La liebre, como suele hacerlo, saltó donde menos se esperaba. El cuarto concierto de la Segunda Temporada 2013 de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, la noche del viernes, con dos obras poco conocidas en el programa y un director huésped que tenía su primer contacto con el ensamble, quizá no prometía demasiado. Sin embargo, casi llenó la sala del Teatro Degollado. Y lo mejor: no sólo no decepcionó a nadie, sino que casi seguramente resultó gratificante… Hubo varios motivos para ello. Uno, que el ensamble se reconcilió con el sonido que había alcanzado en la era de Alondra de la Parra; mérito, obviamente, de Jesús Amigo, en cuyo elogio pueden utilizarse dos adjetivos: sobrio y eficiente. Otro, que el Concierto Doble para trompeta, piano y orquesta de cuerdas, de Anatoly Zatin, con el propio compositor y el joven trompetista estadounidense Jonah Levy como solistas, complació a los melómanos que se inclinan hacia lo moderno. Uno más, que Zatin obsequió una vigorosa Marcha, de Prokofiev, como encore, y que la OFJ en pleno regaló, como postre, un fragmento de la zarzuela Agua, Azucarillos y Aguardiente. Las aclamaciones al Doble Concierto se quedan en el muy subjetivo terreno de los gustos. La obra, muy vigorosa —excesivamente, incluso—, de sonoridades intensas en los movimientos primero y tercero, ofrece un remanso de relativa calma en el segundo. Dedicada por el autor a Prokofiev, la influencia de éste en el estilo —modernista, sin llegar a lo atonal— es evidente. La Sinfonía No. 3 en Mi menor, Op. 51, de Bruch (mucho más conocido por la Fantasía Escocesa y sus conciertos para violín), de la que no se recuerda si alguna vez había sido ejecutada en el Degollado, fue otra grata sorpresa. Muy armónica (el programa de mano subraya las notorias influencias de Mendelssohn y Schumann), la obra, de corte conservador, es muy disfrutable. Jesús Amigo, quien dirigió de memoria la obra que cerró el programa y la suite No. 1 de El Sombrero de Tres Picos, de Falla, recuperó el equilibrio de secciones que ya había alcanzado la OFJ, aportó matices, hizo interpretaciones criteriosas de la partitura y consiguió una estupenda sonoridad, sin llegar a la estridencia en los fortes. El reprís del programa —muy recomendable, obvia decirlo—, como de costumbre, será este mediodía, en la misma sala, a partir de las 12:30 horas.