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Deportes | Por Jaime García Elias A propósito Lebrija Por: EL INFORMADOR 26 de septiembre de 2009 - 01:38 hs ¿Fue un acierto del amo y señor de los destinos del Guadalajara contratar a Rafael Lebrija para encomendarle el cargo de “presidente deportivo” de la institución?... Lo más probable es que sí. ¿Implica esa medida una razonable garantía de que el Guadalajara vaya a convertirse en una reedición de aquel Toluca que, con Lebrija como presidente, conquistó cinco títulos entre 1998 y 2005, y más aún, de que vaya a hacer efectiva la baladronada de transformar al “Rebaño Sagrado” en “el mejor equipo del mundo?... No. Categóricamente, no. Y si así llegara a suceder, es obvio que el señor Lebrija tendría merecimientos sobrados para que se promoviera, aún en vida, con unos cuantos milagros para respaldarla, la causa de su canonización. Es cierto lo que se ha dicho de Lebrija: que sabe de futbol; que tiene ideas claras; que es enérgico; que tiene un historial que lo avala como dirigente exitoso... Queda la duda, en compensación, acerca del entorno en que va a moverse. Hasta donde se sabe, una cosa es el Toluca, donde los propietarios históricos del equipo de futbol profesional —don Luis Gutiérrez Dosal, don Nemesio Díez...— fueron sumamente respetuosos de las decisiones que tomaban, tanto en la cancha como en el escritorio, los responsables del mismo... y otra muy diferente el ex Club Guadalajara, donde todo está supeditado al protagonismo enfermizo del dueño del juguete, y al talante de que cada mañana se levanten sus respetables pulgas. Eso, por una parte. Por la otra, aun en la hipótesis de que el extravagante patrón de Lebrija cumpla —esta vez sí— su promesa de eclipsarse, para permitir que resplandezcan las decisiones que tome el flamante “presidente deportivo” que acaba de contratar para el equipo, también es obvio que una cosa es el Toluca, que en los tiempos de Lebrija como presidente podía incluir en su elenco a jugadores como Cristante (argentino), Paulo da Silva y José Saturnino Cardozo (paraguayos), Vicente Sánchez (uruguayo) y otros jugadores sudamericanos, cuyo peso específico en el equipo era notoriamente significativo..., y otra muy diferente es el Guadalajara, condenado —es, al mismo tiempo, su principal timbre de orgullo y su limitación más notoria— a depender exclusivamente de jugadores mexicanos. De ahí que —subrayémoslo—, si Lebrija llega a hacer del Guadalajara “el mejor equipo del mundo”, la causa de su canonización estaría, con toda seguridad, ganada de antemano. JAIME GARCÍA ELIAS Temas A propósito Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones