lo mate, se aleja de la escena para enfrentar a su rival de amor. De repente, detrás de la Iglesia, una mujer grita el terrible desenlace del duelo “¡Han matado al compadre Turiddu!”.La joven y brillante sensibilidad musical de Mascagni transforma la hermosa, carnal, violenta y sentimental historia de Giovanni Verga en un tesoro de la dramaturgia musical. Un tesoro que el Teatro Diana transmitirá este sábado a las 11:30 horas desde el Met de Nueva York, junto a otra joya del verismo italiano: “I Pagliacci” de Ruggero Leoncavallo.