Sábado, 11 de Octubre 2025

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

El fracaso de las reformas de Peña Nieto

Por: Rubén Martín

El fracaso de las reformas de Peña Nieto

El fracaso de las reformas de Peña Nieto

La reforma educativa es un cadáver que el Gobierno federal no sabe cómo enterrar, la reforma energética se ha convertido en un engaño monumental a los mexicanos, y el rigor con la que se aplica la reforma hacendaria es sentida por millones de contribuyentes menores, pero no así por las grandes empresas tributarias.

>

A estas alturas del sexenio es más que evidente que las reformas estructurales vendidas por el gobierno de Enrique Peña Nieto como un programa para mejorar la calidad de vida de los mexicanos son un fracaso.

>

El proyecto político que Peña Nieto vendió a los mexicanos, tras llegar al poder en una elección cuestionada, fue un paquete de doce reformas “estructurales” que removerían inercias y propiciarían incentivos para la llegada de inversiones, apertura de mercados y beneficios para la población consistentes en empleos, mejores ingresos, servicios más bajos y de calidad. Tal era el programa “reformista” de políticas neoliberales de segunda generación. Pero el proyecto está tronando y va rumbo al despeñadero.

>

La reforma educativa se impuso desde arriba de modo autoritario sin consultar ya no se diga a los maestros, ni siquiera a padres de familia y a estudiantes. En su soberbia autoritaria y en su arrogancia tecnocrática, Peña Nieto y sus ministros no imaginaron la tenaz resistencia que emprendería el magisterio desde 2013 a la fecha. La CNTE tenía razón en cuestionar la mal llamada reforma educativa. Ahora los que trabajan en la Secretaría de Gobernación buscan cómo conceder que la reforma educativa es un cadáver que debe ser enterrado, sin conceder el triunfo a la CNTE.

>

Si bien el malestar social (el “mal humor social” lo llamó el despistado Presidente) se ha incrementado ante el fracaso de la reformas, ahora se está potenciando por el doble golpe a la economía popular que suponen el aumento a las gasolinas y a las tarifas de energía eléctrica. Maldita la hora, debe pensar Peña Nieto, que sus asesores lo convencieron de grabar comerciales prometiendo tarifas más bajas. Los mexicanos pagamos uno de los combustibles más caros y en contraparte tenemos uno de los salarios más bajos del mundo. El engaño es tan evidente que la gente no disimula su encabronamiento.

>

Pero sería ingenuo sólo conceder que las reformas fracasaron, porque sería admitir que de origen el gobierno de Peña Nieto buscaba mejorar la calidad de vida de la mayoría de la sociedad. No es así. Las reformas estructurales fueron diseñadas para destrabar obstáculos a la acumulación de capital en áreas antes vedadas a la iniciativa privada como energéticos o educación, y en ese sentido deben evaluarse: desde el territorio del antagonismo social.

>

Miradas desde este punto, las reformas estructurales han cumplido su función de intensificar la explotación de la fuerza de trabajo, favorecer el despojo de tierras y bienes comunes para el extractivismo, el capital inmobiliario, los megaproyectos y el turismo de altos ingresos.

>

No obstante el éxito para los ciclos de acumulación de capital, las resistencias y protestas públicas y privadas en contra de este modelo de capitalismo rapaz tiene al país al borde. Estamos en medio de la tormenta nombrada por los zapatistas. Son tiempos turbulentos, pero también esperanzadores, pues las reformas neoliberales han sido derrotadas.

>

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones