Cinco jóvenes de secundaria se encuentran ya en sus últimas horas de preparación antes de emprender su viaje a una nueva competencia en robótica, esta vez en Bangkok, Tailandia, donde les esperan competidores de altas potencias en la materia, como China, Japón, Corea y Alemania, entre estudiantes de muchos otros países.Con gran esfuerzo se han preparado desde hace varios años, de la mano de su profesor, Aldo Betancourt, ingeniero en mecatrónica, quien les ha acompañado en el proceso de aprendizaje y desarrollo de todas aquellas habilidades que los han llevado a ser campeones en distintas competencias locales, nacionales e internacionales. Se trata de cinco jóvenes de entre primero y tercero de secundaria del colegio Riverside, ubicado en Villas de Oriente, Tonalá, con distintas habilidades e intereses, pero con la pasión común por la robótica y los distintos aspectos que la componen, desde el armado, la programación, diseño, simulación, conectividad, y todo aquello que involucra esta importante ciencia de las materias STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). El primero de ellos es Rodrigo Cermeño, quien cursa el segundo año de secundaria, y quien comenzó a competir desde el año 2022. Apasionado por conocer cómo funcionan las cosas y por qué, además de tener un gran interés por el debate y la discusión sobre las cosas y el análisis crítico, lo que más le gusta de la robótica es la programación.Al inicio, cuenta, los resultados en las competencias no fueron los mejores, por cuestiones propias y ajenas a su desempeño, y sus primeras competencias no lo llevaron a los primeros lugares, pensando incluso en dejar de competir. Sin embargo, con el apoyo de su profesor, su familia y sus compañeros, no se desanimó, y continuó hasta llegar a los primeros puestos que hoy le brindan un lugar en esta competición internacional.Ximena Vergara es alumna del tercer grado. En su historial suma ya más de 15 competencias, casi siempre entre los primeros tres puestos, y sabe bien que Riverside es un referente para otras instituciones del Estado y de México. Aunque estuvo a punto de no calificar para esta, su primera competencia en Asia, ella lo que más le gusta es el armado, por lo cual, dijo, en esta competición, además de, por supuesto, ganar, buscará analizar los robots fabricados por los jóvenes asiáticos. Juan Correa es alumno también de tercero de secundaria. Comenzó a competir desde 2022, cuando apenas se encontraba en cuarto grado de primaria y de hecho, ya tuvo la oportunidad de competir en China, donde quedó en el Top 10 del mundo en su categoría. Él sabe que en Asia hay un gran nivel en materia de robótica, y aunque pudiera existir un poco de nervios, sabe que lo más importante en estas competiciones en mantener la calma y la concentración, porque eso es justo lo que hace destacar a las y los competidores de aquel continente.América Jiménez está en segundo de secundaria. Ella comenzó a competir en 2024 teniendo diferentes resultados: desde estar en los primeros puestos hasta el tener que procesar que el robot no reaccionó en el momento que debía hacerlo. Sin embargo, dijo, esto le ha enseñado que en las competencias en ocasiones hay resultados difíciles, pero eso es lo que forja a los ganadores.De la competencia, dijo, espera conocer sobre las estrategias de las y los alumnos asiáticos, pero sobre todo, espera disfrutar cada momento que pase de ella con su familia que la acompaña y con sus compañeros y profesores, quienes se han convertido en su segunda casa, y a quien dijo, admira y reconoce.Por último, pero no menos importante, está Pablo González, el más pequeño de todos, quien cursa el primer año de secundaria. Para él, dice, la robótica es magia, porque es increíble como cientos de pequeñas piezas pueden armarse de distintas formas y programarse para "hacer que se muevan solas"... desde un control remoto, por supuesto. Además, dijo, la robótica es una pasión para él debido a que los robots le recuerdan a los carritos con los que jugaba de chiquito, y por lo cual este viaje a Tailandia representa la oportunidad de seguir aprendiendo sobre esta ciencia.Para su profesor, Aldo Betancourt, estas y estos jóvenes representan un gran equipo, no solo por las habilidades STEM que han desarrollado, sino que cada uno de ellos tiene características únicas que los complementan: Rodrigo es un gran orador (y poeta), Ximena aporta siempre la concentración y disciplina, Juan aporta la energía; América se destaca por su nivel de inglés, y Pablo aporta la alegría y el dinamismo.En esta competencia, dijo, las y los jóvenes están decididos a dar su mejor esfuerzo, pero saben que lo más importante de todo ha sido el desarrollo personal y profesional que han alcanzado en la robótica desde que comenzaron sus primeras clases en el colegio, además, por supuesto, de todas las habilidades blandas que la experiencia puede ofrecerles, como la importancia del trabajo en equipo, la responsabilidad, la disciplina, la concentración y el nunca confiarse de los resultados."Esta competencia sin duda hará que una vez pongan el nombre de Jalisco y de México en materia de robótica a nivel nacional, porque en Jalisco hay muy buen nivel en robótica. Lo más importante, en primer lugar, será ese ese crecimiento que espero desarrollen los muchachos, tanto por la parte educativa, en la robótica, pero también en la parte personal. "Porque la experiencia de vivir esta clase de competencias es lo que se van a quedar para toda la vida, y espero también que esta experiencia en los marque para bien, para que ellos puedan seguir desarrollándose en todos los aspectos de su vida", resaltó Aldo Betancourt, quien además agradeció el apoyo del equipo de maestros, compuesto por Anayeli Orozco, Elizabeth Rosales, Óscar Carcaño, Mariana Marín y Fabiola Cisneros.Así, aunque cada una o cada uno tendrán que tomar la decisión, en determinado momento, de continuar en la robótica o seguir sus estudios en otros caminos, esos aprendizajes se quedarán por siempre en ellos, y serán clave en el desarrollo personal y profesional con el que se desempeñarán.Hoy Rodrigo, quien hoy dice que de grande le gustaría ser embajador de la ONU, a la par de programador de códigos; Ximena, quien espera llegar a ser una gran neurocirujana; Juan, a quien le gustaría ser ingeniero mecánico, pues desde pequeño le gustan los coches, o ingeniero biomédico; América, quien quisiera ser psiquiatra para ayudar a las personas a tener una vida con una mejor salud mental, y Pablo quien desea ser programador y continuar con el camino de la robótica, se dicen listos para esta nueva competencia, donde esperan no solo ganar y poner en alto el nombre de Jalisco, sino también conocer más de la cultura de otros países, de cómo construyen y programan otros jóvenes al otro lado del mundo, y traer nuevos aprendizajes para aplicarlos en los dispositivos que ellos mismos crean desde su aula, con su ingenio y pasión. 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