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Viernes, 17 de Agosto 2018
Un placer. Guillermo del Toro se ha convertido en uno de los cineastas más queridos de México. EL INFORMADOR/ARCHIVO
Entretenimiento

El día que Del Toro se definió como “el Forrest Gump del cine”

Divertido, creativo y entusiasta, así es como se ha mostrado el cineasta tapatío en sus encuentros con este medio; destaca la charla que sostuvo con uno de nuestros reporteros mientras promocionaba “Hellboy II”

El Informador

¿Cómo es entrevistar a Guillermo del Toro? Si lo tengo que comparar con una sensación en específico, lo pondría así: Imagina que vas en un carrito de montaña rusa, a toda velocidad. Que intercambias palabras con uno de los creativos más brillantes que dio sus primeros pasos en esta ciudad en años recientes. Una leyenda viviente, por decirlo con palabras rimbombantes. Un “garbanzo de a libra” nacido en Guadalajara, por decirlo muy mexicano.

La primera vez que lo entrevisté para EL INFORMADOR fue cuando vino a promover “Hellboy II: El Ejército Dorado”, allá por 2008. La cita, en el Hotel Fiesta Americana Grand, atestado de periodistas, curiosos y fans que luchaban por ganarse un saludo o un autógrafo del creador de “Cronos”.

La lista de medios para hablar con él, larga. El tiempo de charla, corto. La espera, de horas. Maté el tiempo repasando apuntes de “Hellboy”, poniendo a punto la grabadora y leyendo de forma distraída un comic de Hulk. Dos horas de espera y entonces llegó... Mi turno.

El salón de la entrevista era sencillo, con un sillón enorme, el representante de la distribuidora de la película y un par de ayudantes más moviéndose de aquí para allá, coordinando y moviendo la agenda del cineasta. En medio de todo, sentado, silente y sonriendo: Guillermo del Toro.

Vestido todo en color negro, con la mirada viva y curiosa detrás de sus tradicionales lentes, el cabello eternamente despeinado, la carcajada sonora y el lenguaje propio de un hombre que ama el cine con una locura sublime. Tengo 10 minutos para hacer la entrevista (cronometrados por el tipo de la distribuidora). Y con reglas: no nos podemos salir del tema de la película, nada de tocar su vida privada, ni temas incómodos. Son segundos de oro que se deben aprovechar (porque en efecto, desde entonces, el cineasta no ha vuelto a promocionar el lanzamiento una de sus películas en nuestra ciudad).

Pero ojo, con él no sirven los viejos trucos de reportero. No hay guion ni lista de preguntas que funcionen cuando se tiene que entrevistar a Del Toro. Los engranes de su mente constituyen una máquina de ideas e imágenes donde la palabra “común” no tiene lugar. Hablar con él es adentrarse en un mundo de magia y monstruos.

El primero en romper las reglas es él. Comienza a hablar de “Hellboy” y entonces adiós al protocolo. Habla del cine de su infancia, de los antojitos, del presupuesto siempre insuficiente, de cómo extraña los tacos de cochinada, de su amor por los pastelillos, lo que le gusta ver en la pantalla, sus otros héroes... ¿Y la película? Bien gracias.

El tipo de la distribuidora se pone nervioso conforme avanza la charla que rompe con las reglas. En algún punto, cerca de los 10 minutos, la mirada de Del Toro se fija en mi mochila, donde sobresale el cómic de “Hulk”. El director no oculta su emoción y me pide que le muestre la historieta.

“Guillermo, no puedes hablar de ‘Hulk’… ese personaje es de la competencia”, interrumpe nervioso el hombre distribuidor. Del Toro ni voltea y lee a toda velocidad el cómic, antes de decir, muy a su estilo: “¡Me vale ma..., es ‘Hulk’, soy fan!”

Del Toro me autografía el cómic. El de la distribuidora se pone verde. El director me confiesa, en los últimos suspiros de la entrevista, que algún día va a dirigir la película del personaje. Lo hace con una seguridad y una sonrisa que es imposible no creerle.

Se acaban los diez minutos, y voy de regreso al mundo real. A escribir la nota para este diario y guardarme hasta hoy la anécdota. Se acabó el paseo en la montaña rusa diseñada por un genio, figura… y un poco monstruo.

Por Francisco González

CRONOLOGÍA DE UN CINEASTA

1995

Charla. La nota publicada el 28 de septiembre de 1995 reportó el encuentro que ambos cineastas sostuvieron con jóvenes a los cuales les hablaron de la importancia de los efectos especiales. EL INFORMADOR/ARCHIVO

En rueda de prensa. El Director de Arte Ty Ruben Ellingson dictó la conferencia “Diseño de Efectos Especiales”. Lo acompañó el realizador Guillermo de Toro. Lo anterior ocurrió en una sala del Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara. La foto fue publicada el 28 de septiembre de 1995. EL INFORMADOR/ARCHIVO

2008

Emoción. Del Toro leyendo el cómic de “Hulk”, en plena promoción de “Hellboy II”. EL INFORMADOR/ARCHIVO

2018

FIL. Este año llegó a Jalisco el cineasta para mostrar una más de sus facetas, la de escritor. Y lo hizo en la edición número 24 de la Feria Internacional del Libro donde presentó su segunda novela de vampiros, “Oscura”. La novela pertenece a su trilogía “Nocturna”. Ante la gran expectativa de su visita, su editorial organizó una firma de autógrafos donde recibió un regalo, por parte de la joven que se ve en la foto, un dibujo de él caracterizado como Hellboy; el cual aceptó el cineasta con mucho gusto. EL INFORMADOR/ARCHIVO

LAS FRASES
Guillermo en sus propias palabras...

A lo largo de la charla que el reciente ganador al Oscar a Mejor director sostuvo durante la promoción de “Hellboy II: El Ejército Dorado” con el reportero de esta casa editorial, soltó varias frases que son dignas de ser recordadas:
 
• “El director siempre enfrenta una dicotomía: Hacer una buena película o hacer un buen negocio”.
• “Soy como el Forrest Gump del cine”.
• “Entre hago más planes, hay más posibilidades de que se me jodan”.
• “Cronos (su primera película) ganó como veintitantos premios y no dio ni un solo cinco”.
• “No he sido Bill Gates, he perdido mucho dinero por ser un mal negociante”.
• “Fueron seis días a la semana, 18 horas diarias y 132 días de rodaje para ‘Hellboy II’. La gente me decía que era un maldito y un déspota y yo seguía adelante muy campante (risas)”.
• “Es más fácil recuperarse de un fracaso que de un triunfo”.