Deportes | A propósito * Cruda A propósito Por JAIME GARCÍA ELÍAS Por: EL INFORMADOR 19 de mayo de 2008 - 19:25 hs Tras la borrachera del liderato de la clasificación general durante la temporada regular, llegó la cruda de la descalificación ante el Monterrey, de la que aún no se restablece el Guadalajara. Y, sobre todo, sus legiones de simpatizantes. * Las culpas se han distribuido equitativamente: tras la derrota (4-1) del partido de ida de cuartos de final, ante el Monterrey, en contra del árbitro Francisco Chacón; su pecado, haber hecho caso omiso de los antecedentes de Ramón Morales como modelo de deportivismo y corrección, y haberle sacado la tarjeta roja --lo que resultaría catastrófico para el “Rebaño Sagrado”-- por el puntapié que, caídos ambos en la disputa del balón, propinó en el rostro a Luis Ernesto Pérez. Y ya después, al cabo del empate (4-4) del partido de vuelta... contra Efraín Flores. Por la naturaleza misma del lance del que salió expulsado Morales, el silbante no tenía mayor margen de maniobra. Como aún no se inventa el “intencionómetro”, Chacón estaba obligado a tomar una decisión a partir de un hecho evidente: el golpe existió, y puesto que la regla tipifica un golpe así como agresión y penaliza tales conductas con la tarjeta roja, el árbitro sólo podía abstenerse de castigarla simulando ceguera repentina... o fingiendo que la Virgen le hablaba. * Las críticas contra Flores se basan, sobre todo, en su supuesta incompetencia para eso que llaman “manejo de partido”. Se supone que la factura de los platos rotos en esos dos partidos en que el Guadalajara admitió ocho goles --una cifra que se antoja escandalosa después de haber aceptado sólo una docena y haber sido el más solvente en ese departamento en los 17 encuentros de la etapa clasificatoria--, debe endosarse, íntegra, al timonel rayado. Puesto que siempre será más fácil culpar a uno que analizar el desempeño de once o catorce, lo que salvaría a Efraín, objetivamente, es el balance, claramente favorable, de sus números negros y rojos. En los primeros, el liderato en la clasificación general, sostenido durante casi toda la campaña... pese a que no llegaron al plantel refuerzos en toda la extensión de la palabra. En los segundos, la frustración de quienes se obsesionan en la conquista del título y desdeñan el peso específico de imponderables como los yerros arbitrales --de ordinario más imaginarios que reales--... de los que sólo se acuerdan, por cierto, los vencidos. Temas A propósito Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones