La sorpresiva renuncia de Mónica Soto a su cargo como magistrada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) habría sido motivada por una exigencia de condicionalidad política proveniente del Gobierno federal rumbo a los comicios de 2027, según reveló el periodista Carlos Loret de Mola en su columna de opinión.De acuerdo con el comunicador, una persona de confianza de la Presidenta Claudia Sheinbaum convocó a una reunión privada a un grupo de magistrados considerados afines al régimen para transmitir un mensaje directo sobre los próximos procesos electorales.En el encuentro, el emisor de Palacio Nacional recordó a los juzgadores el respaldo otorgado previamente por el oficialismo, incluyendo la extensión de mandatos e impulsos a nombramientos recientes, antes de plantear la postura que el Ejecutivo espera del órgano electoral.Loret de Mola señala que la narrativa enviada expresaba: “Vienen las elecciones del 2027 y van a ser tiempos muy críticos: requerimos su lealtad total. La elección se va a poner complicada, habrá muchos intentos de intervención extranjera para ayudar a la oposición y requerimos saber que contamos con ustedes para que las cosas salgan como el Gobierno quiere que salgan”.Durante la reunión, según fuentes citadas por el articulista, se solicitó a los integrantes del TEPJF confirmar si estaban alineados con la visión gubernamental: “Saber con certeza que estamos del mismo lado y no haya dudas ni titubeos”, fue la premisa planteada antes de darles un plazo de reflexión ante el silencio generado entre los presentes.Poco tiempo después del intercambio, la magistrada Mónica Soto, expresidenta del TEPJF, comunicó su postura definitiva con un contundente: “Yo renuncio”. La determinación causó sorpresa, considerando que en los últimos años la funcionaria había respaldado decisiones clave alineadas con el proyecto oficialista, como la sobrerrepresentación parlamentaria de Morena y el uso de guías en la elección judicial.El periodista explica que el cambio en la trayectoria de la magistrada generó un fuerte costo en su prestigio público y profesional, lo que influyó de manera determinante para frenar su continuidad en el órgano jurisdiccional a dos años de concluir formalmente su encargo de una década.El anuncio oficial de la separación del cargo se produjo durante un foro público junto al presidente de la Suprema Corte, Hugo Aguilar, fijando como fecha de salida el próximo 31 de agosto. A pesar de que la magistrada atribuyó públicamente su separación a un “acuerdo familiar”, la legislación establece que el Senado únicamente puede aceptar renuncias de magistrados electorales debido a una causa grave.Al respecto, Loret de Mola concluyó que la causa grave se configura ante la pretensión gubernamental sobre el proceso electoral de 2027, advirtiendo que la salida de Soto representa una clara señal de alerta sobre el panorama político que enfrentará el arbitraje electoral en el país.Con información de Carlos Loret de Mola*** Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***OA