Son pocos pero se hacen notar. La copiosa lluvia que cayó esta tarde en la Glorieta Minerva no apagó las porras, los gritos, las trompetas ni la celebración por la victoria de La Roja en la final del Mundial 2026. Las banderas españolas ondeaban y el claxon de los carros que rodeaban el monumento hacía retumbar los charcos de agua que ya se acumulaban en el asfalto. Lupita no desaprovechó la oportunidad de empaparse y festejar el triunfo español. Su playera y paliacate rojo delataban que aguantó el mayor tiempo posible bajo la lluvia; cuando arreció, se resguardó debajo del techo de un edificio abandonado.Acompañada de familiares y amigos, alentó a España durante todo el Mundial porque “es la madre patria”. “Estamos felices. Son nuestras raíces y la justicia divina existe. Todo estaba programado a que ganara Messi, a que ganaran los argentinos, pero ¿sabes qué? ¡Sí se pudo!” Los cerca de 20 aficionados se unieron en un grito estruendoso de alegría por los europeos.“¡América Latina, menos Argentina!” coreaban y los automovilistas respondían con su claxon. Algunos ignoraban la lluvia y bajaban los cuatro vidrios para sacar sus banderas y hacerlas bailar con las ráfagas de viento que, aunque débiles, le daban vida. Algunos con playeras de México que salían de negocios cercanos a La Minerva se sumaban a los festejos con cánticos y porras hacia la selección mexicana y española.Verónica se unió al grupo. Su impermeable rosa no impidió que se empapara, pero no dejaba de ondear su bandera y entonar “¡España, España, España!”. Aunque no lo dijo, la Selección de Argentina no es de su agrado. “Sin comentarios”, sentenció.“Teníamos que apoyar a España, no nos queda otra [...]. La lluvia no nos apaga, aquí estamos. (Vine) con todo e impermeable, con amigas. Yo estoy aquí afuera solita, todas están allá dentro”, soltó en una carcajada.Para ella, el Mundial en Guadalajara de 2026 y el de 1986 tienen una diferencia casi diametral: la unión que se vivió en la ciudad durante los 39 días. “Fue un Mundial muy diferente [...]. Estuvo fantástico: la gente me encantó, muy unida. Fue algo muy diferente, muy unidos todos”.NG