Viernes, 16 de Octubre 2026

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“Si ya saben cómo me pongo… ¿Pa’ qué me invitan?” Esto podría contestar López Obrador, con algo de verdad, aunque no del todo

Por: José Ignacio Rasso

“Si ya saben cómo me pongo… ¿Pa’ qué me invitan?” Esto podría contestar López Obrador, con algo de verdad, aunque no del todo

“Si ya saben cómo me pongo… ¿Pa’ qué me invitan?” Esto podría contestar López Obrador, con algo de verdad, aunque no del todo

En las últimas semanas hemos visto a un presidente y a un gobierno sin rumbo, enredados en sus propios dichos, sin humildad para rectificar, llenos de resentimientos y exterminando las instituciones.

No debería sorprendernos. En sus discursos de campaña nos dijo que el Estado promovería el desarrollo económico, pero no que se refería al desarrollo económico de otros países, incentivando a que la inversión extranjera encontrara otros destinos lejos de nosotros. Nos dijo que la educación sería gratuita en todos niveles, pero no a costa de los recortes a la ciencia, investigación y cultura. Nos dijo que iba a descentralizar las secretarías, cuando quizás realmente trataba de decir que iba a desmantelar las Instituciones. Nos dijo “Primero los pobres”, pero no que seríamos el primer lugar en generar pobreza tras la pandemia.

Nos habló de cancelar el aeropuerto de Texcoco, pero no nos dijo que sería a través de una consulta a modo y dejándonos un aeropuerto inviable. Nos dijo que la honestidad sería una forma de vida, pero no nos leyó las letras chiquitas, donde explicaba que casos como el de Bartlett quedaban fuera del acuerdo. O donde decía que en el primer año de su gobierno aumentaría la corrupción 15.7%, según lo publicado por el INEGI.

Nos dijo que rescataría el campo y aumentaría la pensión de adultos mayores, pero no a costa de las estancias infantiles, ni de destruir las PYMES. Nos dijo que atendería la crisis energética, pero no rechazando energías limpias y renovables.

Y es que “Pa’ qué lo invitamos a la fiesta, si ya sabíamos cómo se pone”

Para qué le dimos la responsabilidad de contratar al grupo musical, si él iba hacer un “solo”, y a capela.

No importa que el mundo esté cantando en otro tono, pues sólo su oído “educado”, tiene el ritmo que todo el planeta debe seguir. “Ya hasta nos están copiando en otros países”  y “hasta en la OPEP+ nos ovacionan”, ¿verdad Rocío Nahle?

Un director de orquesta que pretende que el Estado y la iniciativa privada den un concierto sin instrumentos ni partitura, sino con recortes del 75% para servicios y suministros. Un organizador de fiestas que quiere servir un banquete para las 12 millones de personas que quedaron sin ingresos y desocupadas, según lo reportado por el INEGI. Un banquete sin canapés exóticos y asignando, sin licitación, a cada uno de los proveedores contratados.

Como invitados de honor tenemos al Ejército y a la Marina. A quienes les ha encomendado gran parte de los proyectos estratégicos de este gobierno: la refinería de Dos Bocas, el Aeropuerto Felipe Ángeles, dos tramos del Tren Maya, las 2,700 sucursales del Banco del Bienestar, la Seguridad Pública, más todas las que se acumulen. Un invitado que va en contra de todos sus discursos, “Que los militares regresen a los cuarteles”, y en contra de los principios de la izquierda democrática. Una enorme preocupación, sin un plan de salida. Tanto poder concentrado tiene un altísimo riesgo.

No invitó a las luchadoras en contra de la violencia de género, ni a los empresarios. Tampoco a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, a los fideicomisos, a la COFECE, a las instituciones científicas y académicas como el CIDE. Que aunque a este último se le terminó regresando la mayor parte del presupuesto después de que muchos alzaron la voz.  Esto preocupa, pues nos demuestra que sólo sobrevivirán los que puedan defenderse. Los demás, se extinguirán.

Tampoco es excusa para irrumpir por la fuerza, ni dar portazo para terminar con la reunión. Llegó de forma legítima y debemos respetarlo. Como diría Malcom X  “Normalmente cuando las personas están tristes, no hacen nada. Se limitan a llorar. Pero cuando su tristeza se convierte en indignación, son capaces de hacer cambiar las cosas”.

Ya habrá tiempo para que en el 2021 salgamos a votar, para que otros invitados sean el contrapeso del anfitrión. Mientras tanto, que sea la crítica nuestra vía para el debate.

No dejes de latir.

@JoseiRasso

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