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Viernes, 24 de Noviembre 2017
Entretenimiento | Catiliza sus obsesiones

Experimenta Coppola con “Tetro”

En su más reciente película, que ayer estrenó en Cannes, el cineasta dice centrarse en la mitificación de los vínculos familiares

CANNES, FRANCIA.- La irregularidad proverbial de Francis Ford Coppola se sublima en Tetro, una vuelta a los orígenes del director rodada en Buenos Aires con Maribel Verdú, Vincent Gallo y Carmen Maura que inauguró la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes.

“Siempre había querido ser libre”, exclamó con satisfacción en Cannes el creador de El padrino (1972), “y con esta película lo he conseguido”.

Efectivamente, Tetro tiene las ventajas y los lastres de quien realiza una obra con el monopolio y sin voz crítica a su alrededor. En ella fluyen en bruto las brillanteces y las aristas del genio.
Coppola cuenta con pasión la historia de un escritor frustrado y desequilibrado (Gallo) que enamora a su psiquiatra (Verdú) y recibe la visita inesperada de su hermano pequeño después de años sin mantener contacto con su familia, perteneciente a una elite artística de ascendencia italiana. “Quería volver a hacer las películas que me gustaban de joven, al estilo del cine europeo de los años cincuenta y sesenta”, explicó en Cannes a los medios de comunicación, “y así creé mi obra más personal, con la que he aprendido a concerme a mí mismo y a mi familia”.

Vuelve a la experimentación

Por otra parte el director italoamericano demostró hace ahora 30 años en este mismo festival que podía armonizar una producción complejísima como Apocalypse Now (1979) y llevarse la Palma de Oro, por lo que ahora se permite volver a la experimentación que tan buenos resultado le dio en Rumble Fish (1983) o en Drácula (1992). Además, se centra en la mitificación del vínculo familiar para catalizar sus obsesiones.“La familia siempre me ha parecido interesante. La amas y la odias, es una relación  muy compleja. Las peores guerras son las civiles porque son entre hermanos”.

Así la guerra y genealogía han dado pie a lo mejor de Coppola. Tetro es, sin embargo, el primer paso (a falta de estreno en España y América Latina de su anterior trabajo, Juventud sin juventud) en una nueva senda en la que a veces tropieza. Pero lejos queda ya la etiqueta de “encargo” que le llevó a hacer títulos como Jack (1996) o The Rainmaker (1997).

Un rodaje complicado

Al director no le preocupa ahora el error. Aunque ha descendido notablemente su impacto artístico se ha dedicado exitosamente a la producción vinícola y eso le permite dejar de pensar en la rentabilidad y centrarse en el disfrute del proceso creativo, otro tema que sobrevuela la película. Por ello, ante el paralelismo con Orson Welles matizó: “Él se refugió en Europa para hacer el cine que quería y yo en Argentina. Pero hay una gran diferencia: yo soy rico”. Aun así, eligió el país latinoamericano “por la intimidad que transmite”, pero también “porque era un lugar donde mis dólares valían más que en una zona con el euro”.

Pero el rodaje no fue fácil e hizo que a Tetro le rodeara un aura de filme maldito: robaron la computadora donde tenía guardado el guión y hubo un baile de nombres en el reparto que dejó fuera a Matt Dillon y Javier Bardem para dar paso a Vincent Gallo y Carmen Maura. “Hay que intentar sacar lo mejor de los accidentes que surgen durante el rodaje. Y yo era consciente de que un proyecto como éste era difícil de seguir de principio a fin”.


FRASE
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“La familia siempre me ha parecido interesante. La amas y la odias, es una relación  muy compleja. Las peores guerras son las civiles porque son entre hermanos”, Francis Ford Coppola, realizador
 

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