Jueves, 30 de Octubre 2025
Cultura | Rodrigo fresán: 'Mi idea del lector es sublimada e irreal'

Rodrigo Fresán cuenta una historia de amor envuelta en ciencia ficción

El escritor argentino coquetea con los géneros para llevarlos a su territorio particular

Por: EL INFORMADOR

MÉXICO.- Dos jóvenes enamorados de la misma mujer y de un misterioso libro protagonizan El fondo del cielo, la nueva novela del escritor argentino Rodrigo Fresán (Buenos Aires, 1963), una historia que mira hacia los recuerdos y que es un guiño a la ciencia ficción y en concreto a Matadero Cinco, del autor estadounidense Kurt Vonnegut.

Considerado una de las voces más originales y transgresoras de la literatura en español, heredero de Borges y Bioy Casares, Fresán define El fondo del cielo como “una historia de amor con traje espacial, donde lo importante es el pasado”.

Un argumento que parece una paradoja si el libro fuera una novela de ciencia ficción al uso. Pero El fondo del cielo, editado por Mondadori, es un “artefacto literario” difícil de clasificar y para su autor “no es un libro de ciencia ficción, sino con ciencia ficción”.

Aclara que “básicamente es una historia de amor y, si hablamos en términos de ciencia ficción, ahí es donde primaría lo raro del libro, porque es una ficción con cierta nostalgia, donde lo importante es el pasado y la memoria. La memoria como esa inexplicable máquina del tiempo y el pasado como cuarta dimensión y planeta alternativo con vida un poco más inteligente que aquélla que lo habita en el presente”.

Cuando a Rodrigo Fresán se le ocurre un nuevo libro, lo primero que escribe no es el comienzo de una historia que con el correr de las páginas seguramente llegará a buen puerto, sino una especie de making of (así se hizo) en el que figuran los nombres de sus amigos, de músicos, de pintores, y detalles como los discos que ha escuchado y escuchará, las películas que ha visto y verá, los autores que le han acompañado y le acompañarán, y la puesta en marcha del laboratorio de escritura de una obra que, antes de todo y al final de todo, aún acaba de empezar.

Así, no es extraño que en el making of de todos los libros de Fresán aparezcan reunidos, como en la mítica portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de The Beatles, nombres tan variados como los de Bob Dylan, Franco Battiato, Stanley Kubrick, Mark Rothko, Pink Floyd, Edward Hopper, Andrés Calamaro, J. G. Ballard, Dante Alighieri, Glenn Gould, Capra, Lawrence de Arabia, Rod Serling, Andy Warhol, J. D. Salinger, Tim Burton, Enrique Vila-Matas, Osvaldo Soriano y Roberto Bolaño, entre muchos otros.

Y en el making of del nuevo libro del escritor argentino vuelven a aparecer reunidos todos esos nombres y varios más, desvelando, de paso, cómo es que empezó todo y como es que todo ha llegado hasta el final  

- ¿Cuál fue el disparador de El fondo del cielo?

- Jonathan Lethem (autor estadounidense) me contó que Hubbard, creador de la dianética, amenazó a sus colegas escritores con que fundaría una religión y sería más importante que todos ellos. Uní esa anécdota a una nota que tomé cuando escribía Historia argentina: “contar todos los finales del mundo”. Necesité varios libros para atreverme a destruir el mundo.

- Una novela con ciencia ficción, no de ciencia ficción. ¿Qué  significa exactamente?

- El modelo es Matadero Cinco, de Kurt Vonnegut. En esa novela aparece el planeta Tralfamador y se habla de sus libros, que no tienen principio, centro o final, porque son un conjunto de mensajes simultáneos. He intentado hacer eso en esta novela.

- No muchos autores se atreverían a manejar sin vergüenza las coordenadas de la ciencia ficción.

- Es algo muy argentino. Nosotros, a diferencia de otros escritores americanos, no tenemos ningún pudor respecto a los géneros. La gran literatura argentina, la de Marechal, Lugones, Borges, Cortázar, Bioy Casares, pasa por el género fantástico. Yo desde niño he sido un lector de ciencia ficción. En la infancia tienes todo el futuro por delante y la ciencia ficción ocupa un lugar importante. Luego te alejas porque tu futuro se reduce y deja de ser atractivo.

- Alguien dijo que su especialidad son las novelas que suceden en la cabeza de los autores.

Me interesan los escritores que tienen una percepción el mundo más mental y John Banville sería uno. Muchos de ellos también parece que escriben siempre el mismo libro.

- Usted, además de hacerlo, también juega a la autorreferencia citando sus anteriores trabajos.

- Eso a veces se malinterpreta. Yo lo hago porque no me resigno a perder como escritor mi parte de lector. Y a mí ese tipo de truquillos me divierte mucho.

- ¿Por eso escribe para los lectores más implicados?

- Yo soy muy lector, pero soy consciente de que mi idea del lector es sublimada e irreal. También es una forma de sinceridad. No podría escribir para otro tipo de público. Para hacer un libro como El Código Da Vinci se necesita un talento.

- Con esos lectores tan fieles, ¿tiene la sensación de ser un escritor de culto?

- Siento que podría ser amigo de todos mis lectores consecuentes. Cuando me cruzo con ellos se da una especie de comunión. Si eso es ser un autor de culto, supongo que lo soy.

La publicación de El fondo del cielo coincide con la reedición de la primera novela de Rodrigo Fresán; Historia argentina, corregida y aumentada, en la colección “Otra vuelta de tuerca” de Anagrama, y con prólogos de Ray Loriga e Ignacio Echevarría.

Ese mítico libro de cuentos era también el principio de todo: la máquina a la que Fresán le inyecta por igual dosis de metaficción, parodia, reescritura sin límites y acumulación histérica -que no histórica- de música, pintura, cine y literatura o de cómo la ambigüedad y la desconfianza dotan a sus ficciones de carta de navegación que toma las señas de identidad gracias al vértigo apocalíptico de un mundo veloz y muy moderno.  
 
El “making of” de un viaje

El capítulo de citas que encabeza El fondo del cielo no es gratuito ni un alarde de buen gusto literario. Es el making of, lo que hay detrás del libro, quizá lo que le da sentido. Ahí están Adolfo Bioy Casares, Vladimir Nabokov, Marcel Proust, Kurt Vonnegut, Philip K. Dick, John Cheever y John Banville. De este último recoge el siguiente párrafo: “Nunca me he acostumbrado a estar en esta tierra. Creo que nuestra presencia aquí es un error cósmico. Estábamos destinados a algún otro planeta lejano, al otro extremo de la galaxia”.

Nacido en Buenos Aires en 1963, vive en la ciudad española de Barcelona desde 1999. Se ha dedicado a la literatura en diversas facetas: crítico, traductor, prologuista y editor.

El final de El fondo del cielo es una larga dedicatoria a todas las personas que tienen algo que ver con el libro. “Y ahora -cuando por fin, de regreso, aterrizo y me quito la escafandra- mi agradecimiento a todos los que vigilaron mis constantes vitales mientras flotaba tan lejos de casa pero seguro de que ellos estaban cerca de este libro”

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