Sábado, 21 de Marzo 2026

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Narcisistas y la vitrina perfecta

Por: Vania de Dios

Narcisistas y la vitrina perfecta

Narcisistas y la vitrina perfecta

Narciso se enamoró de su propia imagen cuando la vio reflejada en el agua; según el mito griego, el joven quedó tan ensimismado que fue incapaz de apartarse del estanque, quería seguir viéndose, admirándose, y ahí murió. El término “narcisismo” surgió de esa metáfora antigua sobre la vanidad, que después se utilizó para nombrar un trastorno de la personalidad y hoy además es referencia de un fenómeno social, exacerbado por las redes sociales, en la esfera pública y la política.

En psicología el Trastorno de la Personalidad Narcisista (TPN) describe a alguien con profunda necesidad de admiración, que carece de empatía y está sobrado de arrogancia, que suele ser manipulador, egoísta y hostil ante la crítica; patrones de comportamiento que pueden presentarse en la vida cotidiana, aunque hay contextos donde el narcisismo se convierte en herramienta de dominación sutil.

En la antigüedad el mito de Narciso se construyó frente a un estanque, y siglos después encontró su reflejo en las redes sociales, con un eco potencial. En plataformas como Instagram, X o TikTok, estas conductas se amplifican, obtienen validación inmediata y son premiadas con “likes” y “followers” (seguidores). Se estima que en Instagram, por ejemplo, se publican 95 millones de fotos y videos por día. ¿En cuántas de esas publicaciones habrá detrás un narcisista digital?

Hoy ese enorme estanque es digital y el narcisista no solo busca atención: la administra estratégicamente. Publica logros sin contexto, construye narrativas de éxito permanente y convierte lo privado en espectáculo. El ecosistema digital normaliza e incentiva las conductas narcisistas.

En ese terreno fértil el poder se convierte en ego. Las redes sociales son el reflejo de liderazgos con gran necesidad de reconocimiento, que privilegian la imagen sobre el contenido, la popularidad sobre la responsabilidad y poca o nula empatía por las necesidades en su entorno; están centrados en sus propios intereses, a menos que los de los demás coincidan con los suyos. A veces el narcisismo se disfraza de carisma, no siempre se ve como arrogancia.

Aunque solo un especialista podría diagnosticar ese trastorno, hay contextos y entornos en los que pueden reconocerse ciertos patrones de manipulación o abuso emocional, que los narcisistas utilizan para mantener el control: frecuentemente sobre la pareja, colegas o subordinados. Donde la dinámica en las relaciones, personales o laborales, tienen efectos en la salud mental. 

En tiempos donde la imagen parece valer más que el contenido, ¿qué tipo de liderazgo, conductas y relaciones estamos validando como sociedad? 

Dime cuántas fotos de ti subes diario a redes... y te diré quién eres. Hay que mirar más allá del reflejo del estanque.

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