El Gobierno de México comenzó a incorporar las recomendaciones de un grupo de especialistas dedicados al análisis del desarrollo del gas natural no convencional. Como parte de esta estrategia, las autoridades realizan estudios para determinar la viabilidad de utilizar agua salada del subsuelo profundo antes de autorizar proyectos de extracción.Paralelamente, llevan a cabo procesos de información y diálogo con las comunidades ubicadas cerca de los yacimientos, con el propósito de explicar de manera transparente los posibles impactos ambientales y los beneficios económicos y sociales asociados.En su conferencia matutina de este jueves 6 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum detalló la ruta de trabajo que seguirá el Gobierno federal en torno a este tema:"Vamos paso por paso, ya nos dijeron los expertos: 'haz todo esto y si quieres usar gas no convencional, sigue consultando a los expertos, pero, primero que nada, ve si hay factibilidad de uso de agua salada en el subsuelo'. Esa es la recomendación, vamos a hacer eso, vamos a hacer un pozo experimental para ver si hay agua salada en el subsuelo profundo".El Poder Ejecutivo señala que la prioridad inmediata consiste en determinar si existe agua salada (es decir, no potable) a gran profundidad, asegurando que el recurso no se encuentre comprometido en la actualidad ni en el futuro para el consumo de las poblaciones locales. Para este propósito, el Comité Científico sobre Soberanía Energética y Yacimientos de Gas Natural no Convencional, integrado por 54 especialistas nacionales e internacionales, analiza la disponibilidad hídrica, los presupuestos, las técnicas recomendables y la viabilidad de cada zona.En caso de que la fracturación hidráulica no presente condiciones favorables, la administración federal contempla alternativas de baja huella de carbono, entre las que destaca la construcción de una planta de hidrógeno verde en el norte de Baja California Sur. Asimismo, la presidencia de la República descarta la energía nuclear como opción para la matriz energética nacional, al considerar que genera impactos ambientales irreversibles, a pesar del renovado interés por esta tecnología en regiones de Europa y Estados Unidos.El comité de expertos emite diez directrices enfocadas en la conservación ecológica, la logística, la regulación técnica y la participación ciudadana, tomando como referencia modelos normativos aplicados en países con industria hidrocarburífera desarrollada como Canadá, Estados Unidos y Noruega.La discusión pública sobre el uso de gas no convencional reaviva la interrogante técnica: ¿Qué es el fracking y por qué genera controversia global? La fracturación hidráulica (o fracking) es un método de extracción que busca liberar hidrocarburos (gas y petróleo de lutita) atrapados en formaciones rocosas de baja permeabilidad a miles de metros de profundidad. El procedimiento requiere inyectar a extrema presión millones de litros de agua mezclados con arena y aditivos químicos para fisurar la roca madre y permitir la salida del combustible.Comunidades académicas, organizaciones ecologistas e instituciones científicas internacionales coinciden en que la idea de un "fracking sustentable" representa un oxímoron técnico. Sin importar las mitigaciones normativas, la naturaleza misma del proceso conlleva alteraciones profundas en el equilibrio ambiental.De acuerdo con investigaciones documentadas por organismos especializados, los principales efectos y riesgos irreversibles de esta práctica abarcan los siguientes puntos:Insumo y contaminación hídrica: Según la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y análisis del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cada pozo requiere entre 10 y 30 millones de litros de agua dulce o salobre. La posterior reinyección de fluidos de retorno, cargados con aditivos químicos y metales pesados, plantea un riesgo persistente de filtración hacia los mantos freáticos y fuentes de agua subterránea.Fugas masivas de metano: De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la fracturación libera grandes cantidades de metano, un gas de efecto invernadero cuyo potencial de calentamiento en la atmósfera es más de 80 veces mayor que el del dióxido de carbono en un horizonte de 20 años.Sismicidad inducida: Investigaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) demuestran que la inyección a alta presión de aguas residuales en pozos profundos altera las presiones de poro en las fallas geológicas subterráneas, desencadenando sismos locales y enjambres sísmicos en regiones históricamente inactivas.Impacto territorial y fragmentación de hábitats: Según reportes técnicos de la Alianza Mexicana contra el Fracking y la organización internacional Greenpeace, la instalación de plataformas, caminos de acceso, ductos e infraestructura industrial erosiona el suelo, altera la biodiversidad endémica y genera contaminación acústica y atmosférica permanente para las comunidades colindantes.El análisis de factibilidad y los resultados de los pozos experimentales coordinados por el comité científico definirán el rumbo del modelo energético nacional frente a los riesgos documentados por la ciencia global.KR