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Domingo, 19 de Noviembre 2017
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Jalisco

Baja indigencia en el Centro tapatío; identifican a 200 personas sin hogar

Aunque la afluencia de gente sin hogar al primer cuadro es constante, muchos son canalizados a los diversos programas de asistencia

El incremento en la cantidad de indigentes que pernoctan en el Centro Histórico de Guadalajara tuvo su pico más alto en 2015, cuando el censo del Ayuntamiento daba cuenta de mil 200 personas en esta situación, el doble de las que había una década atrás. Hoy, Rubén Arroyo Ramos, titular del Centro de Atención Integral a Personas en Situación de Indigencia (Cadipsi), sostiene que ahora sólo hay 200. “Ha reducido porque muchas personas están siendo canalizadas a diversos proyectos con asociaciones. Aunque no dejan de llegar… eso es una realidad”.

El Cadipsi ya atendió a más de cuatro mil indigentes en los últimos dos años. Arroyo Ramos expone que el modelo de atención sirve, pero es “insuficiente” porque diario está lleno. “Por eso pensamos en un Cadipsi dos”. Y la primera piedra de ese nuevo núcleo fue colocada el mes pasado en un predio a espaldas del SIAPA. La promesa, sostiene, es triplicar la capacidad de atención con 150 habitaciones y todos los servicios que presta el edificio original, localizado en la calzada de las Palmas.

El proyecto en puerta considera habitaciones individuales (una particularidad que Guadalajara, dice el funcionario, trata de emular del “modelo europeo” en asistencia a indigentes). El nuevo edificio está proyectado en 25 millones de pesos, aunque arrancó con 14 millones. La construcción del inmueble promete la reinserción social y laboral en plazos de tres a seis meses. El DIF Guadalajara prevé que esté listo en junio de 2018.

El funcionario añade que hay “un gran porcentaje” de la población sin hogar que padece problemas mentales y de drogadicción. Por eso se crearon las brigadas nocturnas para atenderlos. 

También, el Ayuntamiento ha forjado alianzas con asociaciones civiles encargadas de atender problemas de adicciones o en pro de la salud mental. “Y el Ayuntamiento entrega un apoyo de acuerdo con la cantidad de personas que reciben para sufragar sus gastos y se les dé orientación”.

De 2015 a la fecha, el Ayuntamiento de Guadalajara apoyó con tratamientos a 207 personas. EL INFORMADOR/Archivo

Crean unidad tapatía para atender indigentes con problemas de drogas

Por cinco pesos, que consigue limpiando dos o tres parabrisas, el “Pirata” tiene lo suficiente para comprarse un “baño”. No habla del ingreso a una regadera, sino de una estopa remojada en solvente. Al principio la inhalaba para combatir el hambre y el frío; hoy se convirtió en su adicción. “Es para lo que me alcanza y me pone de buenas”, dice mientras arropa su nariz con la mano y aspira el contenido de la “mona” que oculta entre sus dedos. 

Como él, hay un gran porcentaje de personas en situación de calle que consumen drogas y alcohol. Las autoridades de la metrópoli reconocen esta problemática y los riesgos que hay no sólo para la salud de estas personas, sino para quienes se encuentran cerca. 

Ante esa realidad, el Ayuntamiento de Guadalajara amplió las funciones de la Unidad de Intervención Primaria y Atención a Víctimas (UIPAV), que a partir de esta administración también atiende a personas en condición de calle. Francisco Gutiérrez, titular de esa área, que depende de la Comisaría de Seguridad, explica que el grupo está compuesto por psicólogos, trabajadores sociales y oficiales preparados para prestar atención, particularmente, a gente con problemas mentales.

“Siempre que nos acercamos a una persona respetamos, de entrada, los protocolos de seguridad. No sabemos en qué condiciones está (…) En un primer acercamiento demostramos empatía, el respeto a la persona siempre está presente. El discurso que se utiliza es el de ofrecerles un lugar más digno dónde pasar la noche”. 

Acentúa que su grupo se suma a las brigadas nocturnas del Cadipsi, y también atiende a reportes ciudadanos de indigentes que muestran conductas agresivas o se drogan en la vía pública. En estos casos, detalla, han logrado retener e ingresar a tratamiento a 207 individuos, desde octubre de 2015 a la fecha.

Aunque “es mayor el número de personas con alguna enfermedad psiquiátrica (…) Es un porcentaje muy pequeño cuando el DIF nos refiere que es gente que representa un riesgo”.

Los psicólogos se encargan de valorar el estado en que se encuentra la persona y en función de eso le convencen para trasladarla a una estancia breve en el hospital Zoquipan, o a una más prolongada en El Zapote. En cualquier caso, los psiquiatras se encargan de estabilizarlos y prescribirlos. 

Sin embargo, hay quienes rechazan el traslado. Y poco puede hacerse bajo ese supuesto, pues de acuerdo con Francisco Gutiérrez, están obligados a respetar su libre tránsito. La excepción está, concluye, en el consumo de drogas, pues así se comete una falta administrativa y la Policía está obligada a emprender métodos distintos.

Enfermedades

Rubén Arroyo, titular del Cadipsi, reconoce que hay “un gran porcentaje” de la población sin hogar que padece problemas mentales y de drogadicción. Por eso se crearon las brigadas nocturnas. Además, el municipio ha forjado alianzas con asociaciones civiles encargadas de atender problemas de adicciones o en pro de la salud mental. “Y el Ayuntamiento entrega un apoyo de acuerdo con la cantidad de personas que reciben para sufragar sus gastos y se les dé orientación”.

PARA SABER

El Ayuntamiento de Guadalajara es el único municipio que cuenta con un análisis estadístico de los indigentes que pernoctan en sus calles, y los resultados más recientes revelan que hay 933 personas que atraviesan por esta situación en el municipio capital. 

Según datos del Centro de Atención Integral a Personas en Situación de Indigencia, entre los años 2009 y 2010 había 600 indigentes que dormían en el Centro de Guadalajara, cifra que se duplicó para 2015. Hoy, asegura, son cerca de 200 sólo en el primer cuadro tapatío.

Muchas personas en situación de calle prefieren mantenerse de las dádivas que les ofrecen las personas, que recibir apoyo de las autoridades. EL INFORMADOR/Archivo

Rechazan la asistencia y prefieren vivir de limosnas

Lo habían reportado porque orinaba y defecaba afuera de una tienda de conveniencia del fraccionamiento Jardín Real, de Zapopan. “Da muy mal aspecto”, dijeron en la llamada que llegó al DIF Zapopan. Los trabajadores sociales acudieron al sitio y hablaron con el señor, quien les dijo que tenía 64 años y que era indigente desde tiempo atrás. 

Los empleados del Ayuntamiento le ofrecían asistencia, alimento, techo y hasta una revisión médica. Pero “al abordar a la persona, nos hizo referencia que llevarlo a un espacio cerrado era como si lo estuviéramos privando de su libertad”, recuerda Dora Aída Vargas Ocegueda, jefa del Departamento de Trabajo Social del DIF Zapopan. 

Junto al individuo, subraya, había varias botellas de alcohol; algunas vacías. Supone que los mismos empleados de la tienda se las vendieron.  

Los funcionarios se fueron tras la negativa del indigente, pero regresaron días después porque las lluvias y el descenso en las temperaturas significaban un riesgo. “Era necesario intentar, pero él de nuevo nos dijo que no y nos mostró dinero (…) En ese momento se veían más de mil pesos en su mano”.

Como ese señor, muchas personas en situación de calle prefieren mantenerse de las dádivas que les ofrecen las personas, que recibir apoyo de las autoridades. Este año, la Dirección de Trabajo Social ha recibido 11 reportes para atender a personas sin techo, pero lograron encauzar a cuatro de ellas para que tengan un trabajo. 

A diferencia de Guadalajara, el DIF Zapopan no cuenta con un censo o un mapeo que permita conocer cuántas personas en situación de calle hay en el municipio. Pero sí tiene estrategias para encauzarlos con sus familias, o bien a instituciones como la Unidad Asistencial Para Indigentes (UAPI), dependiente del Instituto Jalisciense de Asistencia Social (IJAS) para que allí les den apoyo especializado. 

Sin embargo, dice, son pocos quienes acceden a recibir apoyo del Estado. 

Los “dormitorios”  en la vía pública

Estas son algunas de las zonas que tanto autoridades como ciudadanos han detectado que son utilizadas como dormitorios por las personas sin hogar:

  • Avenida Inglaterra y Enrique Díaz de León (en la zona del tren, hasta López Mateos).
  • Afuera del área de urgencias del Hospital Ayala.
  • Parque Morelos. 
  • Carriles centrales de López Mateos, bajo la glorieta de Copérnico. 
  • Inglaterra y Arcos. 
  • Debajo de los puentes que están entre el Matute Remus y los Arcos del Milenio.
  • Paso a desnivel de Gobernador Curiel, casi esquina con Washington.
  • Plaza de los Mariachis.
  • Puente de Circunvalación y Ávila Camacho. 
  • Edificios ubicados frente al mercado San Juan de Dios.
  • Paso a desnivel de avenida Vallarta, frente a Los Cubos.
  • Andador Paseo Degollado, en el Centro de Guadalajara.
  • Jardín Botánico Venustiano Carranza, en el Hospital Civil.
  • Puente de las avenidas Patria y Colón.
  • Mercado de las Flores (Mezquitán).
  • Plaza Juárez. 
Las personas que llaman a las autoridades suelen ser quienes en un primer momento les dieron alimento y cobijo. EL INFORMADOR/Archivo

Se involucran con ellos en el sentido de arrimarles alimento, y cuando ven que pasan dos o más días y que por ese motivo no se mueven, ven que ya no les conviene. Es cuando piden el apoyo y los denuncian

Primero los alimentan; después los denuncian 

Si bien recibe pocos reportes ciudadanos para que atiendan a personas sin hogar, el departamento de Trabajo Social del DIF Tlaquepaque ha detectado una constante en estas denuncias: las personas que realizan los llamados son quienes primero les dieron alimento y cobijo. 

Margarita Lupita Barba Reynoso, coordinadora de ese departamento, comenta que los ciudadanos se quejan porque las personas duermen en la banqueta, afuera de su vivienda, o bien porque allí realizan sus necesidades fisiológicas. 

“Se involucran con ellos en el sentido de arrimarles alimento, y cuando ven que pasan dos o más días y que por ese motivo no se mueven, ven que ya no les conviene. Es cuando piden el apoyo y los denuncian”. 

Reconoce que el municipio no tiene las mismas capacidades de respuesta que Guadalajara, pero sí acuden al sitio para prestar apoyo psicológico y estudios clínicos a las personas sin hogar, además de encauzarlos con la Unidad Asistencial Para Indigentes (UAPI).

La mayoría de los llamados son recibidos desde las proximidades de la Central Camionera, aunque “nos han hablado de colonias muy marginadas donde la persona que los vecinos se compadecen de ella y les sacan ropa o cobijo, donde están cómodos de alguna manera. Pero con el tiempo, las mismas personas piden el apoyo para que los retiren”. 

Regularmente, la recepción de llamados en el DIF Tlaquepaque aumenta en diciembre y enero. Y es un llamado al mes.

Vinculan a empresas para reinsertarlos con la sociedad

Desde que inició la administración de Enrique Alfaro, el Centro de Atención Integral a Personas en Situación de Indigencia (Cadipsi) ha atendido a más de cuatro mil personas. Cada día, el personal “aborda” entre 45 y 55 indigentes, afirma su titular, Rubén Arroyo Ramos. 

Según el funcionario, de cara a los Juegos Panamericanos de 2011, el Gobierno del Estado emprendió una estrategia para aumentar el ingreso de personas sin techo al Centro, a fin de que “el turista no viera a los indigentes”. Hoy, el municipio está a cargo de “dignificar” y enmendar los “desacuerdos” que hubo en anteriores administraciones.

“Se rescata la dignidad de la persona y, por otro lado, se busca su reinserción a la sociedad. De esta forma logramos renovar la estructura del edificio, azulejos, piso, cama, colchones, cocina… todo se dignificó. Aparte de eso, contamos con servicios como homeopatía, nutrición, podología, psicólogos, médicos y hasta estilistas que nos ayudan”. 

Las personas que son auxiliadas por Cadipsi se integran a talleres de prevención de adicciones y otros de trabajo en equipo. Incluso hay 17 empresas que colaboran con el Centro para emplear a quienes tengan interés. Los trabajos son de hotelería, construcción, atención de eventos, gastronomía y seguridad privada, en función del perfil que se tenga. 

Rubén Arroyo refiere que de las cuatro mil 080 atenciones realizadas durante la administración (que constan de un lugar para dormir, alimento y baño), en mil 100 casos se concretó una liga con estas empresas para apoyar en la reinserción social y laboral de los solicitantes. “Oxxo, Lomedic, Collins, Aquamatic, Black Coffe, Starbucks… son algunos de los que nos han apoyado”.

Para ayudar a más personas en condición de calle, apunta, también la Cámara de Comercio se ha sumado con el Ayuntamiento de Guadalajara. “Hacemos alianzas porque ellos son los primeros interesados, por lo que ve a la parte de higiene y salubridad”. 

LA VOZ DEL EXPERTO

“Limitadas”

Ricardo Fletes Corona (jefe del Departamento de Desarrollo Social de la UdeG)

Los indicadores de pobreza en México crecen y, con ello, la cantidad de personas sin hogar. En cambio, el presupuesto que se destina a este sector es mínimo. Allí queda la “limitada” ayuda que ofrecen las autoridades.

Afirma que si bien las iglesias se han sumado al apoyo de personas sin hogar, el Estado debe asumir tal responsabilidad. Pero “imagina de qué tamaño debería ser una institución como el Hospicio Cabañas ahora en 2017, cuando las necesidades de la población pobre, extremadamente pobre e indigente, se han multiplicado”. 

En Jalisco, 144 mil 900 personas fueron catalogadas en situación de pobreza extrema por parte del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en 2016, aunque en 2015 eran casi 400 mil. Ricardo Fletes ve un fenómeno más visible en la actualidad, que no es abordado como debería.

“Canadá, por ejemplo, tiene un sistema muy bueno donde se les ofrece un techo temporal a las personas y se les lleva comida, una regadera con agua tibia, estéticas para cortarles la barba y el cabello, enfermera, médico y medicina. El fin es atenderlos ahí y revisarlos de la mejor manera, dándoles alimentos buenos y no sobras”.

Afirma que si bien hay esfuerzos dignos en la Entidad para emular esa estrategia, el personal con el que se cuenta es mínimo para hacer frente al reto. 

Lamenta que no haya mediciones exactas de indigencia en la Entidad, pues sin un análisis tampoco puede emprenderse una estrategia certera. 

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