Martes, 14 de Octubre 2025

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

— Lamentaciones

Por: Jaime García Elías

— Lamentaciones

— Lamentaciones

Y ahora —con la venia del clásico—, “¿Quién nos salvará de este apuro...?” ¿En quién podrá el ciudadano común poner sus complacencias...? ¿En quién habrán de poner sus esperanzas los que tienen hambre y sed de justicia...? —II— Es lo malo de las ilusiones: que muchas veces vienen, detrás de ellas, los correspondientes desencantos. Empero —¿qué se le va a hacer...?—, es parte de la condición humana. Es el precio que hay que pagar por haber venido a pasar una temporada —lo que dura un suspiro— en este Valle de Lágrimas... Se alimenta, por un momento, la esperanza. Se desea que, en efecto, las mejores empresas se encomienden a los mejores hombres. (Es, un poco, el noble concepto original de aristocracia, acuñado por los griegos, padres de la democracia: el gobierno en manos de los mejores, de los más aptos, de los más capacitados). Con los mejores hombres —los más virtuosos, los más sabios, los más generosos, los más justos, los más probos...— en los mejores puestos, cada hombre y cada mujer, cada célula de la sociedad, puede alimentar la legítima aspiración de vivir en un entorno más armónico, más sano, más justo: más propicio, en suma, para su realización. Así, cuando los mejores hombres toman la decisión —respetable... pero lamentable— de hacerse a un lado, de dejar el campo libre para que otros  lleguen a los puestos clave, al ciudadano común sólo le queda lamentarse (ojo: lamentarse; no mentársela...), y de volver los ojos al Cielo para esperar que a la desgracia de que los mejor dotados declinen —por razones personales, obviamente— la posibilidad que en un momento determinado permitieron acariciar, de que ejercerían su liderazgo en beneficio de los más desvalidos, no se sumen desgracias adicionales; verbigracia, que los cargos más honoríficos que pueden alcanzarse en una sociedad como la nuestra, vayan a quedar en manos indignas o a recaer en espaldas insuficientemente fuertes. —III— Por eso, ante noticias como la de ayer —impactante, demoledora, brutal...—,  sólo decir como el abuelo decía en estos casos (y en muchos otros... pero ésa es otra historia): —¡Por eso toma uno...! (La noticia, obviamente, es que Chespirito, aduciendo quebrantos de salud —que se le desea sean leves y pasajeros—, declinaba la invitación para abanderar la delegación mexicana a los Juegos Panamericanos de Guadalajara). Vale, por tanto, insistir: “¿Quién nos salvará de este apuro...?”

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones