Nicaragua prevé aprobar a inicios de agosto una reforma que impediría la participación de partidos opositores en las elecciones, como planteó el presidente Daniel Ortega.La Asamblea Nacional y la autoridad electoral, ambas controladas por el oficialismo, comenzaron a definir las leyes que, según la copresidenta Rosario Murillo, buscan impedir comicios “orientados por Estados Unidos”.“Ese es el tipo de elecciones que no volverán jamás”, afirmó Murillo, luego de que Washington advirtiera que no permanecerá de “brazos cruzados” ante los planes de la “dictadura”. Añadió que habrá “elecciones propias”, organizadas “desde nuestra soberanía nacional”.El presidente del Congreso, Gustavo Porras, informó que las reformas serán votadas “en la primera semana de agosto” y que pretenden “no dejar ni un resquicio” para evitar la influencia de “los imperios y sus lacayos”.Durante el aniversario 47 de la revolución sandinista, Ortega descartó realizar elecciones en las que compitan sus adversarios, a quienes calificó de “vendepatrias” al servicio de Estados Unidos. El anuncio generó condenas internacionales. Ortega sostuvo que las nuevas leyes pondrán “un muro” a los “golpistas” para impedir que lleguen al poder.El mandatario, de 80 años, gobierna desde 2007 y fue reelegido tres veces en procesos cuestionados. En 2021 encarceló a opositores y obtuvo la reelección sin rivales.Líderes opositores exiliados sostienen que Ortega busca consolidar un régimen de partido único y evitar una elección competitiva. También advierten que la reforma profundizaría el exilio y la migración.Ortega y Murillo concentran el poder desde la represión de las protestas de 2018, que dejó más de 300 muertos, según la ONU. Opositores también denuncian una purga interna dentro del Frente Sandinista. AFP CT