Ideas | * Gallinas negras Por: Jaime García Elías 7 de diciembre de 2011 - 02:46 hs * Gallinas negras En el mundillo de la ópera se dice que “los tenores están liquidados cuando se les acaban los Do de pecho”. En el mundo del futbol se dice algo similar de las primerísimas figuras, que de ordinario fungen como atacantes: “Están liquidados cuando se les acaban los goles”. * Esas consideraciones vienen al caso por la buena intención de los dirigentes del Atlas al anunciar al venezolano Giancarlo Maldonado como su “refuerzo” para el próximo Torneo de Clausura, en el que tienen la consigna de evitar el descenso, para el que son serios candidatos. Cuando llegó al Atlante, hace 2007, Maldonado se hablaba de tú con el gol. Lo había demostrado en los tres equipos de su país (Nacional Táchira, Mineros de Guayana y Unión Atlético Maracaibo) por los que pasó. En su primera campaña en México, se le consideró como “la mejor contratación del Torneo Apertura 2007”. Su efectividad (32 goles en 51 partidos) fue impresionante: más de medio gol por juego. Esas cartas credenciales lo llevaron a España. Llegó, por desgracia, al modesto Xerez, con el que anotó un gol en 11 apariciones... En su “regreso sin gloria” al futbol mexicano, ha tenido dos campañas con el Atlante: una con un gol en 11 juegos; la más reciente, con cinco dianas en 17 apariciones. Y esos son los diplomas con los que llega al Atlas —es imperativo el subrayado— en calidad de “refuerzo”. * El Atlas, para salvarse del descenso —seria amenaza que comparte con Tijuana y “Tecos” —, necesita resultados; para conseguirlos, necesita goles. Maldonado, a su llegada, “promete sacrificio, no goles”... Ejemplos de goleadores que han descendido abruptamente de la cima de los consagrados para caer en la sima de la mediocridad, hay muchos. Hugo Sánchez, verbigracia: cuando se le acabaron los goles, salió del Real Madrid como tapón de sidra, y en los América, Rayo Vallecano, Linz y Celaya en que vivió su ocaso, devino triste caricatura de sí mismo. Saturnino Cardozo y Jared Borgetti, por mencionar otros dos ejemplos de sobra conocidos en el medio, por lo consiguiente. * A Maldonado debe agradecérsele la disposición al sacrificio a favor de la causa rojinegra. Empero, si ese sacrificio no se traduce en goles —suyos o de sus compañeros—, resultará tan estéril como degollar gallinas negras y regar su sangre sobre la cancha antes de cada partido. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones