ChatGPT, Gemini, Grok y otros asistentes de inteligencia artificial se han convertido en herramientas habituales para trabajar, estudiar y resolver dudas. Sin embargo, antes de enviar información a un chatbot conviene preguntarse algo sencillo: ¿compartirías esos mismos datos con un desconocido?Nunca es recomendable compartir números de tarjetas, cuentas bancarias, códigos PIN, contraseñas o códigos de verificación. También deben mantenerse fuera de los chats las claves de API y cualquier credencial que permita el acceso a cuentas, servicios o dispositivos.Datos como la CURP, INE, pasaporte, número de seguridad social, domicilio completo o fotografías de documentos oficiales también deben tratarse con precaución. Esta información puede facilitar intentos de fraude o robo de identidad si termina expuesta.Los diagnósticos, expedientes clínicos y tratamientos detallados contienen información especialmente sensible. Lo mismo ocurre con contratos, documentos legales, información interna de empresas, código fuente privado o proyectos que todavía no son públicos.La recomendación es utilizar los chatbots para información general, textos sin datos confidenciales, ejercicios, ideas, recetas o consultas cotidianas. Antes de pegar un documento en una IA, elimina nombres, números, direcciones y cualquier dato que permita identificar a una persona.La inteligencia artificial puede ser una gran herramienta, pero no debe utilizarse como una caja fuerte digital. Si un dato podría causarte un problema económico, laboral o personal en caso de hacerse público, lo más seguro es no escribirlo en el chat.No se recomienda compartir ninguno de los siguientes datos:En los entornos laborales existe una fuga masiva de datos, se estima que para 2025 y mediados de 2026, los reportes de ciberseguridad revelaron que el 77% de los empleados pegan datos corporativos en herramientas de IA generativa, y el 82% de estas acciones ocurren desde las cuentas o dispositivos personales de los empleados sin que las empresas se enteren de ello.Para 2026, encuestas ejecutivas revelaron que el 75% de las empresas han implementado o están considerando prohibiciones a largo plazo sobre el uso de ChatGPT y herramientas similares en sus redes corporativas. En lugar de depender de asistentes de IA públicos, estas multinacionales están invirtiendo en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial internos y cerrados, garantizando que la información confidencial nunca abandone sus propios servidores.Con información de SUNTG