La presente colaboración, muy especialmente expresada para nuestros amigos productores de vegetales, involucra como base de un cultivo, la botánica ciencia que nos hace conocer al organismo vegetal, en su estado natural espontaneo o comúnmente llamado silvestre. Colateralmente a esta ciencia interviene la genética, la fisiología tres pilares que han llegado a establecer la sistemática; es decir, se conoce a la planta a partir de sus células, tejidos de formación con características muy específicas en las funciones de la raíz al fruto. Las anteriores disciplinas científicas, llevaron a los investigadores a la búsqueda de las necesidades de nutrición, y es así, que se llega a la química agrícola, complementando esta con otra ciencia conjunta a la de suelos, que es la microbiología. En las precedentes colaboraciones se han puesto a la atención del agricultor, recursos que bien puede utilizar poniendo en equilibrio y rentabilidad la inversión. Así iniciamos con los abonos verdes como beneficio directo como también, la cubierta vegetal. Mencionaremos ahora el uso de estiércoles y composta, así como lo que se conoce como concentrados orgánicos. El estiércol y la composta resultan ser en muchas culturas con pequeñas explotaciones, los abonos orgánicos más usuales. Su contenido en nutrientes tiene una amplia fluctuación, según sea el tipo de animal de procedencia, el forraje que reciba y el mantenimiento que se le brinde. En una evaluación de promedio universal puede establecerse un contenido de 0.3 a 0.6 por ciento de nitrógeno, a 0.1 y 0.3 por ciento de ácido fosfórico, y por ultimo un 0.3 a 0.5 por ciento de potasio. La composta desempeña un papel muy importante den aquellas explotaciones de economía donde no se pueden adquirir productos de animales domésticos. De ahí, que todos los residuos organicos provenientes de una explotación agrícola deberán usarse, de ser posible, en el enriquecimiento de las camas de composta. El valor de la composta podrá elevarse considerablemente, si a cada tonelada de materia seca se le añaden de 9 a 18 kilogramos de sulfato de amonio, 27 kilogramos de superfosfato, 13 kilogramos de cloruro de potasio y de 27 a 40 kilogramos de piedra caliza. Tendremos entonces un conjunto de materiales para producir una verdadera composta de máxima calidad. Por supuesto que la humedad de riego el calor del sol y el oxígeno propiciado frecuentemente por el movimiento de estos materiales, complementan una respuesta total de tipo económico. Pasemos pues a mencionar los fertilizantes minerales. Los fertilizantes minerales contiene uno o más nutrientes vegetales los cuales, en contraste con los abonos orgánicos, están contenidos generalmente en forma concentrada y fácilmente soluble. De ahí que el valor de los fertilizantes minerales dependa, en primera línea, de su contenido en nutrientes puros. Así mismo, la casi totalidad de ellos contiene un acierta cantidad de substancias secundarias, como por ejemplo sulfatos, cloruros, calcio y elementos menores que, en parte, favorecen también el crecimiento vegetal. Si los fertilizantes minerales contienen 1, 2, o 3 elementos mayores a la vez, se hará entonces referencia a fertilizantes simples o compuestos, respectivamente. FERTILIZANTES SIMPLES Fertilizantes nitrogenados. Tres son los grupos de fertilizantes nitrogenados a considerar o caracterizar, catalogándose los mismos según la forma en que se presente este elemento. 1.- fertilizantes nítricos como el nitrato de sodio, nitrato de calcio, nitrato de potasio. 2.- fertilizantes amoniacales como el sulfato de amonio, cloruro de amonio, amonio anhídrido, soluciones amoniacales. 3.- fertilizantes amidos como la cianamida de calcio, urea, urea forma, urea zeta. Además de estos existen otros fertilizantes cuyo contenido de nitrógeno tiene un 18 por ciento y que se conoce como nitrato chileno; otros que se presentan en forma nítrica o amoniacal, tenemos al nitrato de amonio, nitrato calcio de amonio, sulfato y nitrato doble de amonio. FERTILIZANTES NITRICOS. Los fertilizantes nítricos, gracias a la fácil traslación y rápida absorción de los iones nitrato por la planta, se adaptan particularmente bien al rápido combate de claras deficiencias de nitrógeno, si se les aplica en cobertera. La gran movilidad del ion nitrato en el suelo tiene como ventaja permitirle alcanzar rápidamente la región radicular de la planta, aun cuando los fertilizantes se esparzan sobre la superficie del terreno. Sin embargo, por otro lado existe el enorme riesgo de su percolación. En los suelos de tipo alcalino-árido como algunos de la zona Lagos- Ojuelos los fertilizantes nítricos denotan ser superiores al resto de los fertilizantes nitrogenados. El fertilizante nítrico por excelencia y de mayor propagación por su uso en algunas regiones, los el nitrato de sodio, o nitrato chileno como ya mencionamos anteriormente. Sus propiedades físicas son muy benéficas, resultando su empleo prácticamente posible en todos los cultivos y en los más de los suelos. Solamente en aquellos con tendencia al encharcamiento deberá evitarse se uso a causa del efecto de dispersión que ejerce el ion sodio. Fertilizantes amoniacales. El ion amonio, igual que el potasio, es absorbido por el suelo, motivando ello su protección a la acción percolante. Ello es la razón por la que los fertilizantes amoniacales no actúan con la rapidez que lo hacen lo de tipo nítrico. Sin embargo, en los suelos de intensa actividad microbiana el amonio sufre una violenta transformación a nitrato. El fertilizante amoniacal más importante es el sulfato de amonio. La sencillez de su elaboración, sus benéficas propiedades físicas y su costo relativamente económico le han convertido en el fertilizante de mayor utilización. Su continua aplicación en dosis elevadas suele conducir a una acidificación gradual del suelo si no se lleva a cabo una simultánea aplicación adicional de cal en suficientes cantidades. Los renglones anteriores los mencionamos con especial interés a nuestros amigos productores de nuestra zona alteña con suelos agrícolas rojos, que ya de por si tienden a ser ácidos para efecto de nutrición, no así para el estado cálcico de un suelo fértil. De tal manera que hemos encontrado que el p H puede estar por debajo de 6 sin embargo, el contenido de calcio se mantiene. Hemos de continuar con este serial que domingo a domingo aparece en el espacio de página de internet que nos brinda El Informador.