La humanidad ya consiguió modificar la trayectoria de un asteroide mediante una colisión controlada. Ahora, una nueva misión espacial busca descubrir qué ocurrió realmente después del impacto y qué tan eficaz podría ser esta técnica para proteger a la Tierra ante una futura amenaza. La protagonista de esta segunda etapa es Hera, la sonda de la Agencia Espacial Europea (ESA), que este miércoles 4 de noviembre comenzará a estudiar de cerca el sistema de asteroides Didymos y Dimorphos.La nave llegará a las proximidades de estos cuerpos celestes después de recorrer casi 200 millones de kilómetros durante aproximadamente dos años. Su objetivo principal será examinar Dimorphos, una pequeña luna de unos 150 metros de diámetro cuya órbita fue modificada en septiembre de 2022 por la misión DART de la NASA, en el primer ensayo exitoso de desviación de un asteroide mediante un impacto provocado por el ser humano.Hera no aterrizará ni permanecerá inmóvil sobre los asteroides. En su lugar, realizará maniobras de aproximación y sobrevuelos controlados, inicialmente a una distancia de entre 20 y 30 kilómetros, para observar el sistema binario y comenzar a medir sus características físicas. Esta etapa permitirá pasar de una demostración tecnológica a una investigación detallada de sus consecuencias.La historia de Hera comenzó con una pregunta fundamental para la defensa planetaria: ¿sería posible cambiar el rumbo de un asteroide antes de que representara un peligro para la Tierra?Para responderla, la NASA desarrolló la misión DART (Double Asteroid Redirection Test), que el 26 de septiembre de 2022 impactó deliberadamente contra Dimorphos, el cuerpo más pequeño de un sistema binario cuyo componente principal es el asteroide Didymos.La nave chocó contra Dimorphos a una velocidad aproximada de 6.1 kilómetros por segundo. El objetivo no era destruirlo, sino transferirle suficiente impulso para modificar su movimiento alrededor de Didymos. La prueba resultó exitosa: las observaciones posteriores confirmaron que el periodo orbital de Dimorphos se redujo aproximadamente 33 minutos.Este resultado convirtió al pequeño asteroide en el primer objeto del sistema solar cuya órbita experimentó un cambio cuantificable como consecuencia directa de una intervención humana. La demostración abrió una posibilidad para la defensa planetaria, si se detectara con suficiente anticipación un cuerpo que pudiera impactar contra nuestro planeta, una nave podría intentar desviarlo mediante una colisión calculada.Sin embargo, modificar una órbita no significa que el problema esté completamente resuelto. Para convertir el impacto cinético en una herramienta confiable, los científicos necesitan conocer la masa, composición, estructura y resistencia del asteroide, además de entender cómo se distribuyó la energía durante la colisión.La misión europea tendrá la tarea de examinar las consecuencias físicas del impacto de DART. Entre sus principales objetivos se encuentran medir la masa y las dimensiones de ambos asteroides, estudiar su composición y reconstruir con mayor precisión la dinámica de sus movimientos.Uno de los aspectos más importantes será investigar la superficie de Dimorphos para identificar el cráter producido por la colisión. Los investigadores también buscarán determinar si el choque alteró la forma del asteroide o modificó su rotación, así como estudiar el material que salió expulsado durante el impacto.Estas observaciones ayudarán a explicar por qué la desviación orbital obtenida por DART fue tan significativa. Cuando una nave golpea un asteroide, el efecto no depende únicamente de la fuerza del impacto: también influye la cantidad de material que sale despedido de su superficie y la dirección en la que se dispersa.En otras palabras, el material expulsado puede contribuir a modificar el movimiento del cuerpo celeste, funcionando como un impulso adicional al producido por la propia nave. Comprender este mecanismo permitirá mejorar los modelos científicos utilizados para calcular futuras operaciones de defensa planetaria.Hera también transporta dos nanosatélites, Juventas y Milani, diseñados para complementar las observaciones de la nave principal y obtener información que sería difícil conseguir únicamente desde la distancia.Juventas estará dedicado a estudiar la estructura interna y las propiedades gravitatorias de Dimorphos. Para ello cuenta con instrumentos especializados, entre ellos un radar que permitirá investigar el interior del cuerpo celeste y un gravímetro de alta sensibilidad desarrollado con participación de la empresa española EMXYS y el Real Observatorio de Bélgica.Milani, por su parte, analizará la composición de la superficie mediante instrumentos de observación espectral y estudiará el polvo y las partículas presentes alrededor del sistema. La información obtenida ayudará a conocer mejor los materiales que forman estos cuerpos y las consecuencias del choque de DART.El calendario de operaciones contempla que ambos dispositivos sean liberados durante enero de 2027. Posteriormente, realizarán investigaciones a corta distancia y está previsto que sus operaciones incluyan el contacto con la superficie de Dimorphos, de acuerdo con el plan de misión.El sistema Didymos-Dimorphos fue elegido para este experimento porque su configuración permite medir los cambios orbitales con precisión desde la Tierra. Además, ninguno de los dos asteroides representa un peligro para nuestro planeta, por lo que las operaciones pueden realizarse sin generar riesgos de impacto.Hera también permitirá poner a prueba tecnologías necesarias para futuras misiones espaciales, como la navegación autónoma en las proximidades de cuerpos pequeños y las maniobras en entornos donde la gravedad es extremadamente débil. Estas capacidades serán importantes para acercarse, estudiar y eventualmente intervenir en otros asteroides.La diferencia entre DART y Hera es fundamental, mientras la primera misión demostró que una colisión podía alterar la órbita de un asteroide, la segunda buscará explicar cómo ocurrió y qué condiciones determinaron el resultado. Juntas representan dos etapas de un mismo experimento científico.Aunque la defensa planetaria todavía requiere mejorar los sistemas de detección temprana y calcular con precisión las características de cualquier objeto potencialmente peligroso, el estudio de Dimorphos representa un avance para desarrollar métodos de respuesta ante posibles amenazas.La humanidad ya modificó el movimiento de un cuerpo celeste por primera vez. Ahora, con Hera a punto de iniciar sus observaciones, los científicos esperan comprender mejor las consecuencias de aquella intervención y determinar hasta qué punto podría repetirse en el futuro para proteger nuestro planeta.Con información de EFE.TG