México y España mantienen desde hace décadas una relación empresarial construida sobre la confianza, la cercanía y una intensa presencia de compañías a ambos lados del Atlántico. Esa relación no ha parado de generar oportunidades, y hoy tiene una nueva: dar un salto desde los vínculos consolidados hacia una nueva etapa de inversiones marcada por nuevos proyectos y oportunidades. Porque los vientos soplan a favor de Iberoamérica y de las empresas multiberoamericanas.Los datos muestran que ese movimiento ya está en marcha. México es el cuarto inversor en España y el tercero de fuera de la Unión Europea, solo por detrás de Estados Unidos y Reino Unido. Las empresas mexicanas han acumulado en España 33.902 millones de euros de inversión, una cifra que representa más de la mitad de toda la inversión latinoamericana acumulada en el país que ya supera los 66.844 millones de euros.Se trata de una realidad empresarial de gran dimensión que ha ido creciendo durante años y que ahora puede encontrar nuevos espacios para desarrollarse.El contexto internacional también invita a mirar en esta dirección. La reconfiguración de las cadenas globales de suministro, el nearshoring, la transición energética y la aceleración de la digitalización están modificando las decisiones de inversión de las grandes compañías. México está adquiriendo un papel cada vez más estratégico en las cadenas de valor internacionales, mientras España puede desempeñar un papel relevante como plataforma europea. La complementariedad entre ambos mercados es, en este escenario, una ventaja que merece ser aprovechada.¿Qué hace especialmente interesante a España para los inversores mexicanos en este momento? En primer lugar, su posición como puerta de entrada a Europa. España ofrece acceso a un mercado de más de 400 millones de consumidores dentro de la Unión Europea, además de unas conexiones empresariales, culturales y lingüísticas privilegiadas con América Latina. Para muchas compañías mexicanas que están pensando en su expansión internacional, establecerse en España puede ser una forma de combinar presencia europea y proyección global.Pero hay algo más importante: las oportunidades concretas que ofrece la economía española. Infraestructuras, energía, turismo, salud, alimentación, tecnología, inteligencia artificial, servicios financieros o gestión de activos son algunos de los ámbitos en los que existen capacidades empresariales y oportunidades de crecimiento relevantes.Ya existen señales claras de que las empresas están buscando hacerlo. Un claro ejemplo lo vimos en mayo, cuando nuestro Congreso Iberoamericano reunió en Ciudad de México a más de 600 líderes empresariales e institucionales. El reto ahora es convertir ese interés en proyectos. Porque las grandes oportunidades de inversión no nacen únicamente de una buena cifra macroeconómica: necesitan empresarios que se conozcan, socios que compartan una visión y espacios donde quienes toman las decisiones puedan sentarse a hablar.Ese es precisamente el propósito del Foro de Inversiones de CEAPI, que celebraremos los próximos 8 y 9 de octubre en Barcelona bajo el lema “Invertir en Barcelona, invertir en España, invertir en Iberoamérica”. Además de contar con la participación de los máximos lideres institucionales como el Presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa; el Ministro de Industria y Turismo del Gobierno de España, Jordi Hereu, o el Alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; el encuentro reunirá a presidentes y CEOs, familias empresarias e inversores de los 22 países iberoamericanos para analizar las oportunidades de inversión que marcarán el periodo 2026-2030 y, sobre todo, para propiciar encuentros capaces de convertirse en negocios concretos. Ya tenemos confirmados como ponentes a Daniel Servitje, Presidente ejecutivo del Grupo Bimbo, y otros responsables de compañías globales como Alberto Magrans, CEO de Roca; o Emiliano López-Atxurra, Presidente Petronor. Todos ellos de sectores -alimentación, vivienda o energía- que están protagonizando las grandes operaciones, y al que se suman otros como el turismo, las infraestructuras o la IA.Queremos que Barcelona sea un punto de encuentro para quienes están pensando dónde invertir, con quién crecer y cómo afrontar un momento marcada por profundas transformaciones. Hablaremos de inteligencia artificial, tecnología, infraestructuras, energía, turismo, real estate, salud, agroindustria, finanzas y consumo, pero también de family offices, scaleups, centros de datos, nearshoring y nuevas cadenas globales de valor.México tiene ante sí una oportunidad extraordinaria para seguir internacionalizando sus empresas y diversificando sus inversiones. España tiene la oportunidad de atraer ese capital, conocimiento y capacidad empresarial y, al mismo tiempo, de fortalecer sus propios vínculos con uno de los mercados más dinámicos de Iberoamérica.Porque la relación entre México y España debe construirse mirando al futuro, se necesitan nuevas inversiones y nuevos aliados. Y Barcelona puede ser el lugar donde esos vínculos tomen nuevo impulso y se adentren en una nueva dimensión que haga de Iberoamérica un espacio empresarial todavía más dinámico, atractivo y competitivo.