Ideas | Abortos, mayoría y soberanías Por: Ivabelle Arroyo 28 de septiembre de 2011 - 02:00 hs Abortos, mayoría y soberanías Los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación debaten si se puede echar para atrás o no una reforma constitucional en Baja California que protege, exactamente igual a como se hizo en la Constitución de Jalisco, la vida desde la fecundación. El “blindaje” sal que se alude se repite en muchos estados y se debe a que hubo una reacción asustada ante las reformas que despenalizaron el aborto en la capital del país. El tema es complicado, porque apenas lo toca uno y se empiezan a escuchar los gritos de asesina abortista o maldita reaccionaria mocha, según sea el caso. Sin embargo, ése es un dilema equivocado, por lo menos en lo que respecta a la decisión de los ministros. Es más, si nos detenemos un momento a deshilvanar el ruido, es posible ver no sólo éste, sino tres dilemas falsos en la discusión sobre las reformas a las leyes mexicanas. Primero, el dilema del aborto. Los ministros de la Corte no deciden si se puede o no abortar, mucho menos si se debe hacer o no. Lo que determinarán es en qué medida un texto constitucional estatal violenta los principios establecidos en la Carta Magna o se subordina a ésta, en este caso en lo que respecta a los acciones del individuo y la injerencia que puede tener el Estado sobre éstas. Hasta ahora, cinco ministros se han pronunciado por declarar anticonstitucional el texto bajacaliforniano, pero eso no significa, ni de lejos, que sean abortistas. Segundo, el dilema de la soberanía estatal. En una lectura superficial parece como si la decisión última sobre la organización social de un Estado, a pesar de que éste tiene órgano de representación, mecanismos políticos de decisión, autonomía y soberanía, termina siendo tomada por los 11 ministros de un Poder federal. Pero es una lectura equivocada y una premisa tramposa: las entidades no pueden determinar, aunque lo hagan legalmente, sobre cualquier materia y en libertad absoluta. No son islas ni países (y aún los países están sujetos al Derecho internacional), son piezas de un rompecabezas más grande que se para sobre una identidad constitucional nacional. Por último, el dilema de la mayoría. A ver, nadie pone en duda que muchísimos jaliscienses (o bajacalifornianos o guanajuatenses) pueden estar de acuerdo con lo estipulado por los “blindadores” de la Constitución local, en el entendido de que dejar un resquicio que después permita la despenalización atenta contra sus costumbres y su religión. Sin embargo, hay una diferencia sustancial entre dar opciones y entre obligar a actuar de cierta manera. No es lo mismo que la mayoría se imponga para abrir puertas nuevas (y que a quien le gusten las de siempre siga por ahí) a que se imponga para cerrarlas, para que todos pasen por la misma. No, el argumento de la mayoría no es irrebatible. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones