Domingo, 26 de Julio 2026

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

Quién es el enemigo, en dónde está

Por: Augusto Chacón

Quién es el enemigo, en dónde está

Quién es el enemigo, en dónde está

Cuando algo no resulta a favor de quien gobierna, señalar enemigos es vulgar, y si el enemigo es una noción, mejor, de este modo no es necesario abrir carpetas de investigación o tramitar órdenes de aprehensión, es discursivamente rentable y jurídicamente no es posible imputar conceptos: la ultraderecha, los de antes, los conservadores y sus medios de comunicación o el periodo neoliberal.

La tesis se comprueba en el día a día de lo que el régimen actual y el anterior conciben como gobernar: acto cotidiano de reinventar la historia y la realidad mediante la creación de enemigos a los que en cada episodio de “la mañanera del pueblo” el Gobierno derrota armado con el amor del pueblo, con misiles estadísticos y bazucazos de moral fingida. Y un detalle dramático para que gobernar tenga el sentido que la cuarta transformación necesita: a la vuelta del día los mismos enemigos rebrotan, pero nomás durante la jornada, al amanecer siguiente la Presidenta vuelve a dar cuenta de ellos.

En 1960 se estrenó la película “Juan Polainas”, la estelariza Antonio Espino, “Clavillazo”. La dirigió y escribió René Cardona. La trama se desarrolla en una guerra en un lugar indefinido entre dos bandos que no terminamos por saber qué reivindica cada uno (sucede con todas las guerras). El tiempo puede ser el de la Revolución, por ciertas actitudes y algún vestuario; aunque también tiene brochazos de charro-western. Es casi teatro del absurdo o de plano surrealista, no estéticamente hablando, sino por el surrealismo involuntario del cine nacional: no faltan canciones y la producción es pobre.

Clavillazo interpreta a un zapatero que es arrastrado a esa guerra. Una noche le encomiendan salir a buscar al enemigo. Camina temeroso por el campo; atisba con los gestos que lo hicieron famoso y también con pocas ganas de dar con el enemigo. De pronto, a su espalda aparece el que no puede ser sino el enemigo, le apunta al héroe con un rifle, éste no lo ve y ambos actúan una escena de espejo heredada del cine mudo: los movimientos de Clavillazo detrás los repite, mal, el barbado enemigo. En un momento, vaya cualquiera a saber cómo, terminan pecho a tierra al pie de un árbol; se topan frente a frente, ala de sombrero contra ala de sombrero, y emprenden el siguiente diálogo: Buenas —saluda Clavillazo—. Buenas —responde el otro—. Oiga usted —sigue el protagonista— ¿usted no ha visto al enemigo? No —responde el enemigo— ¿y usted? Yo tampoco. Fíjese usted, lo ando buscando y buscando y no lo encuentro por ninguna parte.

Yo tampoco —afirma el del rifle—. El zapatero indaga: Debajo de aquella loma ¿ya lo buscó? También —contesta el otro—. ¿No lo vio? No.

Está bien escondido —concluye Clavillazo—. Creo que sí —confirma su contraparte—. Qué amolada nos va a colocar. Sí —asevera el antagonista—.

Clavillazo se repone: ¡Ah, caray! ¿Sabe qué? Estoy medio pensando una cosa… ¿Qué? Que el enemigo no sale más que de noche. ¿Por qué cree usted eso? De día no sale porque lo veríamos —concluye un iluminado Clavillazo—. Qué bárbaro, qué inteligencia —ironiza el barbón—.

Se me está ocurriendo una movida… Ajá —lo anima el enemigo—. Sabe usted, como a mí me toca guardia de noche ahora, mm, usted siga buscándolo. ¡Hombre, qué bien!— concuerda el otro—. Y luego nos vemos en la noche, y aunque no se vea, estratégicamente llevamos una linterna y lo cachamos… Ah, usted quiere que yo venga a buscarlo. Hombre, si me hace el favor, y entre los dos lo agarramos. Se hace un silencio mientras se miran a los ojos, luego Clavillazo murmura: Bueno, pus —ambos comienzan a arrastrarse en reversa, se nota una desconfianza que no apareció antes— hasta la noche. Hasta la noche —remata el enemigo.

Que existan neoliberales, que pululen los de antes, que conservadores no falten y tampoco ultraderechistas no es para extrañarse, así como que existan sus opuestos, socialistas, democratacristianos, liberales, ultraizquierdistas, etc. Forman, formamos la nación y los enemigos que la Presidenta nombra no se van a acabar porque la Presidenta pretenda exorcizarlos cada mañana con prédicas. Y no sólo no se extinguirán: está obligada a gobernar para todas, para todos, por la Constitución que protestó respetar y hacer respetar. A estas alturas de la segunda vuelta del mismo régimen, de 2018 a la fecha, podemos saber que, si los que llama sus enemigos, y del pueblo, desaparecieran, no sería mejor gobernante, ni dejarían de fracasar tantos de sus proyectos ni los de su antecesor.

Mientras, por todo el país el verdadero enemigo sale de día y de noche, los Gobiernos de los tres órdenes se topan con él debajo de los árboles y en sus oficinas y en sus partidos. La gente lo sufre y no le queda, por impotencia, sino tolerarlo. Debemos mentarlo como le gusta a la 4T, sujeto inimputable: el crimen organizado. Contra él tendría que luchar la República; es decir, todas, todos, sin importar la filiación política, con las autoridades al frente. Nomás que el actual gobierno federal y el anterior, y varios antes, no lo han considerado enemigo, a pesar de que controla ilegalmente territorios extensos, a pesar de que extorsiona y asesina, a pesar de que desaparece gente —acabamos de enterarnos de que también refina petróleo a la vista de quien quiera mirar— y de que despoja y se apropia de sitios arqueológicos, de pueblos mágicos y áreas naturales protegidas. Es dueño de las vidas de muchas personas y modula, casi sin que lo notemos, la idea que hace posible distinguir el bien del mal: es el Estado paralelo en continua expansión que tiene a muchos gobiernos en calidad de informales. ¿Quién regalará a la presidencia-Clavillazo una linterna para que dé estratégicamente con el enemigo? Con el enemigo de la sociedad, no con los que moran convenencieramente en el imaginario populista del régimen, meros personajes de comedias absurdas, de matiné.

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones