Ante casos donde las ciudades se han convertido en grandes espacios de desarrollo, es indispensable volver a pensar en las personas para crear estrategias de movilidad y desarrollo efectivas.Para Ola Gustafsson, especialista internacional, es clave que las autoridades consideren a todos los segmentos posibles para generar políticas públicas y, en general, toda aquella decisión que inicia en la vida de las personas: especialistas, personas, asociaciones y todos aquellos en quienes impacten las decisiones.Esto forma parte del concepto de "Ciudades Suaves", donde se apueste por que las personas puedan desarrollarse humanamente en sus entornos, contemplando que existan en los espacios donde se desenvuelven todos aquellos elementos indispensables: escuelas, trabajo, comercios, áreas de esparcimiento y todo aquello que les haga "más suave y confortable la vida", pues esto impacta directamente en su comportamiento respecto de quienes les rodean, además, por supuesto, de impactar en el resto de áreas de la ciudad, por ejemplo, cómo se comportan durante y respecto del tráfico.Esto, por supuesto, señaló, debe incluir espacios para el sano desarrollo de las infancias.Cuando las personas están satisfechas con sus entornos, los usan, se apropian de ellos y generan mejores ambientes ciudadanos, refirió en el panel "Futuros a escala humana", que formó parte del Congreso Internacional de Movilidad, convocado por el Imeplan y desarrollado en la Universidad Panamericana.Esto debe ser considerado en espacios donde han predominado las construcciones verticales. Según Gustafsson, deben existir dentro de ellos espacios donde las personas pueden convivir entre sí mismas e incluso analizar en sus alrededores cualquier espacio donde, "a nivel suelo", puedan sentir esa convivencia para apropiarse de sus entornos como "espacios de transición".Pero siempre con la participación de las personas y de especialistas, no solo bajo decisiones aisladas de las autoridades, insistió Ola Gustafsson.Por el contrario, la segregación ocasiona dispersión, y evita que las personas convivan. A su vez, esto ocasiona que las personas se sientan distantes de los espacios que habitan y en los que desarrollan su vida diaria, sin siquiera conocer a sus vecinas y vecinos.Además, dijo el especialista, el invertir más tiempo en traslados ocasiona que tengan menos oportunidades para disfrutar de su día, teniendo que reorganizar prioridades y resultando en menor tiempo para descansar o para utilizar como "tiempo libre"."Todo esto ha llevado a que Copenaghe sea hoy la ciudad más visible del mundo" señaló, considerando que, además, en aquella ciudad se mueven más las personas en bicicleta qué en coche, considerando porcentajes de alrededor del 60% contra poco más del 20% respectivamente."Porque estas zonas de transición, si se hacen bien, tienen la capacidad de conectar a las personas, de crear estos lazos y construir comunidad. Hay 3 claves: es esta idea de planificar tu ciudad en función de la proximidad y la diversidad, lo cual realmente importa para el bienestar de las personas. Y cuando hablamos de densidad, se puede densificar a una escala humana para generar más vida local; cuidar la planta baja para lograr una ciudad más sociable y crear estos espacios protegidos que permitan la interacción social y la construcción de comunidad", insistió el especialista como parte de esta ponencia.***Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de Whatsapp***OB