Más de ocho millones de cigarros apócrifos fueron asegurados en la Aduana de Lázaro Cárdenas, Michoacán, luego de que autoridades detectaran un cargamento procedente de Hong Kong, China, declarado como “PAPER FOOD BOX”, es decir, cajas de papel para comida.La operación fue detectada mediante análisis documental, revisión de antecedentes comerciales y perfiles de riesgo, de acuerdo con la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM). En el operativo participaron también la Secretaría de Marina y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.Para los consumidores, la recomendación es evitar comprar cigarros de procedencia dudosa, especialmente cuando se ofrecen fuera de canales establecidos o sin un empaquetado que permita comprobar su origen.El tabaco ilícito representa un negocio atractivo para las redes de contrabando porque permite vender productos a precios menores al evitar impuestos y controles sanitarios. La Organización Mundial de la Salud estima que alrededor de uno de cada 10 productos de tabaco consumidos en el mundo pertenece al mercado ilícito.En México, antecedentes legislativos han señalado que los cigarros ilegales llegan principalmente a través del comercio no organizado, incluidos tianguis, mercados y tiendas de la esquina. También existen antecedentes de distribución mediante puestos ambulantes y otros puntos de venta.El problema no termina en las aduanas. Una vez dentro del país, el tabaco puede incorporarse a redes de distribución que buscan colocar los productos en establecimientos y puntos de venta donde el consumidor puede encontrarlos a menor precio.En los últimos meses, México ha experimentado un aumento significativo en el contrabando de mercancías provenientes del continente asiático, siendo los cigarros apócrifos uno de los productos principales. Las redes de contrabando utilizan rutas marítimas y aéreas desde países como China, Corea y Singapur, teniendo como principales puntos de entrada el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y la aduana de Lázaro Cárdenas.Para evadir los controles fiscales y aduaneros, los contrabandistas recurren a la falsificación de documentos de importación, declarando la mercancía bajo descripciones engañosas. En diversos operativos recientes, los cargamentos de tabaco ilícito han intentado ingresar al país camuflados como cajas de papel para comida, bocinas o básculas eléctricas.Un cigarro ilegal puede ser de contrabando, falsificado o fabricado sin controles sanitarios. En el caso de productos falsificados o adulterados, la autoridad sanitaria advierte que pueden contener ingredientes desconocidos o compuestos potencialmente tóxicos cuya presencia y comportamiento en el organismo no pueden determinarse con certeza.Esto se suma a los daños que provoca el consumo de tabaco convencional. La OMS señala que fumar aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, además de más de 20 tipos de cáncer; asimismo, la nicotina genera una fuerte dependencia.Por ello, que una cajetilla sea más barata no significa que el producto sea simplemente una alternativa económica. En el mercado ilegal se pierde la certeza sobre su origen, fabricación, composición y cumplimiento de las normas sanitarias.Una de las primeras señales está en el empaquetado. Las cajetillas comercializadas legalmente en México deben cumplir con las disposiciones sanitarias vigentes, que incluyen pictogramas, imágenes, leyendas y mensajes de advertencia. Desde julio de 2026 está vigente una nueva serie de advertencias sanitarias establecida por el Diario Oficial de la Federación.También es posible revisar el código de seguridad de la cajetilla mediante el verificador del SAT. El sistema permite introducir el folio alfanumérico de 12 posiciones y comprobar datos como la planta de producción, máquina, fecha de fabricación, marca, país de origen y fabricante o importador.Si la información obtenida no coincide con la cajetilla, el producto debe considerarse sospechoso. También conviene desconfiar de empaques con errores evidentes de impresión, advertencias sanitarias ausentes o inconsistentes, etiquetas de mala calidad o productos vendidos a precios inusualmente bajos.El aseguramiento de Lázaro Cárdenas muestra cómo las autoridades utilizan inteligencia y análisis de riesgo para detectar cargamentos que intentan ingresar al país bajo declaraciones que no corresponden con su contenido.El combate al tabaco ilícito tiene además una dimensión económica y de seguridad. La OMS advierte que este mercado reduce la recaudación fiscal, dificulta las políticas de control del tabaco y puede generar recursos para redes criminales.Así, los más de ocho millones de cigarros asegurados en Michoacán no representan solamente un cargamento irregular: también muestran la escala que puede alcanzar una cadena que comienza con el ingreso clandestino de mercancías y termina con productos sin garantías sanitarias frente al consumidor.Con información de SUN.TG