Domingo, 14 de Diciembre 2025

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CARITAS y la tragedia africana

Por: José Luis Cuellar de Dios

CARITAS y la tragedia africana

CARITAS y la tragedia africana

(Un artículo, éste, que convoca a combatir la cultura del dispendio). La incómoda y desagradable sinestesia que provocan las imágenes que frecuentemente vemos en la televisión de lo que en estos momentos viven miles y miles de somalíes, kenianos y etiopies en el continente africano, ha terminado porque muchas personas declinen ver dichas imágenes. ¿Será que la resistencia a mirar tan cruda e inhumana realidad tenga como origen que, unos más otros menos, a todos nos convocan un cierto cargo de conciencia? ¿Habrán logrado, y en qué medida, impactar en nuestro interior tan aterradoras escenas, como para que se conviertan en un impulso sentimental que nos conduzca al apoyo de esta causa? A la institución, perseverante y humanitaria, CARITAS sí que le ha tocado fibras sensibles y se ha dado a la tarea, una más, de apoyar a miles y miles de africanos que obligados por las guerras y la desesperanza llevan a cabo una nueva Diáspora en pleno siglo XXI. Recorridos que inician en ningún lado para llegar a ninguna parte en cuanto a esperanza de solución se refiere. Campamentos improvisados que se convierten en la antesala de la muerte de miles y miles de niños, ancianos y mujeres que lenta e inhumanamente fallecen a causa de hambre y enfermedad. Atendiendo a sus principios humanitarios de “Promover la caridad organizada, manifestando el amor preferente de Jesús por los mas pobres”, y aquel que acertadamente puntualiza que “si todos nos damos la mano no habrá manos pidiendo pan”, CARITAS esta invitando a toda la población -este llamado no debe ser un asunto privativo de credos religiosos- para que con nuestro apoyo se pueda paliar la desgracia que viven miles de africanos, seres humanos antes que nada. El llamado de CARITAS, como todos los que hace esta ejemplar institución, convoca finalmente adoptar en nuestra sociedad una cultura de generosidad y desprendimiento. Son movimientos propicios para desterrar la ignominia de la indiferencia que en ciertos casos llega a ser perversa. Las desgracias, históricas y permanentes, que ha padecido el pueblo africano son de esos fenómenos que retan a la razón y se convierten en misterios de la creación. Debemos apelar a la generosidad humana para que no se cumpla la predicción  “nietzscheana” de la edad de la “mala fe”, edad de un nihilismo absoluto. Por un lado, sociedades entregadas al hedonismo absoluto, por el otro, sociedades cuya historia es epítome de vaticinios trágicos e ineludibles. La vida del continente africano, salvo escasas excepciones, está marcada por un malhadado destino que la hace transcurrir casi sin respirar, son pueblos cuya reconstrucción social basada en la justicia, ha sido -desde siempre- una total utopía. Seres humanos que no le temen a la muerte, la invocan con la serena resignación del que nada espera; injustos y crueles destinos de millones de seres que nacen para inmediatamente agonizar, en el más amplio sentido literal de la palabra agonizar. Sin que esto sea una manifestación extrema de pesimismo, lo peor es que dada la proporción y complejidad de los desafíos que enfrenta el pueblo africano, se mira, por momentos, ineluctable el destino de tantos miles de seres. Así pues, apoyemos a CARITAS sin el menor asomo de duda. Amén de los amenes.

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