Jueves, 23 de Enero 2020
Deportes | Por Héctor Huerta

Atuendo futbolero

“El Barcelona hace los FIFA players y el Madrid los compra”. Joan Laporta.

Por: EL INFORMADOR

Ciertamente son dos modelos distintos.

Ya Florentino Pérez había dado avisos de cómo sería su gestión empresarial como presidente del Real Madrid cuando rompió todas las reglas del mercado mundial y contrató por cantidades estratosféricas a Zinedine Zidane, David Beckham y Luis Figo entre muchos otros, para armar el equipo “Galáctico” que recorrió el mundo recogiendo carretadas de millones de dólares y que abrió las puertas de Asia facturando locuras en cada partido.

Con un Barcelona que ganó en menos de un mes la Copa del Rey, la Liga y la Champions, ¿qué se podía esperar del rival odiado en España? En aquel país no sólo es el asunto de dos entidades deportivas, sino de dos visiones de país: la de la españolía y la de los catalanes, que se sienten en sí mismos “diferentes” en el mismo país.

Ante esa situación y recién nombrado presidente del Real Madrid, Florentino Pérez recurrió a la vieja y exitosa fórmula y soltó nada menos que 131 millones de dólares por el portugués Cristiano Ronaldo y 92 millones de dólares por Kaká. También tenía asegurado a David Villa en 42 millones de euros, pero el Valencia infló el costo a 50 millones y ahora las baterías se enfocan en contratar al “Pichichi”, el uruguayo Diego Forlán, quien juega en el Atlético de Madrid.

El Madrid gastará más de 200 millones de euros en reforzarse para este torneo, cantidad que (para darnos una idea) no lo vale todo el futbol mexicano, incluyendo las 18 franquicias de primera nacional, las que quedan en Primera “A”, segunda, tercera, sector aficionado y aunque fueran en el paquete los talentos de Justino Compeán y Decio de María incluidos.

Joan Laporta, el presidente del Barcelona, sostiene que el quehacer empresarial de los dos grandes de España es distinto: “Uno (el Barcelona) es un modelo basado en el esfuerzo, el talento y la previsión, basado en todo lo que es propio de un proyecto empresarial. El otro (el del Real Madrid) es un modelo imperialista y además tiene ciertos aires de prepotencia”.

Para el dirigente culé, el haber conseguido el triplete en el actual año ha permitido demostrar que el modelo del Barza es eficiente: “Estoy muy satisfecho de promover un modelo que para mí es un modelo mucho más serio y además que se ha demostrado que el modelo empresarial basado en el esfuerzo, en el trabajo y en las capacidades y el talento, también tiene éxito”.

Critica que mientras Barcelona hace los jugadores FIFA, “el Madrid los compra, simplemente”.

Pero así son las reglas del mercado internacional: el futbolista vale lo que el mercado está dispuesto a pagar. Si Madrid gasta 94 millones de euros en un jugador de 24 años es porque piensa recuperarlo en seis o siete años. Y está obligado a hacerlo porque su acérrimo rival en España ha tenido éxito.

Haber ganado la Copa del Rey, la Liga y la Champions, dice Laporta, alteró los nervios de la gente del Madrid: “El triplete hace que el Madrid gaste compulsivamente y que distorsione el mercado”.

Hoy nuevamente, como la ocasión anterior en que Florentino tomó al Madrid, el mercado de valores del futbol quedó pulverizado.

Lo malo es que los aficionados mexicanos ven como simples espectadores ese juego en las alturas, donde presidentes de equipo con gran respaldo detrás intentan satisfacer los apetitos de éxito de sus aficiones, con grandes astros mundiales y con presupuestos multimillonarios.

Dirigentes, jugadores y aficionados piensan, actúan y responden históricamente a las exigencias que tienen los grandes equipos del mundo.

Los equipos modelos de cada país tendrían que responder así a sus fieles aficionados. Guardadas las proporciones, River y Boca en Argentina; el Colo Colo o la “U” de Chile en aquel país; Flamengo o Corintians en Brasil; la Juve, el Ínter, o el Milán en Italia... o el América y las Chivas en México tendrían que plantearse todos los torneos formar los mejores equipos para ser campeones de liga.

Pero en nuestro país, para dar una muestra de la mediocridad, Chivas tiene dos torneos sin calificar y América acaba de colocar la cuarta velita en el pastel de la mediocridad, al no haber pasado en cuatro torneos a la Liguilla.

Aquel es futbol de verdad, con el mercado pulverizado, con la inflación a tope y viviendo una irrealidad económica, que podría llevar a la ruina a uno de los grandes equipos, si no existiera el antecedente de que Florentino Pérez ya había experimentado así con los “Galácticos” y tuvo éxito. Hoy parece más que una locura, un riesgo calculado. Su mercado no es España: es el mundo.

Mientras que para nuestros modestitos equipos mexicanos, el mercado es a veces el país, a veces la ciudad, a veces el pueblito y los que más suerte tienen, hacen negocios en México y en Estados Unidos.

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