La reducción de la jornada laboral en México se prepara para entrar en su primera etapa el 1 de enero de 2027, cuando el límite de horas de trabajo semanales pasará de 48 a 46, de acuerdo con el calendario de implementación de la reforma.El cambio forma parte de una transición gradual que busca establecer una jornada máxima de 40 horas semanales. La reforma también contempla medidas para proteger los salarios y las prestaciones de los trabajadores, así como nuevas obligaciones para los empleadores en materia de registro de horarios.Aunque el cambio ya cuenta con un calendario establecido, las empresas deberán ajustar sus operaciones, turnos y presupuestos para cumplir con los nuevos límites sin afectar su productividad.La implementación de la jornada laboral de 40 horas será progresiva. El calendario contempla una reducción de dos horas por año a partir de 2027, hasta alcanzar el límite previsto para 2030.Estas son las etapas establecidas:De esta manera, el primer cambio se aplicará el 1 de enero de 2027, cuando el límite semanal se reducirá dos horas respecto al esquema vigente en 2026.La gradualidad busca permitir que los centros de trabajo adapten sus procesos y horarios antes de llegar a la jornada de 40 horas.La transición paulatina responde a recomendaciones internacionales y a la necesidad de evitar que una modificación abrupta genere dificultades operativas o económicas para las empresas.La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha promovido la reducción progresiva del tiempo de trabajo como una alternativa para facilitar la adaptación de los mercados laborales.Además, las experiencias de países latinoamericanos como Chile y Colombia muestran que la gradualidad ha sido una vía para implementar cambios en los límites de la jornada laboral.En México, el calendario permitirá que las empresas revisen sus turnos, distribuyan las tareas y evalúen sus necesidades de contratación o automatización conforme disminuyan las horas permitidas.No. La reforma contempla una protección para evitar que la reducción de la jornada laboral se traduzca en una disminución de los salarios o las prestaciones de los trabajadores.Las modificaciones constitucionales y legales establecen que los empleadores no podrán reducir estas percepciones como consecuencia de la implementación de la nueva jornada.Esto significa que la disminución de las horas semanales no debe utilizarse como justificación para recortar el sueldo o las prestaciones correspondientes.La medida busca que los trabajadores reciban el mismo salario por una jornada máxima más corta, conforme a las disposiciones aplicables.Otro de los cambios previstos es la incorporación de un registro electrónico de las horas trabajadas, una obligación patronal que será exigible a partir de 2027, de acuerdo con el calendario descrito en la reforma.La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) deberá emitir los lineamientos correspondientes para su aplicación.Este mecanismo permitirá llevar un control de los horarios y facilitar la supervisión del cumplimiento de los límites de la jornada, así como del pago del tiempo extraordinario cuando corresponda.La reforma también contempla sanciones por incumplir con el registro electrónico, que van de 29 mil 327 a 586 mil 550 pesos, equivalentes a entre 250 y 5 mil veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), conforme a los montos señalados.La información registrada también podría facilitar las inspecciones laborales y la detección de posibles irregularidades relacionadas con las horas trabajadas.La reforma contempla ampliar gradualmente el tiempo extraordinario permitido por semana, de nueve a 12 horas, conforme avance la transición.El calendario previsto es el siguiente:La ampliación del tiempo extraordinario también forma parte de los ajustes previstos para acompañar la reducción de la jornada ordinaria. Su aplicación deberá sujetarse a las condiciones y límites establecidos en la legislación laboral.EE