Luego de tres horas frente a la pantalla, Pepe, de 13 años, había reunido 50 pesos. En una bolsa de plástico que colgaba a su costado guardaba monedas de uno, dos, cinco y 10 pesos. Cada vez que golpeaba el botón de la máquina, desesperado, la bolsa se balanceaba peligrosamente, a punto de caer al suelo. Pero intentaba contener las lágrimas: acababa de perder otra ronda.“Ya no te voy a dejar jugar hasta que me pagues lo que me debes. Ya vas para 200 pesos y nada más no ganas”, gritó la encargada de una tienda de abarrotes en Zapopan. El adolescente apenas la miró, la ignoró y volvió a introducir una moneda de cinco pesos. La mujer reía. Él resistía el llanto, mientras las luces intermitentes giraban en la pantalla hasta que presionó el botón. La imagen se detuvo en una naranja. Perdió otra vez.Historias como la de Pepe se repiten en decenas de comercios del Área Metropolitana de Guadalajara, donde las máquinas tragamonedas -conocidas popularmente como “maquinitas”- continúan operando, pese a los operativos de las autoridades.De acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad de Jalisco, durante 2025 fueron aseguradas y destruidas 605 máquinas en municipios como Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco. Una cifra récord que evidencia el incremento de esta actividad. En lo que va de 2026, al menos 94 dispositivos han sido retirados, principalmente en Zapopan y Guadalajara, tras operativos derivados de las denuncias ciudadanas y las labores de inteligencia. Sin embargo, su presencia sigue siendo visible en tiendas de abarrotes, papelerías y pequeños comercios de colonias populares.El Gobierno federal advierte que estos aparatos forman parte de la economía criminal de organizaciones como el Cártel Nueva Generación. Los aparatos generan dinero en efectivo difícil de rastrear y pueden producir ganancias constantes para las células delictivas. En algunos casos documentados, cada aparato puede generar alrededor de 12 mil pesos mensuales.La operación de estas máquinas está prohibida por la Ley Federal de Juegos y Sorteos y por el Reglamento para el Centro de Apuestas de Jalisco, que establecen penas de prisión de tres meses a tres años, además de multas que van de 500 a 100 mil pesos para quienes las instalen o faciliten apuestas en ellas. Aun así, el negocio resulta atractivo para algunos comerciantes, quienes pueden quedarse con 40% de las ganancias mensuales.Diego, de 16 años, mostraba experiencia frente a la máquina. Se acomodaba los lentes detrás del cabello y se rascaba la cabeza mientras esperaba el momento exacto para presionar el botón y alinear cuatro ciruelas en la pantalla. “¡Bien, bien! ¡Eso, eso!”, exclamaba sin apartar la mirada.Para el académico de la Universidad de Guadalajara, Francisco Jiménez Reynoso, estos aparatos suelen instalarse en colonias con carencias económicas y sociales, donde se convierten en una forma de recreación engañosa. El especialista lamentó la falta de acciones contundentes para clausurar los negocios y advirtió que los menores quedan expuestos a la influencia del crimen organizado.“Son menores que muchas veces viven en hogares donde los padres trabajan todo el día. Los grupos criminales saben a qué hora llegan, cuánto juegan, cuánto gastan y a qué hora se van. Esto los vuelve vulnerables”. Alexis Nájera lleva más de una década jugando en máquinas tragamonedas instaladas en pequeños comercios. Comenzó cuando cursaba la secundaria y, aunque ya no recuerda con precisión la edad en la que empezó a apostar en estos mini casinos, sí conserva en la memoria algunas de las ganancias que ha obtenido con el paso de los años.Entre esos recuerdos destaca una ocasión en la que, al salir de la escuela, pasó toda la tarde frente a una de estas máquinas hasta conseguir mil pesos en un solo día. Dice que aquella vez llegó con apenas 50 pesos y terminó con una cantidad que, para él, marcó una referencia de lo que podía obtener con este tipo de apuestas.Hoy, con 29 años, Alexis mantiene ese hábito. Cuenta que todos los días juega al menos una hora en alguna de estas maquinitas, con la esperanza de obtener un ingreso extra para su hogar. Su principal actividad es cantar en camiones, trabajo con el que, en promedio, obtiene entre 100 y 200 pesos diarios. De esa cantidad, destina alrededor de 50 pesos a apostar, con la intención de duplicar sus ganancias.“Yo creo que las maquinitas también pueden ser una forma de generar ingresos para quienes lo necesitamos. No estoy diciendo que sea un trabajo, porque no lo es, pero sí podría ser una ‘ayudadita’ para los que trabajamos al día, como los viene viene, los limpiaparabrisas, la gente que bolea zapatos, los vendedores ambulantes. Creo que para nosotros, que hay días en los que no sacamos mucho, nos sirven estas maquinitas. Pero también depende de la suerte, ¿no? Como todo”, expresó.Alexis sostiene que, con el tiempo, ha aprendido a jugar y asegura que rara vez pierde dinero. Afirma que con una apuesta de 50 pesos suele obtener entre 70 y 100 pesos, cantidad que después lleva a su esposa y a su hija. También dice que esta práctica le ayuda a desestresarse cuando no logra reunir suficiente dinero con la cantada.Con una sonrisa, comenta que ya no cree encontrar un empleo formal y que por eso apuesta a seguir obteniendo recursos de las máquinas. En su relato, presenta esta actividad como una alternativa que, aunque depende de la suerte, le ha permitido completar sus ingresos diarios.La presencia de estas máquinas también implica un negocio para quienes las colocan en establecimientos. Un dueño de una tienda de abarrotes en Zapopan reconoció que estos aparatos pueden rentarse por alrededor de mil 500 pesos o comprarse por seis mil pesos.El comerciante señaló que es “la plaza”, en referencia al Cártel Nueva Generación, quien las comercializa y quien además da permiso para instalarlas en los negocios. Añadió que, para conservarlas, se les exige entregar mensualmente entre 40 y 60 por ciento de lo recaudado.De acuerdo con la Secretaría de Gobernación federal, los ingresos generados por las máquinas tragamonedas a nivel nacional ascienden a 600 millones de pesos semanales.En ese contexto, el testimonio de Alexis muestra cómo estos aparatos se han insertado en la economía cotidiana de personas que viven al día y buscan obtener un ingreso adicional, mientras alrededor de su operación también existe una red de comercialización y cobro vinculada con su permanencia en distintos negocios. Con el fin de prevenir adicciones, evitar que niñas, niños y adolescentes se expongan a prácticas asociadas a la ludopatía e inhibir el financiamiento del crimen organizado, el Gobierno de Tlajomulco reforzó los operativos contra máquinas tragamonedas. Las acciones se realizan en coordinación con autoridades de los tres niveles de Gobierno en distintos puntos del municipio.Desde el inicio de la actual administración, en 2024, se han asegurado cerca de 200 dispositivos, de los cuales 173 ya fueron destruidos. El comisario Eduardo Alonso Silva Ibarra informó que existe una campaña permanente para retirar estas máquinas mediante recorridos constantes.Los operativos se concentran en zonas como cabecera municipal, Valle, Hacienda Santa Fe, La Vista, Valle de Tejeda, Villa Fontana Aqua y Cántaros. En estas acciones participan Sedena, Guardia Nacional, Policía municipal e Inspección y Vigilancia. El dinero localizado en los aparatos se canaliza al DIF municipal. Decomisos - En operativos coordinados entre autoridades federales, estatales y municipales, cientos de máquinas tragamonedas ilegales han sido decomisadas y destruidas en municipios del Área Metropolitana de Guadalajara, como parte de una estrategia para frenar actividades ilícitas vinculadas con el crimen organizado.Cifras - Durante 2025, autoridades de seguridad en Jalisco retiraron al menos 605 máquinas tragamonedas en distintos puntos de la metrópoli. En las primeras semanas de 2026, además, se han decomisado al menos 94: 81 en Zapopan y 13 en Guadalajara.Ilegalidad - De acuerdo con reportes oficiales, estos aparatos han sido localizados en tiendas, farmacias y pequeños comercios donde operaban sin autorización. Las autoridades advierten que su presencia representa un problema de seguridad pública, ya que su funcionamiento está prohibido.Destrucción - Los operativos son encabezados por fuerzas federales y corporaciones locales. Tras su aseguramiento, las máquinas son registradas y destruidas. Voz del experto Jesua Iván Guzmán González, investigador del Departamento de Psicología Básica del CUCS de la UdeGLas máquinas tragamonedas, por sus luces y sonidos llamativos, pueden mantener a niñas, niños y adolescentes durante horas frente a las pantallas, lo que sobreestimula su cerebro en desarrollo. A largo plazo, esa búsqueda de recompensas puede extenderse al uso prolongado de estos aparatos o al consumo de sustancias como alcohol, tabaco u otras drogas, advirtió Jesua Iván Guzmán González, investigador del Departamento de Psicología Básica del CUCS de la Universidad de Guadalajara.El especialista explicó que la falta de supervisión y límites puede derivar en conductas compulsivas. Señaló que, cuando los menores juegan y obtienen dinero, el cerebro interpreta esa experiencia como una recompensa placentera, lo que los impulsa a repetirla.También alertó que muchos menores toman dinero de sus padres, en cantidades pequeñas, para gastarlo de forma compulsiva en estas máquinas. Aunque puedan enfrentar regaños o castigos, dijo, la expectativa de obtener una ganancia mayor pesa más que la consecuencia inmediata.Guzmán González añadió que esta adicción suele ser silenciosa, porque los menores esconden sus pérdidas y ganancias. Por ello, recomendó a madres y padres mantener supervisión activa, dialogar sobre los riesgos de las adicciones y promover actividades recreativas, deportivas y artísticas que ofrezcan estímulos saludables durante la infancia y la adolescencia. CT