De acuerdo a la más reciente actualización del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), que procesa el Gobierno federal, luego de tres sexenios, Jalisco dejó de estar en primer lugar en casos de desapariciones y pasó al noveno lugar.En lo que va del sexenio de la Presidenta Claudia Sheinbaum se han acumulado 20 mil 303 personas no localizadas, y de acuerdo a un análisis de Carlos Penna, director de la firma TResearch International, esta cifra representa el 16 por ciento del total de los 125 mil 548 casos que se reconocen desde 1988 en el RNPDNO.Apunta además que de octubre de 2025, cuando inició el actual sexenio, el 48 por ciento de las desapariciones se cometieron en seis entidades: Estado de México (2,314 casos), Sinaloa (1,662), Baja California (1,534), Ciudad de México (1,524), Michoacán (1,517) y Guanajuato (1,250).En el séptimo lugar aparece Sonora con mil 197 casos y en el octavo Nuevo León con mil 45.Aunque las 910 desapariciones que se han cometido en Jalisco en lo que va de la presente administración federal siguen siendo muchas (no debería haber ninguna), sin duda que Jalisco haya dejado de ser la entidad donde más ocurrían estas privaciones ilegales de la libertad es una buena noticia y un buen punto para el gobierno de Pablo Lemus y su gabinete de seguridad que encabeza Roberto Alarcón.Este avance, sin embargo, queda opacado por el momento crítico que vivimos en Jalisco por las alarmas que han encendido los procedimientos del crimen organizado que ha puesto ahora la mira en nuestras niñas, niños y adolescentes para que engrosen sus filas a través del reclutamiento forzado o por engaños. El reclutamiento delincuencial 2.0 que le he llamado.Como lo he consignado aquí, los raptores han modificado sus operaciones para invadir dinámicas familiares y de amistad. Primero haciendo que los menores reclutados llamaran a sus casas para pedir a sus padres retirar sus fichas de búsqueda. O implementado logísticas para llevárselos en vehículos aparentemente por voluntad propia.Pero lo más grave. El hecho que ahora no sólo los secuestran, sino que la nueva estrategia del crimen organizado es obligarlos a reclutar a otros menores y adolescentes del círculo familiar o de amistades.La baja histórica de las desapariciones en Jalisco, pues, queda eclipsada por el dolor y la incertidumbre que mata, que sufren las familias de Jeremi, Dominic, Giovanni, Carlos y Facundo, niños y adolescentes de entre 14 y 17 años, a quienes buscan desde hace dos semanas. También los reclamos de la mamá de David Emiliano Salas Bonilla, de 14 años, y quien ya no llegó a su casa en la colonia Zalatitán, de Tonalá, desde el 14 de junio.jbarrera4r@gmail.com