La posibilidad de que la inteligencia artificial (IA) llegue a superar a los humanos y transforme por completo la sociedad dejó de ser un argumento exclusivo de la ciencia ficción. En 2026, investigadores y líderes de empresas tecnológicas discuten escenarios que van desde avances capaces de mejorar la medicina hasta sistemas que podrían escapar del control humano.Pero, ¿la IA podría dominar al mundo en una década? La respuesta depende de qué se entienda por “dominar” y, sobre todo, de qué tan rápido avance la llamada superinteligencia artificial.Una de las advertencias más recientes provino de Evan Hubinger, investigador de seguridad de IA y responsable de Alignment Science en Anthropic.Tras la salida de Jacob Coxon, quien trabajó en Anthropic y OpenAI, Hubinger respondió en X que ambos creen que la IA podría llegar a acabar con la humanidad. En su valoración personal, estimó que existe una probabilidad superior al 10% de que esto ocurra dentro de la próxima década.Hubinger aclaró después que considera bajo el riesgo asociado con los modelos actuales y que su preocupación se concentra en una posible superinteligencia surgida mediante la mejora recursiva de los propios sistemas.La distinción es importante: no se trata de afirmar que los chatbots actuales estén cerca de tomar el control del planeta, sino de advertir sobre lo que podría ocurrir si aparecen sistemas mucho más capaces y autónomos.Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, también ha expresado preocupación por el ritmo de desarrollo de la IA.En su ensayo “We Must Pace the Frontier”, publicado en septiembre de 2026, Amodei señala que la mejora recursiva de la IA ya comienza a producirse dentro de la industria.El empresario plantea un escenario más cercano en el tiempo: considera que, si las capacidades continúan aumentando al ritmo actual, un enjambre de agentes de IA con mayores capacidades podría llegar a controlar gran parte de internet mediante una red de bots persistente en un plazo de entre seis y 12 meses.Amodei no presenta esto como un hecho inevitable. Lo plantea como un riesgo que debería tomarse en cuenta mientras las empresas desarrollan sistemas con mayor autonomía.Otro documento que ha alimentado el debate es AI 2027, elaborado por Daniel Kokotajlo, Eli Lifland, Thomas Larsen y Romeo Dean.El proyecto plantea un escenario en el que la IA podría automatizar una parte importante de la investigación necesaria para desarrollar sistemas cada vez más avanzados. En su escenario principal, los autores sitúan la aparición de una inteligencia artificial superhumana alrededor de 2027.Sin embargo, sus propios autores advierten que se trata de un escenario y no de una predicción segura. De hecho, señalan que sus estimaciones sobre la llegada de la inteligencia artificial general tenían medianas que iban de 2028 a 2032.El escenario incluye una posible pérdida de control humano, pero también una rama alternativa con un desenlace más favorable. Por eso, el proyecto busca explorar futuros posibles y no afirmar que uno de ellos vaya a ocurrir.No todos los especialistas consideran que una catástrofe de este tipo sea una consecuencia probable del desarrollo de la IA.En el debate actual hay investigadores que cuestionan las estimaciones sobre una eventual extinción humana y señalan que todavía existen grandes incertidumbres sobre cuándo aparecería una inteligencia artificial con capacidades muy superiores a las humanas y sobre si tendría objetivos incompatibles con las personas.Además, incluso dentro de las empresas que advierten sobre los riesgos existe una diferencia entre los sistemas actuales y una hipotética superinteligencia. Anthropic, por ejemplo, mantiene evaluaciones de seguridad para capacidades relacionadas con autonomía, ciberseguridad, biología y automatización de investigación de IA.Por ahora no existe evidencia que permita afirmar que la inteligencia artificial vaya a dominar el mundo en una década.Lo que sí existe es un debate cada vez más intenso sobre la posibilidad de que los sistemas futuros alcancen capacidades muy superiores a las actuales, realicen más tareas de forma autónoma y participen en procesos de investigación y desarrollo de nuevas generaciones de IA.Las predicciones más extremas, como las incluidas en AI 2027, deben entenderse como escenarios para analizar riesgos y no como calendarios inevitables. Incluso sus autores reconocen que intentan anticipar un futuro con enormes márgenes de incertidumbre.Por ahora, la pregunta no tiene una respuesta definitiva.*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp. AO