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Martes, 12 de Diciembre 2017

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Rebeca Lane: feminismo, música y resistencia

Un discurso crudo, directo y sin censura es la principal bandera que tiene Rebeca Lane, artista y activista guatemalteca que de a poco se ha abierto espacio en la escena hip hop latinoamericana, acaso una de las más complejas y cerradas.

Rebeca Lane: feminismo, música y resistencia

Rebeca Lane: feminismo, música y resistencia

Con una reivindicación del feminismo y de lo femenino, la rapera brega por abrir espacios en una sociedad cerrada y dominada por los varones, maltratada por la guerra y el sistema capital. En entrevista, Rebeca se explaya sobre los temas que le atraen: poder, música y feminismo.

-¿Qué aportes encuentras en el feminismo actual en América Latina?

-En Centro América, una región en la que las mujeres hemos sido muy fuertes, el feminismo nos está dando herramientas de transformación del aquí y del ahora. La historia mía no es la de mis abuelas: a ellas les tocó una vida más dura, les impusieron la maternidad y el matrimonio. Ya socialmente se siente que las mujeres  no vamos a aceptar que nos impongan cualquier cosa, y eso ha hecho que la violencia se ponga más fuerte, y una de esas formas de violencia es estigmatizar la lucha feminista donde las mujeres queremos exterminar a los hombres.

-¿Por qué crees que se estigmatice tanto el discurso feminista?

-El feminismo ahora tiene tan mala fama, que la gente piense que es algo malo. Aquí dicen: es buena rapera pero es feminista, y mucha gente se aleja. La sociedad no se ha dado cuenta que nosotras no queremos exterminar a nadie, no queremos restarle derechos a nadie, no queremos voltear la tortilla y hacer que los hombres sufran. Queremos una sociedad donde hombres y mujeres tengan los mismos derechos. Se han hecho todas las revoluciones, la industrial, de derechos humanos, incluso hubo espacio para el comunismo, pero no han permitido una revolución feminista, y creo que ese es el gran miedo que tiene la sociedad, pensar que las cosas pueden ser diferentes, quienes están en el poder tienen miedo de eso. Por ahí va el miedo, porque estamos cuestionando el poder, la democracia, la violencia estatal, y eso es muy incómodo para quienes están en el poder porque nadie ha cuestionado nada.

-Vienes de un país que sufrió los estragos de una guerra civil durante muchos años, ¿cómo ves lo que ocurre actualmente en México, donde las cifras de asesinatos cada vez son más altas?

-En Guatemala a pesar de que ya pasamos los tiempos fuertes del genocidio, no estamos escapados de una realidad regional, creo que en México ha sido más evidente por esta guerra contra el narcotráfico, por el control territorial del narcotráfico. Yo te diría que en Guatemala, hoy por hoy, hay más muertes que durante la guerra. En todo Centro América estamos viviendo guerras, lo que pasa es que no nos atrevemos a nombrarlas así, pero lo mismo que se vive aquí en México se vive allá.

El terrible caso que ocurrió en Ayotzinapa, con los estudiantes, hace siete meses ocurrió en Guatemala una masacre, el 8 de marzo, donde murieron 41 niñas que estaban a cargo del Estado. Entonces, hay muchas similitudes en estos dos casos: como el Estado mismo reprime de tal forma que es capaz de eliminar a un grupo de jóvenes que con justa razón reclama sus derechos.

Las niñas pedían un mejor trato: se les daba comida descompuesta, se  abusaba de ellas y ante el reclamo la respuesta fue quemarlas. Yo creo que más bien el análisis al que tenemos que llegar como sociedad es que estamos en guerra, y a partir de ahí generar estrategias de resistencia y sobrevivencia.

-En cuanto a la música, ¿cómo ves la escena hip hop en México?

Es bastante machista, en México, la escena de hip hop es una de las marcadas en asuntos de machistas, y he conocido muchas. Aquí es muy difícil ser mujer dentro de la cultura, porque cualquier aporte, cualquier cosa que las mujeres queramos rebatir sobre cómo se hacen las cosas, recaen sobre ti con toda la violencia que les da la palabra, pero también que posibilitan ahora las redes. Se escribe detrás de un perfil para decirte de todo, simplemente porque tú no piensas como ellos.

-En México se popularizaron las batallas de freestyle en México, donde importa más humillar al oponente que dar un mensaje, ¿qué opinión te merece?

-Es muy interesante cómo el mercado ha cooptado nuestra cultura. Se dieron cuenta que en nuestros eventos  había mucha juventud involucrada, algunas marcas empezaron a lucrar de eso, y han convertido a la escena del freestyle a la que más se le invierte dinero. ¿Y qué es lo que pasa en las batallas de rap? Se reproducen los discursos machistas, homofóbicos, discriminatorios, y además se veo como un espectáculo: gente que tiene plata llega a ver como chicos de barrio se insultan entre ellos. Y es una exacerbación de la testosterona; por ejemplo, cuando va a empezar una batalla lo primero que grita la gente es “sangre”. Estamos en un contexto social, en México y Centro América, donde nuestra cotidianidad diariamente nos pide sangre, nos quita sangre: nos están matando a los jóvenes, nos están matando a las mujeres.

Así es muy difícil trabajar en este contexto, y nosotras como mujeres organizadas dentro del hip hop, no es quitar el freestyle, al final es una habilidad dentro de las muchas que podamos tener quienes nos dedicamos a la palabra, además la improvisación y el enfrentamiento improvisado es algo que existe mucho antes que el hip hop, pero creemos que debe haber algún tipo de regulación sobre lo que se va a decir ahí.

Pedir por ejemplo que una acción verbal discriminatoria contra cualquier tipo de personas debiera ser sancionada, o no debería ser elogiada como parte de quien está calificando, de tal suerte que se pueda reeducar al público también. Porque quienes estamos arriba de un escenario delante de un público tenemos una responsabilidad, ya no es decir lo que yo quiero decir, sino ya es tomar conciencia que lo que se dice resuena en muchos jóvenes. El hecho que mi comunidad me esté dando ese espacio para que yo utilice la palabra implica saber construir, no destruir, en un contexto social en el que nos están destruyendo.

-¿Consideras que el arte, en todas sus expresiones, puede ser la vía de transformación para estas sociedades tan lastimadas por la violencia estructural?

-El arte tiene un papel muy importante, porque de alguna forma explica cómo se vive y se siente un momento. Si tú quieres saber cómo sentía y vivía la gente en el tiempo de la Guerra Civil española vas ver el Guernica, de Picasso, o la vida de García Lorca: el arte condensa los sentires.

Te sitúa en cierto tiempo en el que la Historia no te puede llevar ahí porque el relato académico se separa de las emociones, que son tan importantes en la historia humana. El arte crea una espiritualidad, para mí también es importante no sólo hablar de lo malo que nos está pasando, sino también de cómo entre nosotras generamos amor y resistencia. No sé si el arte por sí mismo puede transformar una sociedad, pero definitivamente te va a permitir estar en contacto con tu sensibilidad, en un contexto en el que normalizamos la violencia.

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