En su columna de opinión de este miércoles, el periodista Carlos Loret de Mola analiza lo que define como dos personalidades distintas en la Presidenta Claudia Sheinbaum. Por un lado, describe a la Mandataria que se presenta públicamente cada mañana; por el otro, a una figura autoritaria e irascible que emerge en reuniones privadas a puerta cerrada.De acuerdo con Loret de Mola, existe una marcada contradicción en el comportamiento de la titular del Ejecutivo. "Es como si hubiera dos presidentas. Una, de personalidad casi sedada que vemos todas las mañaneras en su conferencia. Y otra explosiva que aparece cuando se apagan las cámaras y los reflectores", expone el comunicador.El periodista señala que mientras en los actos públicos la Presidenta "apuesta por lucir contenida, calmada, imperturbable", la conducta tras bambalinas es drásticamente opuesta. Quienes interactúan con ella a puerta cerrada describe a una gobernante que "grita, reclama, se enfurece, se muestra autoritaria, da manotazos, pierde los estribos y desconfía de todos".Loret de Mola fundamenta su análisis en testimonios e interacciones recientes. Destaca la declaración que le hizo a Latinus la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, sobre un encuentro sostenido en el aeropuerto de Ciudad Juárez, "en la que durante unos diez minutos estuvieron gritándose". El autor remarca que la propia Sheinbaum confirmó lo ocurrido en esa reunión y que "había normalizado unos días antes que ella siempre les grita a sus colaboradores"."¡Vaya contraste con la mandataria imperturbable de las mañaneras! Su alteza serenísima de 7 a 9am. No tan serenísima después", apunta el columnista al evidenciar el distanciamiento entre la imagen pública y el ejercicio del poder diario.En su entrega de Historias de Reportero, el periodista evoca antecedentes sobre este comportamiento. Recuerda que el pasado 20 de mayo publicó cómo personajes de la vida pública como Andy López Beltrán, Jesús Ramírez y Clara Brugada compartían en privado que "se ha normalizado en la Presidenta Sheinbaum un estilo de mando basado en maltrato, gritos, groserías, reacciones viscerales y descalificaciones en público".Para Loret de Mola, estas conductas no resultan sorpresivas dentro de lo que considera un "talante autoritario". Concluye advirtiendo que, a medida que transcurre el sexenio, la presidenta se percibe "cada vez más intolerante y complicada de tratar", reforzando una dinámica donde "sus acciones antidemocráticas hablan (o gritan) por sí solas".Con información de Carlos Loret de Mola*** Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***OA