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Sábado, 25 de Noviembre 2017

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El origen de sus semillas

Iniciamos esta exposición conceptuando lo que pudiera ser un misterio, en el origen de los organismos vegetales; la verdad es que la ciencia agrícola en todas sus disciplinas a partir de su base que es la biología, y continuando con la botánica y por ultimo la genética, todas ellas ciencias del lenguaje especializado, nos llevan, repetimos, a la gran interrogante de que si el hombre dominando la naturaleza, pudiera ser capaz de producir una semilla vegetal; el reto es enorme y por siglos la humanidad ha atribuido el “fenómeno” a fuerzas sobre naturales. Fue, como es bien sabido en la historia, Darwin con su magnífica obra del origen de las especies, quien dio la primera voz con resonancia universal para que la presencia de las plantas vegetales suscitara un interés para que, surgieran pues estudios, experimentaciones y la taxonomía (proceso de nomenclatura), abriera las puertas hacia el campo de lo que se ha dado por llamar el reino vegetal.

El siglo 21, nos ha sorprendido al darnos a conocer los genomas del humano así como de los organismos vegetales; esto, andando el tiempo tendrá sus consideraciones en las generaciones futuras que han de descifrar los códigos que actualmente y en cierta forma siguen estando vedados a la ciencia actual; sin embargo y a pesar de una comprensión nubosa, ya se trabaja en bien de la humanidad con el mejoramiento de la calidad de los productos de cosecha para la mejor nutrición de las sociedades. Los trabajos para producir transgénicos están en marcha, no es de dudar que el hombre, sí llegue a ser capaz de crear semillas vegetales; consideremos ardua la labor dado a los millones de organismos vegetales esparcidos por todo el mundo.

A continuación y como ha sido nuestra tónica vamos a exponer parte del tema que encabeza la presente colaboración.

La exposición esbozada en las colaboraciones precedentes, que indica la creciente reducción en el papel que desempeña la fase gametofitica y la evolución del hábito heterospórico hacia un extremo que es cuando solamente se produce una espora funcional grande en el megasporangio, representa pues los pasos involucrados en el origen de la semilla. Las etapas evolutivas conducentes al desarrollo de la semilla a partir de una planta que no las forma, serían las siguientes: uno evolución de la heterosporia o sea, esporas de dos tipos ahora, es probable que no haya habido una diferencia real inicial en tamaño y estructura entre una microspora y una megaspora maduras, pero si, ciertamente hubo una diferencia funcional; dos reducción del número de esporas en un megasporangio, hasta llegar a una; tres desarrollo del megagametofito dentro de la pared de la megaspora; cuatro retención de la megaspora dentro del esporangio; cinco recubrimiento del esporangio por algún tipo de sistema tegumentario o sea cubierta de la semilla.

La heterospora entre las plantas vasculares es en realidad, muy antigua; como ejemplo hacemos historia, varias plantas Devónico ya la presentaban. Ya estas plantas, en número de megasporas por esporangio es menor que el número de microsporas en un microsporangeo. En plantas fósiles encontradas por arqueólogos, así como en el género actual Selaginella, se conoce también una reducción adicional en el número de megasporas ya que es frecuente el que haya cuatro megasporas por esporangio y, en algunos casos, el número es aún menor. Ciertas plantas vasculares de los Periodos

Pérmico y Carbonífero, incluyendo miembros de las licofitas y de los equisetos, tienen esporangios con una sola megaspora funcional en cada uno.

En Selaginella, el megatofito se desarrolla casi por completo dentro de la pared de la espora, aunque esta última se rompe. Parece que en las megasporas fósiles ya mencionadas, el desarrollo del gametofito ocurría casi por completo o completamente, dentro de la membrana de la megaspora.

La retención de la megaspora dentro del esporangio es un rasgo que debe preceder a la semilla. En los megasporangios fósiles mencionados o sea los de licofitas y equisetos en los que hay una sola megaspora funcional por esporangio, se presentan buenas evidencias de que los mega gametofitos se desarrollaban dentro de las mega esporas y que las esporas no eran liberadas. Se han encontrado membranas de megasporas aisladas en yacimientos de carbón y en otros sedimentos pero muy probablemente el esporangio se desintegro mientras que la membrana gruesa y resistente de la megaspora resistió el proceso de la preservación. Además, muchos ejemplares de esporofilas completas de Lepidocarpon con esporas todavía dentro de los esporangios se han encontrado aisladas, lo que sugiere que la esporofila se desprendió como una unidad y no simplemente la megaspora.

Sin embargo, en las verdaderas plantas con semilla, las megasporas siempre son retenidas dentro de la nucela. Además, los megatofitos están confinados por completo dentro de la membrana de la mega espora.

Hemos venido exponiendo pues orígenes, apoyándonos en los estudios arqueológicos que nos han de llevar, creemos, a la comprensión del nacimiento de un reino que es el vegetal. Continuares pues en próxima colaboración.

El autor es productor asesor-consultor Correo ing.sierra@yahoo.com.mx

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