Sábado, 12 de Septiembre 2026
Jalisco | Griselda Arredondo

Griselda Arredondo, la mente financiera detrás de las estafas del CNG

Acusada de orquestar un fraude masivo con tiempos compartidos en México, esta operadora del Cártel Nueva Generación lavó cientos de millones para financiar el narcotráfico

Por: Óscar Ernesto Álvarez Gutiérrez

Griselda Arredondo es señalada como la operadora financiera del Cártel Nueva Generación (CNG), por la que el FBI acaba de ofrecer dos millones de dólares. ESPECIAL

Griselda Arredondo es señalada como la operadora financiera del Cártel Nueva Generación (CNG), por la que el FBI acaba de ofrecer dos millones de dólares. ESPECIAL

¿Te imaginas perder los ahorros de tu vida por una simple llamada telefónica? Eso le ocurrió a miles de estadounidenses víctimas de una red de fraude inmobiliario orquestada por Griselda Arredondo, la operadora financiera del Cártel Nueva Generación (CNG) por la que el FBI acaba de ofrecer dos millones de dólares.

Griselda Margarita Arredondo Pinzón se ha convertido en uno de los principales objetivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Su papel no es el de una operadora armada, sino el de una estratega financiera de alto nivel.

Las autoridades estadounidenses la señalan como una pieza clave dentro del Cártel Nueva Generación. Específicamente, se le acusa de dirigir un complejo esquema internacional de fraude y lavado de dinero a gran escala.

El FBI ha intensificado su búsqueda durante este mes de septiembre de 2026, recordando al público la jugosa recompensa por cualquier información que conduzca a su captura o condena.

Pero, ¿Cómo logró esta mujer amasar una fortuna ilícita tan grande y por qué es tan importante para el gobierno estadounidense?

El modus operandi: estafas con tiempos compartidos

El esquema criminal que presuntamente lideraba Arredondo se centraba en propietarios de tiempos compartidos en zonas turísticas de México. Las operaciones se concentraban principalmente en Puerto Vallarta, Jalisco, y Bahía de Banderas, Nayarit.

Desde una oficina central controlada por el cártel, ella supervisaba el funcionamiento de múltiples call centers clandestinos. Los operadores contactaban a ciudadanos estadounidenses, en su mayoría adultos mayores, ofreciéndoles comprar, rentar o cancelar los contratos de sus propiedades.

Para concretar la supuesta transacción, las víctimas debían pagar por adelantado falsos impuestos, tarifas o comisiones. Una vez que el dinero era transferido a cuentas controladas por la red, los estafadores desaparecían sin dejar rastro.

El engaño era tan sofisticado y cruel que, en una segunda fase, falsos abogados o supuestos funcionarios públicos contactaban a las mismas víctimas. Les prometían recuperar su dinero perdido a cambio de nuevos pagos para iniciar trámites legales inexistentes.

De acuerdo con los reportes oficiales, entre 2019 y 2024, más de seis mil estadounidenses denunciaron pérdidas que superan los 350 millones de dólares debido a esta red de estafas.

Lavado de dinero para financiar el terror

El impacto de estas operaciones va mucho más allá del fraude inmobiliario. Según el Departamento de Justicia, durante la última década, esta red blanqueó cientos de millones de dólares en ingresos ilícitos.

Estos recursos no se quedaban estancados en cuentas bancarias; eran utilizados directamente para financiar el tráfico de drogas y la compra de armas del CNG. Cabe destacar que el gobierno de Estados Unidos clasifica a este cártel como una organización terrorista extranjera.

Griselda Arredondo no operaba sola en esta gigantesca maquinaria criminal. Es media hermana de Julio César Montero Pinzón, alias "El Tarjetas" o "El Chess", otro alto mando del cártel que también enfrenta graves cargos federales.

Desde el 27 de octubre de 2025, existe una orden de arresto federal en su contra emitida por un tribunal del Distrito Este de Nueva York, en Brooklyn. Se le acusa formalmente de conspiración para cometer fraude electrónico y conspiración para el blanqueo de dinero.

Además, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ya había sancionado a varias empresas mexicanas vinculadas a esta red, incluyendo constructoras y consultorías que servían como fachada.

La cacería internacional continúa activa. Mientras tanto, las autoridades advierten a los turistas y propietarios sobre este tipo de estafas telefónicas que, lamentablemente, siguen alimentando las arcas del crimen organizado transnacional.

Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor

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