Ideas | El secreto de la felicidad Por: El Informador 3 de octubre de 2015 - 22:17 hs Por: María Belén Sánchez, fsp Hoy mi saludo te lleva una noticia, para mí, no muy agradable, pero con repercusiones buenas. Hace diez días me lesioné una rodilla, y como no puedo caminar, me da por hablar más… Por tanto, llamé a mi gran amigo Don Carlos Sánchez Quintero para preguntarle si por casualidad todavía tiene por allí guardado el bastón que fue de mi papá. Y ¿qué crees? Me dijeron que andaba con “Calígula” es decir, en la presentación de una obra de Teatro de Camus… En fin, yo lo único que recuerdo de esa obra fue aquella frase contundente que cuando era joven me impactó: LOS HOMBRES MUEREN Y NO SON FELICES En primer lugar, en esa lejana ocasión, dije: no es posible, y yo decidí ser feliz. En segundo me propuse invitar a muchas personas a desmentir al filósofo francés… y en tercer lugar yo quiero que tú seas feliz, muy feliz, y con certeza te digo que es posible. Precisamente para eso vino Jesucristo a nuestro mundo, para decirnos que sí es posible y para indicarnos cómo lograrlo… Él nos da la felicidad en bandeja de plata, pero a nosotros nos pone de tarea, el construirla y con una sola condición: AMOR. Jesús vino a enseñarnos el Camino y nos dice cómo construir bien nuestra felicidad: con buenos cimientos, no sobre arena, que en la primera lluvia se la lleva la corriente, con consistencia, bien armada, firme sólida… Sin huecos: nada en falso. Y como te digo, la única condición es el amor, pero amor integro a todos los niveles, en toda su limpidez. No es difícil, hay que escuchar la voz de Cristo Jesús, seguir el camino que nos indica y caminar con Él. El Señor Jesús nos promete alegría, plenitud, felicidad. No nos ofrece quitar de nuestro paso las dificultades, sabe también que habrá momentos de cansancio, de sufrimiento, no nos libra de ciertos golpes que por torpeza o descuido, llegan hasta a fracturarnos pies y/o manos; brazos y/o piernas; pero por encima de todo está su amor, que nos cobija y nos da alegría. De parte nuestra está el amor humano, pero fíjate, mi niña, no es el amor que recibimos, sino precisamente el que damos, el que se vuelve valioso, ese dura y perdura… Ya hemos escuchado mucho de la Virgen Santísima y de los santos, que no se la pasaron muy lisita, pero llegaron a la meta con el alma colmada de felicidad. Bueno, ya que me dices que te gustan las presentaciones te mando hoy una que me llegó, y tú ves qué le encuentras de bueno y qué dejas de lado. Te deseo lo mejor y una felicidad que perdure. Saludos a la familia donde naciste, has crecido y florecido. Y… a tu futura familia de la cual serás protagonista. Y no olviden su oración diaria: Padre Nuestro… Se aceptan observaciones, preguntas y sugerencias a: mariabelens9@gmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones