Martes, 16 de Julio 2024
EL INFORMADOR/A. Navarro
Jalisco

“El Baratillo”: referencia social y económica en ZMG

En el tradicional tianguis encuentras de todo y es considerado como uno de los más grandes de Latinoamérica
 

El Informador

Un tapatío sabe qué es y dónde se encuentra el tianguis “El Baratillo”. Un espacio de más de 60 cuadras al oriente de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), que cada domingo se instala para ofrecer un sin número de productos y artículos, que algunas veces son inimaginables.

En los alrededores de los más de seis kilómetros de extensión se encuentran puestos de todo tipo: semillas, cereales, alimentos, ropa nueva y usada, zapatos, bicicletas, muebles, herramientas, antigüedades, juguetes, discos, entre otros.

Por la mañana, es habitual que las familias y los amigos se reúnan para desayunar unas quesadillas o unos tacos de barbacoa. Y luego caminar por sus calles para descubrir lo que este espacio ofrece. Ya entrado el mediodía y para refrescarse, se puede comprar un tradicional tejuino con nieve de limón, mientras sigue caminando por sus calles. Y seguramente saldrá de ahí con algún artículo que ni siquiera tenía pensado adquirir.

De acuerdo con la Dirección de Tianguis y Comercio en Espacios Abiertos de Guadalajara, “El Baratillo” se conforma por cuatro mil 500 puestos; sin embargo, hay decenas sin registro, según los locatarios que sí pagan un permiso al Ayuntamiento.

El maestro en arquitectura, Alejandro Saracco, opina que hablar de “El Baratillo” es de relevancia histórica y social, ligada al desarrollo económico y urbano de la ciudad, posicionándose como el tianguis más longevo del que se tenga registro en la metrópoli.

Salvador Hernández, regidor y encargado de la Comisión de Tianguis, destaca que este espacio es de gran relevancia económica, ante la cantidad de empleos que genera, sin dejar de lado el referente cultural y turístico. “Estamos hablando del tianguis más importante, más grande de México y Latinoamérica”.

Cambia a la par de la ciudad

Sin lugar a dudas, cuando uno habla del tianguis “El Baratillo”, un emblema social y cultural de la ciudad, se reconoce de inmediato su ubicación al Oriente de Guadalajara; sin embargo, esto no siempre fue así, pues según la historia, este espacio ha tenido distintas sedes a lo largo del tiempo y se afirma que datan desde el nacimiento de Guadalajara hasta llegar a establecerse en la zona que hoy todos conocen.  

De acuerdo con el maestro en Ciencias de la Arquitectura, David Alejandro Saracco Álvarez, sus primeras apariciones en la historia datan de 1570, cuando se le ubicaba a un costado de la Plaza San Agustín, donde hoy se encuentra el Teatro Degollado, según cita en su tesis “El Baratillo, Ocupación Efímera informal en el espacio público al Oriente de Guadalajara”. 

También relata que el espacio habría tenido otras sedes, como la Plaza de Armas, la Plaza Universidad, la Plaza de Santo Tomás, la Plaza de Santo Domingo (en lo que hoy sería la Plaza del Templo de San José) y posteriormente se trasladó a la zona de San Juan de Dios, poco antes de 1850. 

Sin embargo, cita la investigación, también se menciona su ubicación histórica en la zona de Analco, pero fue hasta el periodo entre 1956 y 1958 que este histórico tianguis comenzó a ubicarse al Oriente de la ciudad.

Fue así que, a partir de los años 60, comenzó a volverse recurrente la instalación dominical de “El Baratillo” en los alrededores de la zona donde se ubica hasta hoy, por lo que, de acuerdo con la investigación de Alejandro Saracco, este tianguis tiene más de 450 años de existencia, y al menos 60 años de la ubicación que conocemos actualmente. 

ESPACIO ICÓNICO

El pulque que le da vida al comercio

Uno de los espacios inónicos del tianguis “El Baratillo” son los pulques de “Todos contentos con Fredy Pulques”, que desde hace más de 40 años dan vida a este lugar, gracias al ambiente que ahí se vive. 

Se ubican en la glorieta Santa María. Y por tres generaciones han ofrecido a sus clientes pulque de sabores, tuba y aguamiel. 

De acuerdo con Heriberto Bautista, fue su abuela, Bonifacia Bautista, quien comenzó con este negocio. “Somos de los pioneros del tianguis, antes había alrededor de cuatro o cinco cuadras nada más de tianguis y ahora es enorme. Empezó el negocio mi abuela, empezó a vender desayunos y luego empezó a meter las bebidas, lo que es el tepache… luego empezamos a meter el pulque. Todo es artesanal, la cerveza de raíz, todo”.

En promedio, se llegan a vender cada domingo unos cinco barriles de pulque.

El negocio es amenizado por música, además de que, en ocasiones se ofrecen clases de salsa, convirtiendo a “Todos contentos con Fredy Pulques” es una auténtica fiesta dominical. 

“Aquí es un punto de reunión, llega demasiada gente, tanto un albañil como un abogado. Aquí se trata igual a toda la gente”, destacó un orgulloso Heriberto. 

Al recordar cómo fue creciendo el tianguis a lo largo de estas cuatro décadas que tiene su negocio, lamentó que exista poca organización para tener salidas de vía rápida en caso de emergencias, pero destacó que, a la par, el crecimiento haya dado la oportunidad de que miles de personas visiten “El Baratillo” y disfruten de todas las cosas que tiene.

MÚSICA

Los discos dan la vuelta a las generaciones

Mónico Gutiérrez tiene 35 años vendiendo vinilos en “El Baratillo”. Sus mayores ventas son grupero, salsa y rock.. EL INFORMADOR/A. Navarro

En el cruce de Juan R. Zavala y República se encuentra Mónico Gutiérrez, quien desde hace 35 años vende discos musicales, también conocidos como vinilos. 

Cuenta que entonces eran muy populares. Todas las familias disponían de un tocadiscos mediante el cual disfrutaban de las canciones de la época: boleros, rancheras, jazz y grupero, entre muchos otros estilos. 

Sin embargo, hace 25 años estos comenzaron a quedar en el olvido, cuando el protagonismo fue tomado por los discos compactos. Fue entonces que decidió pasar las canciones de los viniles a los discos compactos.

“Cuando fue el ocaso del acetato, comenzamos a transferirlos a los discos compactos porque la gente no los quería, llegó un momento donde llegabas a encontrarlos tirados por montones en las calles… y yo me iba temprano a andar buscando cosas y me encontraba montones de discos, aparte de que iba a los domicilios y la gente casi te los regalaba”.

Así fue que Mónico llegó a adquirir colecciones enteras, incluso de disqueras y radiodifusoras que se deshicieron de los acetatos, pero él siguió conservándolos para pasarlos a los discos compactos, aunque tampoco dejó de ofrecerlos.

Hace 10 años, el acetato volvió a cobrar fuerza y empezó a ser solicitado, gracias a que “lo vintage” se puso de moda y a que los jóvenes revalorizaron nuevamente los vinilos. 

“Ahorita quien está comprando más son los jóvenes, que están buscando a José Alfredo Jiménez, a Chabela Vargas… ahorita que se murió están buscando a Silvio Rodríguez. La gente mayor está buscando música ranchera, aunque ya se me murieron muchos. El bolero también ya no lo compran, instrumental tampoco. Se está vendiendo el grupero, la salsa, y el rock”. 

Para Mónico, lo más bonito de “El Baratillo” es que le permite, junto con su puesto de vinilos, mantener a toda su familia desde hace más de tres décadas, además del ambiente que se hace en el lugar y las amistades que se van desarrollando con el paso del tiempo.

CRÓNICA

La oferta del sabor 

“El Baratillo” ofrece comida para todo tipo de gustos y paladares. EL INFORMADOR/A. Navarro

“El Baratillo” es una “ciudad” que aparece y desaparece en menos de 12 horas. Desde antes de las cinco de la mañana, los comerciantes comienzan a instalar las carpas y toldos que les cubrirán del sol, mientras que otros tantos montan en el suelo las telas y plásticos que les servirán para mostrar sus productos a sus clientes. 

La mercancía es transportada de las camionetas en diablitos de un lugar a otro para acomodarla a la vista de los visitantes, como cada domingo en el “tianguis más grande Latinoamérica”. 

Para las 8:30 de la mañana, cientos de personas recorren más de 60 cuadras en las que los sonidos se pierden unos con otros: el cuchillo que parte la carne para los tacos, los cucharones que sirven el tejuino, el carro que pita para que la gente se apure a cruzar, conversaciones incompletas y Bad Bunny contra Silvio Rodríguez que suenan de puesto a puesto. 

La primera elección difícil es qué desayunar: las tortas ahogadas pasan bañadas de la vitrina a la mesa, los tacos van adornados de cebolla y cilantro, el filete de pescado está acompañado del arroz, las quesadillas no salen sin su salsita verde y los lonches humean cuando la mujer que los prepara los levanta de la parrilla. 

Más tarde se puede pasear acompañado de un tejuino, una nieve raspada o de limón, aunque también es posible hallar micheladas o tejuichelas. Y las que se han vuelto tan populares en los últimos años: gomichelas, kittychelas, rotochelas y hasta pelón pelonchelas. 

Como en toda ciudad es posible encontrar productos de cualquier giro, aunque tradicionalmente un tianguis ofrece comida, frutas, verduras, abarrotes y ropa, “El Baratillo” sorprende por la cantidad de cosas que puedes encontrar, como un masaje de espalda o rodilla desde 90 pesos, gotitas relajantes “para que se le quite lo corajudo al señor o la señora” o hasta un podólogo que retira la uña encarnada enfrente de todos los paseantes.  

La zona de los juguetes es una de las favoritas de chicos y grandes, pues nuevos o usados llenan de nostalgia a los adultos que se encuentran con el juguete o videojuego que jugaban de pequeños, las barbies, los Legos o los carritos Hot Wheels, mientras que los más chicos identifican al personaje de moda como Mario Bross, la Patrulla de Cachorros o las sorpresas de LOL. Todo en un mismo lugar. 

Entre los productos más socorridos se encuentran los artículos deportivos: tenis, ropa para hacer ejercicio, balones, las playeras del equipo favorito, calcetas y calcetines.  

Infinidad de puestos pueden encontrarse en una extensión de poco más de seis kilómetros, que componen este tianguis dominical.

MERCANCÍA ILEGAL

Aseguran más de 720 animales exóticos

Diversos animales, domésticos y exóticos, se pueden conseguir en el tianguis. EL INFORMADOR/A. Navarro

Los animales exóticos forman parte de las mercancías que lamentablemente suelen ser ofrecidas en “El Baratillo”, intentando burlar a las autoridades.

Con el objetivo de evitarlo y gracias a los operativos de la Dirección de Protección Animal del Ayuntamiento de Guadalajara, en coordinación con la Comisaría (y en ocasiones acompañados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente), se han asegurado en lo que va de la actual administración más de 720 animales que ahí eran comercializados de manera ilegal.

Del total de animales, más de 500 correspondieron a las aves y alrededor de 100 a insectos y reptiles. El resto eran perros, arañas, conejos y hasta un primate, de acuerdo a datos oficiales.

“El Baratillo” cuenta con más de cuatro mil 500 puestos registrados, aunque operan otros sin regulación. EL INFORMADOR/A. Navarro

En marcha, regulación total de comerciantes de “El Baratillo” 

Hay muchos intentos para regular por completo a “El Baratillo”. Si bien el Ayuntamiento tapatío lleva el registro de cuatro mil 500 puestos, cuyos espacios son renovados por sus propietarios, existen otros que operan sin ninguna regulación. 

En 2020, el entonces diputado Javier Romo Mendoza indicó, como parte de su propuesta para regular este tianguis, que se tenían aproximadamente 10 mil puestos.

Al corte de mayo de 2016, este medio de comunicación dio a conocer que, al menos, tres de cada 10 puestos funcionaban en la ilegalidad. Romo Mendoza propuso a la alcaldía un punto de acuerdo para impulsar la regulación de los comercios, además de diseñar un plan de limitación de su polígono, tener operativos permanentes de movilidad, seguridad y protección civil. Además, se solicitaría a la alcaldía emitir la declaratoria de Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de Jalisco para “El Baratillo”.

Hoy, el regidor Salvador Hernández asegura que ya se trabaja en la presentación de una propuesta para regular totalmente este tianguis, que deberá ser estudiada por el Ayuntamiento y analizada con la participación ciudadana para conocer todas las voces involucradas: Gobierno, comerciantes y colonos, a fin de que este espacio opere en la legalidad y con el respaldo de la autoridad. 

Lo anterior, explica, porque con ello se pueden dimensionar los esfuerzos que deben destinarse para dar certidumbre a sus comerciantes; por ejemplo, en materia de asignación de espacios y para tener un control del tipo de productos que se venden, principalmente contra la piratería o artículos robados. 

“La gente tiene muchísimos años, hay quienes tienen más de 50 años con sus espacios, pero no se han regulado. Y esto los pone en riesgo de que venga alguien y les quite sus espacios. Tenemos que procurar esa regulación, que los comerciantes vean el beneficio”.  

El edil trabaja para presentar esta iniciativa ante el pleno del Ayuntamiento. 

“Hay situaciones complicadas, como la generación de basura, la invasión ilegal de espacios, la distribución de los lugares, todo lo que se desprende de una operación de este tipo de comercio, pero lo importante es tener una dinámica cordial y ordenada”.

Por su parte, el Ayuntamiento de Guadalajara informó que la Dirección de Tianguis y Comercio en Espacios Abiertos se encuentra en proceso de la regularización de una de las zonas de este tianguis -donde se realizó un cambio de imagen-, lo cual beneficia a más de 400 familias de comerciantes.  

“Para la regularización de los espacios en el tianguis ‘El Baratillo’, se realiza un dictamen por parte de la Dirección de Tianguis y Comercio en Espacios Abiertos, el cual se remite a la comisión edilicia correspondiente para su análisis y discusión. Posteriormente, para que pueda ser presentado ante el pleno del Ayuntamiento para su aprobación”.  

Por último, el Gobierno Municipal aseguró que “apuesta en impulsar, con orden y conforme a la normatividad vigente, el desarrollo de la economía local y las fuentes de empleo de las familias tapatías”. 

TELÓN DE FONDO

Resisten a la pandemia

Debido a la contingencia ocasionada por el COVID-19, los comerciantes vivieron momentos complicados, especialmente durante el primer año de la contingencia: 2020. 

Debido a la alta concentración de personas que asisten a este espacio, las autoridades tomaron la decisión, al inicio de la contingencia, de impedir que se instalaran puestos que no se dedicaran a la venta de “productos esenciales, como comida, frutas, verduras o abarrotes”. 

A inicios de abril de 2020, este medio de comunicación visitó “el tianguis más grande de Latinoamérica”, constatando que lucía semivacío debido a la reducción de puestos instalados, aunque entonces uno que otro despistado dedicado a la venta de productos no esenciales se había colocado pese a las restricciones. 

“Nos parece que la política de no dejarnos vender no está bien planeada. Necesitamos comer, tenemos familias que debemos mantener. O nos morimos de coronavirus o nos morimos de hambre”, dijo entonces uno de los vendedores, que permanecía en una esquina con un grupo de comerciantes a quienes no se les permitió instalarse. 

Las medidas se fueron relajando. Y para mayo siguiente, muchos de los puestos esenciales ya habían regresado ante la desesperación de los comerciantes, por lo que el Ayuntamiento de Guadalajara tuvo que replantear la estrategia. 

Cuando se permitía la ubicación de “El Baratillo” se instalaban al menos cinco filtros sanitarios, en los cuales se tomaba la temperatura a los asistentes de manera aleatoria y se les regalaba gel y cubrebocas.

Fue así hasta que disminuyeron los contagios del nuevo coronavirus, se retiraron los filtros sanitarios y “El Baratillo” volvió a la normalidad.