Cultura | Heredar, comprar y coleccionar objetos de arte es una cosa, prestarlos para que sean vistos por el público es diferente Colecciones de arte suizas se exhiben públicamente Lausana acoge una muestra que sale de lo habitual porque muestra piezas maestras procedentes exclusivamente de colecciones privadas suizas Por: EFE 5 de agosto de 2009 - 12:37 hs LAUSANA, SUIZA.- Las exposiciones de arte son moneda habitual. Sin embargo, Lausana acoge una muestra que sale de lo habitual porque muestra piezas maestras procedentes exclusivamente de colecciones privadas suizas y que, en la mayoría de casos, han sido rara vez vistas por personas ajenas al entorno de sus propietarios. Heredar, comprar y coleccionar objetos de arte es una cosa. Prestarlos para que sean vistos y admirados por el público es otra muy diferente, pero eso es lo que ha logrado la Fundación L'Hermitage de Lausana y su directora Juliane Cosandier. Basta imaginar a una afortunada familia acostumbrada, por ejemplo, a cenar bajo el romántico influjo de un lienzo de Cezanne o contemplando el enigmático universo de un Magritte, y que de pronto se tenga que separar de ese objeto único para prestarlo por cuatro meses, para comprender el carácter único de este evento. Con esta exposición, titulada "Pasiones compartidas: de Cezane a Rothko, obras maestras del siglo XXI en las colecciones privadas suizas", y que concluye el próximo 25 de octubre, la Fundación L'Hermitage celebra sus 25 años de existencia rindiendo homenaje a la clarividencia de los coleccionistas suizos, que poseen un conjunto de obras de arte imposible de valorar. La exposición empieza en 1874, con piezas maestras del Impresionismo, que se prolongó hasta bien entrado el siglo XX y que marcó una etapa revolucionaria en la historia del arte, aunque en su momento fue completamente desacreditado y rechazado en varios círculos artísticos. La mansión que sirve hoy de sede a la fundación data de 1841 y está erigida sobre una colina desde la que se domina Lausana, ofreciendo así un marco ideal para recrear la atmósfera intimista de las residencias de los coleccionistas de las que proceden las pinturas y esculturas expuestas. En ese ambiente, lejano al de los grandes museos, Cezanne recibe al visitante con "L'aqueduc du canal du Verdon" (1878-1883), y le siguen piezas de Sisley, Monet, Renoir, Signac y Degas, la esencia del Impresionismo. La siguiente sala es la consagrada a la explosión de color del fauvismo, caracterizado magistralmente por el "Bateaux à Collioure" (1905) de André Derain, que hipnotiza al paseante. A pocos metros cuelgan dos óleos -"Deux femmes dans la verdure avec chien" (1938) y "Jeune fille aux anémones sur fond violet" (1944)- de Henri Matisse, el otro gran representante esa corriente. Al seguir con el recorrido se descubre una sala entera dedicada a espectaculares trabajos de Max Ernst, verdaderas maravillas que cuando termine esta exposición regresarán a sus propietarios y lamentablemente quedarán otra vez lejos de la vista del público. Destacan en esta fina elección de trabajos de Ernst -uno de los mejores exponentes del surrealismo- "L'Ange du Foyer", considerada "una obra premonitoria, que anunciaba en 1937 la Segunda Guerra Mundial", explica Cosandier. Del mismo artista salta a la vista una serie de cuatro óleos de bosques, para la que Ernst sin duda buscó inspiración en la tradición alemana de esos espacios naturales, aunque el creador los ve desde una perspectiva sombría y enigmática. El gran logro de esta exposición con respecto a este conjunto de cuadros es haber podido reunirlos, pues cada uno pertenece a una colección privada distinta y rara vez han formado parte de una exposición. Otra obra excepcional que todavía permanece en manos privadas es "Le Couple" del suizo Ferdinand Hodler. Hay igualmente obras maestras que nunca o casi nunca han sido mostradas al público, entre las cuales la directora de L'Hermitage destacó "Le jeu lugubre" (19929) de Salvador Dalí, "Nu" (1911) de Kandinsky y "Stadtburg Kr" (1932) de Paul Klee, una obra sorprendente. Se trata de un pequeño cuadro compuesto de cuadriláteros que representa una arquitectura medieval y que está pintado con óleo y una mezcla de arena y aceite, una obra extremadamente delicada y que es la única protegida por una plancha de acrílico transparente a pedido de su propietario. La muestra presenta también trabajos de Soulages, Braques, Picasso y Munch, así como esculturas de Giacometti. Las obras de artistas contemporáneos encuentran acogida en esta exposición en un anexo reciente conectado a la casa y que ofrece un ambiente más luminoso para trabajos que tienden a tener dimensiones más importantes que los precedentes. Entre los autores elegidos para representar el paso del siglo XX al XXI están Yves Klein con "Anthropométrie" (1962) y Warhol con un retrato negro sobre negro de 1980, ambos trabajos en el ámbito del arte conceptual, entre otros. También están Francis Bacon, con su atormentado "Figure in movement" (1976), Cy Twombly con dos cuadros sin título que reflejan su interés por la simbología de las cifras, la gestualidad de la escritura y la poesía, mientras que Mark Rothko cierra la muestra con "Nº 15" (1952), una pintura que envuelve al espectador con su rojo y amarillo. En total, 108 obras de 65 artistas en una exposición que tiene una peculiaridad adicional: los nombres de sus propietarios permanecen en reserva, lo que difiere de una exposición celebrada en el mismo recinto en 1984, mucho más pequeña pero realizada también a partir de préstamos de coleccionistas. Temas Artes Plásticas Exposiciones Pintura Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones