Por Dolores Tapia Yo quería escribir sobre la reactivación de la cartelera local. De eso quería escribir… También de que en este recién transcurrido verano ilusorio… Tuvimos algunos la fortuna de ser parte del taller impartido por Fernanda del Monte en LARVA, sobre Nuevas Dramaturgias y Estética Posdramática, un ciclo necesario para la actualización de información, el mapeo del trabajo en comunidad y la comprensión del hacer contemporáneo. Quiero destacar la generosidad con la que la autora de Palabras Escurridas compartió su investigación sobre el concepto de posdrama… De todo eso quería escribir… Así como de la próxima temporada en Estudio Tres23 de El camino de los pasos peligrosos dirigida por el Mosco, obra en la que actúan Andrés David, Mauricio Cedeño y Gabriel Álvarez. De eso quería hablar… Y del curso que abren en septiembre Triana Maciel y Marina Pérez desde Madrid, un ciclo de coreografía y técnica flamenca en Las Cabales… De eso quería hablar… También del aniversario luctuoso del poeta Federico García Lorca, grande, inmortal y esencial –a mi ver- para entender el teatro iberoamericano… También quería hablar del maravilloso estreno de Cantinflas el próximo 29 de agosto. Imperdible. Impecable. Esencial. De eso también quería hablar… Y del Festival de Arte Digital MOD que en su 6ª. Edición se llevará a cabo en sedes como el Ex Convento del Carmen y LARVA. El programa se encuentra en http://monitordigital.com.mx Pero no puedo evitar fragilizarme ante una realidad esperpéntica, inconexa, ilógica, ilusoria, cruel y superflua. ¿Qué hace el presidente de México en el programa HOY? Insisto… Yo debería seguir hablando de la belleza y la propuesta… No de Raúl Araiza preguntando sobre petróleo. De ese tamaño es la hazaña. Raúl Araiza es actor de novelas… Punto. A ver, una de las cosas que enseña la vida, que aprendí de Benito Juárez y que todos los días enseña el arte, es, digamos, el respeto al derecho ajeno. El respeto a que la gente se dedique a lo que quiera… El que estudie para bolero, carpintero, chef, motociclista, conductora de televisión o presidente, pues felicidades… Muy su gusto. Así que yo, personalmente, no tengo ningún empacho en agradecer a la señorita Andrea Legarreta su decisión de aparecer en la televisión como conductora de un exitoso y frívolo programa de revista. Yo no la critico, yo le aplaudo porque lo hace bien y le pagan. Andrea es buena en el difícil arte de sonreír para agradar, hablar sin tropiezos, anunciar cremas, y hacer preguntas para cubrir tiempo aire. El programa de Televisa para el cual trabaja… ES ASÍ. Bravo. Ajá… Pero… ¿Qué hace el presidente de México en ese programa? ¿Qué hace el equipo de Peña Nieto dejando que aparezca nuestro mandatario en un contexto fuera de criterio para hablar de la Reforma Energética en un programa que anuncia vitacilinas? ¿Por qué no lo entrevista Carmen Aristegui? (leí en redes sociales). ¿Por qué porqué por qué permitimos que nos traten así? Me dio la sensación de que el gobierno nos trata como una teleaudiencia novelera incapaz de emitir ningún argumento con criterio. Y que Andrea Legarreta hablaba por todos nosotros: “Ay qué emoción me da”. Me di, yo misma, solita… Una verdadera pena. Es un tristeza que nos estén tratando así. Ven por qué quería escribir sobre la cartelera local y el curso de Fernanda del Monte y el posdrama…