Jueves, 23 de Enero 2020
Cultura | Martín Almádez

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Los tres cochinitos

Por: EL INFORMADOR

En las palabras de tres candidatos a presidencias municipales de la zona conurbada de Guadalajara -como ya es costumbre- afloran los postulados, las certezas, el conocimiento presumible de una realidad, a la que intentan -así lo declaran firmemente- gobernar lo más correctamente posible.

Los discursos, la gesticulación y el lenguaje corporal no dejan duda de que hablan con conocimiento de causa, de que si dicen lo que dicen es porque lo describen desde la experiencia misma de ser ciudadanos.

Solo que lo descrito por ellos únicamente es creíble para quienes no viven en la zona conurbada de Guadalajara. Porque para quienes habitamos la mancha que circunda el periférico y más allá, sabemos que algo pasa en los candidatos. O mejor dicho algo no pasa por ellos. Y es precisamente el conocimiento de la realidad lo que no tienen.

Hablan -otra vez- de generalidades, de ambigüedades, de bosquejos, de esbozos: de sueños.
No cuentan -al menos en lo que respecta al rubro de la cultura- con un programa integral definido. Vamos, no consiguen siquiera definir el concepto de cultura, ejemplo de ello lo padecemos cuando aluden a explicar las políticas culturales que emprenderían en caso de ser alcaldes, y confunden desde los términos hasta los objetivos.

No acuerdan tampoco, al interior de su propio equipo de trabajo, un solo esquema que les permita delimitar campos de acción y posibles escenarios de solución, que pudieran convertirse en su propuesta a la ciudadanía, con base en diagnósticos.

Sueña uno de ellos que la cultura será esencial para su gobierno porque con ella detonará el turismo, la movilidad urbana y generará el empleo, y como antecedente de ello, pone el ejemplo de ciudades europeas. Otro cree soñar que la cultura se desarrollará con el rescate de los espacios públicos y así llenar los parques de niños y jóvenes con actividades de entretenimiento entre las que destaca el futbol.

Uno más, en su sueño está convencido de que la cultura es hacer conciertos en plazas públicas y grandes avenidas y democráticamente repartir alcohol entre los jóvenes. Y otro soñando aspira a que a través de la cultura se puedan concretar los más ambiciosos proyectos de espectáculos redituables.
Así el panorama. Así la política cultural municipal que se avecina.
 

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