Viernes, 05 de Diciembre 2025

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El verano de nuestra persistencia

Por: Guadalupe Morfín

El verano era el tiempo en que se dejaba de regar el jardín. Éste ha sido el de nuestra persistencia. Con días muy asoleados y sin lluvias garantizadas. El verano de la caminata de Javier Sicilia, y de sus encuentros, en el Alcázar de Chapultepec, con el Ejecutivo y el Legislativo federal. Es el verano también en el que policías del Estado de México allanaron la casa de otro poeta, Efraín Bartolomé. El procurador de justicia de esa Entidad ha debido hacer varias visitas a los vecinos agraviados para disculparse y devolver parte de lo sustraído (un reloj del poeta chiapaneco) en lo que —ahora sabemos— fue una operación para capturar al líder de la “Mano con Ojos”, sanguinario personaje que aparece en la televisión diciendo barbaridades con gestos como de estrella, si no fuera por lo macabro de sus dichos. Cuánto poder mediático le damos a quienes fastidiaron su propia vida. Falta la devolución de la paz robada por la incursión nocturna que pudo derivar en un infarto para los así visitados “por las fuerzas del orden” (si ése es el orden, ¿cómo estará el desorden?), y del disco duro de la computadora de la esposa de Efraín. Dice el secretario de Seguridad Pública del DF que sí le avisaron las fuerzas vecinas que iban a incursionar. Hubo al menos una incipiente coordinación, pues. Descansemos en paz, entonces, por las noches en que nos puedan despertar no sólo los zancudos, sino los toquidos fallidos que destruirán nuestras puertas y nervios, si acaso vivimos cerca de personajes que lo que orinan no es precisamente agua bendita…
Conviene recordar a Leonardo Sciascia, escritor siciliano (Sin esperanza no pueden plantarse olivos, Laia, Barcelona, 1989), cuando en 1978 en Italia se combatía a las Brigadas Rojas con leyes especiales y mano muy dura para enfrentarlas bajo una promesa de orden y seguridad. Él decía: todo eso ya es parte del cálculo de aquellos a quienes se combate. Lo que no forma parte de su plan es que el Gobierno del Estado encuentre la energía parar renovarse radicalmente. Y en otras páginas: “Quiero conservar, frente al Estado que se ha vaciado de ella, la Constitución. Quiero conservar la libertad y la dignidad que la Constitución me asegura como ciudadano; y la libertad de que he gozado como escritor, y la dignidad que como escritor me he ganado. Como ciudadano comprendo —pero no apruebo— que muchos estén dispuestos a trocar libertad y dignidad por un poco de orden público, de seguridad: como escritor combatiré para que ese trueque no se realice. (…) El restablecimiento del orden público siempre ha sido pagado caro por nosotros: con el precio de un más auténtico y profundo desorden, que corroe incluso las mentes más lúcidas y las conciencias más claras”. Seguir regando el jardín en este verano errático, ha requerido persistencia. Así nuestro clamor por una refundación del Estado democrático de derecho.

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