Martes, 14 de Octubre 2025

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Por: Jorge Zul de la Cueva

“El 25 de Mayo de 2008 el reconocido maestro de Artes Marciales Ángel Postigo,  Cinta Negra Octavo Grado por: Cacoy 12 Pares World Federation; fue víctima de un asalto a manos de un grupo de delincuentes, hombres y mujeres, en el Distrito Federal. Utilizando su habilidad marcial logra escapar neutralizando a uno de los atacantes que sostenía un arma de fuego. Sin embargo, fue objeto de un disparo que, por fortuna no lo alcanzo a él, pero si a otro de los asaltantes”. Este texto puede leerse en la página www.noesjusto.mx y quisiera aclarar algunos puntos: El maestro Postigo gozó siempre de una buena reputación en el círculo de artemarcialistas en el mundo, daba conferencias y seminarios y tenía su escuela. Un día, después de un seminario se tomó unas copas, conoció a una muchacha en un bar que lo invitó “a pasar un buen rato” y Postigo la siguió a un hotel de dudosa solvencia moral donde, en el lobby, fue agredido por un grupo de delincuentes, uno de ellos armado. El asunto parecía hasta aquí una triquiñuela clásica del hampa de gran ciudad. Pero en este caso el pez que había mordido el anzuelo era un hombre sumamente entrenado. Lo encañonaron y reaccionó de manera automática. Aplicó una llave y sometió a su enemigo. Al sentir el dolor, el asaltante disparó su arma e hirió a una de sus cómplices. Todos huyeron. Postigo acudió a la delegación a denunciar los hechos y fue detenido. Poco importó que los cuatro implicados en el robo tuviesen antecedentes penales y Postigo un record impecable o que el lugar donde sucedieron los hechos sea ya famoso en el DF por asaltos de esa naturaleza. Lo que es más, las pruebas periciales que se le hicieron demostraron que no había disparado un arma, pero ni esto fue suficiente para el Juzgado que lo encontró culpable de homicidio ya que la mujer que lo llevó al hotel declaró que Postigo era quien cargaba un arma de fuego y que con violencia atacó sin motivo a quienes se encontraban en el lugar. El maestro mantuvo su caso en silencio porque primeramente tenía esperanza de que las pruebas fueran suficientes para liberarlo, era obvio que había actuado en legítima defensa y además también porque sentía algo de bochorno al haberse comportado como un tonto y dejarse llevar por la promesa de un amor de bar. Hoy, después de cuatro años encerrado en un reclusorio ha decidido levantar la voz consciente de que el sistema de Justicia Mexicano no procura Justicia sino que se dedica a llenar estadísticas, a mostrar que los casos han sido cerrados y que los culpables están tras las rejas. Postigo es culpable sin importar los hechos, atrapado en un infierno que hace de Kafka literatura infantil. Ángel Postigo es culpable de haber creído en el sistema de Justicia, de haber acudido ante la autoridad, de intentar hacer las cosas bien. Así funciona en este país la lucha contra el crimen. El juicio de Postigo hoy descansa en las manos de un Magistrado que revisará y decidirá si se mantiene su condena de 20 años o si lo dejan libre, tendremos noticias en las próximas semanas y publicaré aquí el resultado que espero sea favorable, que sea la demostración de que a veces aunque sea tarde en México hay un poquito de legalidad y de justicia, ojalá no sea pedir demasiado.

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