Sábado, 27 de Noviembre 2021

País de pobres, bodas de ricos

Por: Lorea Pérez Iriarte*

País de pobres, bodas de ricos

País de pobres, bodas de ricos

Entre las palabras utilizadas para describir a México, millones figura como una de las populares: millones de personas, millones robados por la corrupción, millones de muertos, etc. En los enlaces nupciales, el sustantivo también ocupa un puesto importante, 1 millón o quizá 3 millones de pesos para la recepción. Y, aunque una boda poco pueda tener en común con la pobreza del país, este sustantivo los une: 2 millones de pesos para una fiesta, en un país con 53 millones de pobres.

La polaridad entre los niveles adquisitivos de los mexicanos no solo se refleja en sus hogares, o en las escuelas a las que asisten sus hijos, sino también en la forma de festejar. A pesar de la situación de pobreza del país, de que el transporte público continúa siendo insuficiente y anticuado, y de que la clase económicamente alta no ha aumentado en porcentaje, el gasto en los enlaces matrimoniales sí que ha elevado su nivel como las condiciones del país tuvieron que haber mejorado.

“Mi boda era más sencilla, yo pensaba diferente, ahora ella piensa en todo, en qué quiero, cómo lo quiero, y yo era más sencilla”. La señora Blanca V. acaba de entregar a su hija al altar, y recuerda cómo su boda consistió en un brindis patrocinado por su esposo, mientras que para su descendiente fue necesario algo más.

La hija de la señora Blanca V. explicó que para su recepción y la ceremonia religiosa, sus padres le destinaron 500 mil pesos, más 50 mil de su suegra y 20 mil por parte de los novios. Suma equivalente a una camioneta Audi Q2. Sin embargo su madre afirma: “Yo la veo feliz, y ella está feliz. Es mucho dinero pero bien gastado”.

Juan B., próximo a casarse, afirma que en su caso el gasto lo dividirán entre ambas familias. Su boda costará 1 millón; su mayor inversión es el salón: “Los salones se me hacen muy caros, solo te rentan por cierto tiempo, y al final vas a tener que rentarlo un día más por montaje, y además te vas a ir a horas extras”.

Un salón de eventos puede superar los 150 mil pesos. Lago del Rey, uno de los recintos más populares entre los tapatíos, cobra 179 mil pesos por la renta de su espacio un sábado por la noche.

Suma homóloga al salario de 14 mexicanos con un sueldo de 13 mil pesos mensuales; solo un 3.2% de la población ocupada gana el equivalente o más de esa cantidad, de acuerdo a INEGI.

Y, a pesar de que en los últimos años los matrimonios en Jalisco han disminuido —en 2012 fueron 39 mil 127 enlaces, mientras que en 2017 hubo 37 mil 765, de acuerdo al INEGI—  el negocio de los salones de eventos, como el de los weddings planners se encuentra en una etapa de prosperidad.

Peter de Anda, organizador de eventos con más de doce años de trayectoria y un promedio de 100 bodas por año, explica que México y en especial Jalisco es un lugar ideal para este tipo de eventos debido a la profesionalización que ya existe en la industria, la tradición mexicana de celebrar a lo grande, el clima y la barata mano de obra.

“Muchos países tercermundistas tienen las bodas más grandes y suntuosas, como lo son Líbano o India”, dice De Anda. Simplemente en nuestro Estado hay bodas de 9 millones de pesos o más, lo cual equivaldría a 318 años de sueldo de una secretaria del ayuntamiento de Guadalajara.

Estas grandes cantidades de dinero encuentran su fundamento en el fetiche o simbolismo del mismo, explica el doctor en antropología social de la Universidad de Guadalajara, Jaime Torres Guillén: “Cada vez las bodas son más simbólicas, cada vez tienen más valor: lo que se consume es el símbolo y la  satisfacción que te da. Lo importante es el grado de satisfacción del invitado o de los novios”.

Torres Guillén afirma que la suntuosidad de las bodas en México ha aumentado a tal grado por los artefactos y las innovaciones que el mercado ahora ofrece. Instagram, Pinterest, incluso Facebook, son las antes famosas revistas de novias.

Rodrigo Mora, uno de los organizadores de eventos más reconocidos en Guadalajara, y colaborador en el libro “100 Bodas por Todo México”, explica el cambio que internet ha provocado: “Me tocan muchas mamás de novias que me dicen: yo me acuerdo que para la boda de mi primer hija, hace 15 o 20 años, yo iba al puesto de revistas o veía la revista que llegaba un mes y medio tarde de Estados Unidos, y de ahí sacábamos ideas”.

Sin embargo, con la súper exposición que han dado las redes sociales, ahora todos pueden ver las mejores bodas creadas en el mundo: en la que se usaron más velas, la que más decoración tuvo y  en la que más flores se destinaron para embellecer la recepción. Mora cuenta que incluso ha hecho bodas donde se ha gastado hasta un millón y medio de pesos en flores, sin embargo, su promedio ronda los 300 mil; cantidad equivalente a una casa económica de Infonavit.

“Una boda con cierta calidad te va a costar mínimo 2 mil pesos por persona”, afirma de Anda. Si consideramos que el promedio de invitados del estrato económicamente pudiente es de 500, el costo total serían 2 millones de pesos. Y Mora casi coincide: explica que el promedio de gasto de sus clientes es de un millón y medio de pesos.

Sumas que impactan en un país donde hay 9.4 millones de personas en pobreza extrema, es decir, personas con un sueldo mensual, igual o menor a mil 117.40 pesos en zonas rurales, y mil 569.36 en zonas urbanas, de acuerdo al último reporte de CONEVAL.

Cada quien su bolsillo

A pesar de que los estratos socioeconómicos en México tienen muchas diferencias, en el mundo de las bodas hay un referente en común en las cabezas de los jaliscienses: que cada quien gaste según sus posibilidades.

“Cada persona lo hace a sus recursos y dependiendo a su ilusión, como quieran su boda, es muy respetable de cada quien”, dice Yazmín R. cuya boda costó 70 mil 500 pesos. Su ahora esposo juntó el dinero trabajando en Estados Unidos, y con 15 mil pesos más de sus hermanos, organizó una boda en la plaza de un rancho en La Barca, Jalisco.

Y aunque Ana G. vaya a tener 600 invitados en su boda y su padre cubra todos los gastos, sus ideas no difieren mucho de las de Yazmín: “Si tú tienes todo resuelto y tienes la posibilidad de hacerlo, y tus papás te lo dan como un regalo, adelante. A veces sí es una exageración, pero siempre y cuando haya un equilibrio y no falten otras cosas, está bien”.

Sin embargo, aunque aquel que nació en cuna de oro, no tenga la culpa de que otro haya nacido en pesebre, o aquel que se mueva en carro, no sea el responsable de que otra tenga que ir en camión, México sigue siendo el país surrealista donde unos pueden emplear 2 millones de pesos en ocho horas de fiesta y donde un 96.8% de la población no gana más de 13 mil pesos al mes. Unos gastan en una noche, lo que los otros no podrán juntar ni en diez años.

*Lorea Pérez Iriarte es Licenciada en Comunicación Periodística por parte de la Universidad Panamericana Campus Guadalajara.

(Las opiniones expresadas en esta nota son responsabilidad del autor y no reflejan la posición de EL INFORMADOR o de sus empleados).

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