El tío Bernardo fue, sin pensarlo, a vivir a Nueva York, no porque le interesara la urbe de hierro, sino porque le dijeron que era municipio de Yahualica y al tío le encantaba una salsa que hacen ahí, pero en 40 años que tiene allá, no ha podido aprender inglés, aunque la gente de su rumbo ya lo identifica como “el señor de los bigotes”, por un bigote de aguacero que usa. Él dice que las calles se llaman igual allá que acá, por ejemplo Maine Street, la calle principal; Royal Street, la calle Real, que en Autlán tiene nombre de dinastía, ya que es la calle Borbón.A mí me gusta más el nombre de Autlán de la Grana que el actual de Autlán de Navarro, si bien es cierto que mi general se lo puso por agradecimiento y si me permite una digresión, la primera vez que fui a Autlán me dijeron “esa es la casa del general” y yo en mi infancia pensé que nada más había uno, pero el general —me refiero a Marcelino García Barragán, que no ha habido otro de su tamaño— le cambió el nombre en virtud de que, como alguien me contó, no me acuerdo quién, que cuando el general entró a la revolufia, se pegó a un grupo villista que yo creo que era de Pedro Zamora, porque él se ostentó como villista y en la primera batalla de su ejército, se peleó y fueron derrotados por los constitucionalistas, a los que dirigía Paulino Navarro.Después de derrotados, los entrevistó Paulino y al primero que entrevistó le preguntó que de dónde era, este dijo que de Chihuahua. “Fusílenlo”, dijo Navarro. Al segundo, que era de Durango, igualmente lo mandó fusilar. Y al tercero, que era el futuro general le preguntó que de dónde era y el futuro milite le respondió que de Cuautitlán y Paulino volvió a cuestionar diciendo que qué andaba haciendo con esos villistas, a lo que contestó el derrotado que habían pasado por su pueblo y Paulino insistió en que qué andaba haciendo con ellos y don Marcelino dijo que pasaron por su pueblo, a lo que Paulino lo invitó a incorporarse a su tropa y, como agradecimiento, años después le cambió el nombre, en homenaje.Volviendo a mi tío Bernardo, se casó con una turca que tampoco hablaba inglés, pero al tío no le importaba, porque siempre decía que si te casas con una muda, te friega a señas. Había un tipo en Central Park que decía que hacía matrimonios turquestanos, el cual tampoco se entendía con ninguno de los dos y los casó, quedando encantada la pareja de tan singular matrimonio, sobre el que tengo mis muy serias dudas de que valiera, pero era real porque la esposa lo mandaba de lleno y él lo obedecía a gestos.A final de cuentas se separaron años después porque ella estaba enfadada de él y él de ella, pero técnicamente fue por silencio, porque no se entendían.@enrigue_zuloaga