La Universidad Panamericana Campus Guadalajara recibió a líderes universitarios, representantes gubernamentales y socios industriales de 28 países durante los tres días del QS Higher Education Summit: Americas 2026. Se trata de una clasificación anual de las mejores universidades del mundo, elaborada por la empresa británica Quacquarelli Symonds (QS), y es considerada como una de las referencias internacionales más importantes para medir la calidad y el prestigio de la educación superior. El foro reunió a más de 200 organizaciones y se consolidó como un espacio para debatir el futuro de las instituciones educativas frente a las transformaciones tecnológicas, sociales y económicas.La apertura estuvo encabezada por Jessica Turner, directora ejecutiva de QS, quien agradeció la hospitalidad de la Universidad Panamericana y recordó sus encuentros previos con la institución en Londres y en el EduData Summit de Washington D.C. en 2024. Destacó el compromiso de la Universidad Panamericana con la excelencia académica y la formación de seres humanos con un propósito de vida, además de subrayar que las universidades de América Latina y el Caribe son fundamentales para el desarrollo del talento, el conocimiento y el progreso económico.“La educación superior en todo el mundo se enfrenta a cambios con un ritmo sin precedentes. Los sistemas de educación superior en América se caracterizan por una visión del mundo diversa y dinámica, universidades con líderes, centros de investigación e innovación, comunidades conectadas internacionalmente y una auténtica diversidad de perspectivas y experiencias”, dijo. La rectora general de la Universidad Panamericana y el IPADE, Dra. Fernanda Llergo Bay, agradeció la confianza para que la Universidad Panamericana fuera sede y resaltó que las universidades son espacios de diálogo; sin embargo, pidió “darse el tiempo para pensar”, con el fin de llevar a las instituciones a buen puerto.Por su parte, el Dr. Abraham Mendoza Andrade, rector de la Universidad Panamericana Campus Guadalajara, señaló que el reto consiste en impulsar las capacidades académicas para aprovechar su potencial, con lectura y comprensión, y regresar el conocimiento a la sociedad a través de los estudiantes.“Nuestro desafío es utilizar el talento, la riqueza cultural y las capacidades académicas de nuestra región para ayudar a las personas a aprender, crecer, prosperar y alcanzar sus metas. Esta condición está en el corazón de lo que inicialmente llamamos diálogos con el entorno, diálogos con el desarrollo. Los diálogos sirven a la sociedad. Integran lo que la sociedad necesita comprender, este trabajo requiere un esfuerzo colectivo”, expresó. Durante la conferencia inaugural, Fernanda Llergo habló sobre el propósito y la misión de las instituciones de educación superior ante la irrupción de la inteligencia artificial y los cambios en los modelos de enseñanza.Advirtió sobre el riesgo de caer en una “obligación de reinventarnos irracionalmente” y planteó que el desafío es conseguir que la innovación forme parte de la identidad institucional.“Existe también un riesgo contrario: confundir la necesidad de cambiar con la obligación de reinventarnos irracionalmente, permanentemente. Una institución con una misión clara no necesita inventar una nueva misión cada vez que cambia el tono, necesita traducirla”.Llergo consideró que la identidad institucional no debe funcionar como un ancla que frene el avance, sino como una brújula para innovar con sentido. Sintetizó la visión universitaria en tres verbos: formar, conocer y servir.También enfatizó que el futuro de la educación superior será colaborativo y llamó a fortalecer los lazos entre universidades latinoamericanas y profundizar la relación con Estados Unidos y Canadá para construir un corredor de innovación y confianza. El primer día concluyó con una invitación a los asistentes a no limitarse a teorizar sobre el diálogo, sino practicarlo, compartiendo éxitos y fracasos de sus respectivas gestiones.Arte y Cultura presentó Raíces Futuras 3, performance musical y dancístico que incorporó música de Juan Gabriel y José José y coreografías donde el rebozo fue un elemento de unión con la herencia mexicana, ofreciendo a visitantes de otros países una manera distinta de acercarse a México.Con este arranque, el QS Higher Ed Summit Americas 2026 planteó que el impacto de las universidades se mide por su capacidad de transformar el conocimiento en soluciones reales, sin perder de vista que la persona debe permanecer en el centro de la tecnología y la investigación.El segundo día se realizó en el Hotel RIU Guadalajara. Jessica Turner destacó que la educación superior enfrenta un entorno distinto al de décadas anteriores, marcado por desafíos globales y por el avance de la inteligencia artificial, que está reconfigurando la sociedad, el empleo, el aprendizaje y la investigación.Ante la ruptura del contrato social tradicional de las instituciones, Turner señaló que es fundamental que las universidades colaboren y aprendan juntas para resolver los retos actuales y aprovechar oportunidades emergentes.China e India, antes principalmente fuentes de estudiantes para Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia, han invertido masivamente en la calidad de sus propias instituciones durante la última década, creando un entorno competitivo por el talento estudiantil y académico.Fernanda Llergo aportó una perspectiva centrada en la esencia y los valores de la educación. Llamó a reflexionar sobre el uso correcto de la información y a identificar aquellos aspectos y valores que no son negociables, aun frente a las transformaciones tecnológicas y sociales. También instó a los expertos a reflexionar sobre la vida académica y el verdadero propósito de la universidad.La ponencia de Abraham Mendoza se centró en cómo las instituciones de educación superior pueden convertirse en una fuerza transformadora para la sociedad, más allá de las métricas tradicionales.El rector reconoció la utilidad de indicadores como matrícula, publicaciones de investigación, éxito de los graduados y rankings, pero señaló que dicen poco sobre cómo las universidades sirven realmente a sus comunidades. Propuso una vinculación activa basada en cuatro acciones: escuchar, conectar, comprometerse y transformar.El primer paso consiste en entender los problemas desde distintas perspectivas —vecinos, empresas, agencias públicas e investigadores— antes de invertir recursos. Después, conectar a actores que suelen trabajar por separado permite generar confianza y definir preguntas comunes. El compromiso traduce esa unidad en acciones de largo plazo, mientras que la transformación convierte los desafíos en progreso compartido.Mendoza presentó dos proyectos de su gestión. El primero es el Centro de Ciudades Hidroadaptativas, que aborda problemas del agua en ciudades mexicanas mediante investigación aplicada, el desarrollo del Índice de Calidad del Servicio de Agua (ICSA) y sensores para detectar fugas.El segundo es Comunidad Panamericana, proyecto de colaboración vecinal en el que estudiantes, académicos y residentes trabajan para mejorar prioridades como seguridad, espacios públicos y condiciones ambientales del entorno del campus.Habló también de los Diálogos con el Entorno, iniciativa para incidir en problemáticas de la sociedad y la comunidad cercana. La mesa panel analizó la educación superior, su relación con estudiantes internacionales y el mercado laboral. Se destacó que los alumnos buscan experiencias y empleos satisfactorios y que, además de conocimientos técnicos, las “habilidades humanas” son cada vez más valiosas para desenvolverse en entornos dinámicos.El panel abordó el papel de las universidades como agentes de cambio social y sustentabilidad, más allá de las relaciones públicas, y la importancia de construir vínculos sólidos y de confianza con instituciones que compartan valores orientados al desarrollo humano.También se resaltaron el emprendimiento, el impacto social y la experiencia práctica. La tecnología y las relaciones actuales permiten que información y conocimiento fluyan de maneras que los profesores ya no pueden controlar de forma tradicional, abriendo paso a la colaboración y nuevas formas de comunicación.El panel “Latin America, the Next Global Hub?” analizó el potencial de América Latina como centro global de talento y crecimiento económico, así como la preparación para el mercado laboral en un contexto de inversión y desarrollo tecnológico.Se planteó que las universidades deben alinearse con las demandas de las industrias emergentes y traducir la calidad educativa en habilidades prácticas para los estudiantes, superando limitaciones de modelos tradicionales.Antonio de los Reyes, rector de la Universidad Panamericana Campus Aguascalientes, enfatizó que las universidades deben garantizar que el paso por las aulas proporcione capacitación para el éxito profesional. En ese sentido, destacó la creación del área de “career services” para vincular a estudiantes con empresas y Gobierno.La clausura del QS Higher ED Summit Americas 2026 estuvo marcada por el agradecimiento a la Universidad Panamericana por su hospitalidad, así como a los más de 500 líderes de 28 países que asistieron.