Un terremoto de 7.4 sacudió Colombia el lunes al amanecer; en apenas unos segundos quedaron sepultadas cientos de personas bajo edificios colapsados. En la conmoción, vecinos y cuerpos de rescate comenzaron a buscar sobrevivientes entre los escombros. Momentos cruciales para sumar ayuda y experiencia en desastres. México ofreció enviar brigadas de rescatistas militares y de los llamados topos, pero el Gobierno colombiano decidió filtrar el apoyo y pedir que las brigadas extranjeras tuvieran una certificación INSARAG, que otorga la ONU.“Pidieron certificación por parte de Colombia, (los rescatistas mexicanos) están certificados, pero ahora piden otra certificación”, explicó la Presidenta Claudia Sheinbaum, destacando que las brigadas mexicanas han apoyado en desastres de 98 países. Y mientras el nuevo Gobierno de derecha en Colombia avalaba la llegada de equipos de Estados Unidos, Ecuador, El Salvador e Israel (países ideológicamente alineados), al país ya había ingresado un grupo de 20 voluntarios de los Topos Azteca; acababan de salir de La Guaira, Venezuela, donde estuvieron colaborando varias semanas tras el doble temblor también de 7.4 grados.“Ahí donde requieran apoyo, vamos a estar, pero tiene que venir de parte de los países un ‘sí’ para que podamos apoyar en esos lugares”, insistió la mandataria de México.Entonces, ¿México envió o no brigadistas? Ante el rechazo del Gobierno colombiano, México únicamente envió despensas, insumos médicos y otros materiales. Los Topos Azteca, encabezados por el “topo mayor” Héctor Méndez, llegaron a la Alcaldía de Cali por sus propios medios, con donativos.“No entraron como ilegales, tampoco como diplomáticos, sino como voluntarios”, dijo el senador Duvalier Sánchez Arango, desde su cuenta @duvaliersanchez de Instagram. “¿Y quién lo autorizó? Pues no lo autoricé, pero yo gestioné con Migración Colombia”.En México hay diversos equipos de topos surgidos en 1985, tras el terremoto de 8.1 en nuestro país. Son grupos independientes con experiencia de rescate en catástrofes, pero con distinta trayectoria, financiación y capacitación. Los protocolos internacionales de rescate son importantes para no poner en riesgo a las personas que ya están trabajando en las zonas de desastre y evitar un daño mayor. Por ello, se busca que los voluntarios colaboren con el acompañamiento y dirección de las principales autoridades.En cada desastre hay un periodo crítico de 72 horas, llamado “ventana de vida”, que es el lapso con mayor posibilidad de encontrar víctimas con vida. La llegada de rescatistas, con o sin certificaciones, invitaciones o permisos, siempre resulta esperanzador para cualquier persona que tiene a algún familiar o ser querido entre los escombros.El humanismo y la solidaridad deben estar por encima de cualquier diferencia ideológica. Lo importante es que la ayuda llegue a los colombianos.